« Confesiones del viento | Portada del Blog | Epopeyas de Bolsillo »

Memoria

    domingo 30.jun.2019    por Lara López    1 Comentarios

 

 

Textos o poemas de

Siri Hustvedt Recuerdos del futuro (Seix Barral), por Elena Ramírez

Fragmentos de 

El significado (Julian Baggini)

Los sueños (Kristoph Koch)

Piedar ciudadano ( CS Lewis)

Educación (Einstein) por Pedro López

Quesia, Cifra y Aroma. Poemas de Isabel Escudero, con ilustraciones de Zuzana Celej (Kalandraka)

Javier Aguirre Santos ( y voz), Platón y la Poesía (Plaza y Valdés)

Eduardo Lago. Walt Whitman ya no vive aquí. (Ensayos Sexto Piso)

 

Una canción

Alessio Arena "Los niños que vuelan"

 

Piezas de filosofía de Alejandro Escudero

 

Ramón Andrés y la elevación del pensar

 

Ramón Andrés nos ha regalado libros como El mundo en el oído o El luthier de Delft. Pero vamos a centrarnos en un escrito reciente tan singular como brillante: Pensar y no caer.

Las cosas del mundo, sostiene, caen. Se precipitan, se desmoronan, se disgregan. La nada que las habita las horada, las desgasta. Las cosas del mundo son, así, contingentes, y les es inherente el devenir. Pero en este mismo movimiento de descenso se insinúa también el movimiento contrario. Desde su caída y en ella los fenómenos del mundo pueden remontar, pueden elevarse, intensificarse. Y el pensar está implicado en ese tránsito entre el movimiento descendente y el movimiento ascendente: está impelido y urgido a elevar lo caído desde un anhelo de plenitud o una aspiración a la excelencia. El pensar, entonces, es un restaurar, un cuidar, un alentar la remontada; es ésta la que espolea su tarea.

El hilo conductor del libro son una serie de obras relevantes de distintas áreas de la cultura del siglo XX: las novelas de Lászlo Földenyi, la música de Witold Lutoslawski y György Ligeti, la filosofía de Giorgio Agamben y Peter Sloterdijk, la poesía de Winfried Georg Sebald, el cine de Béla Tarr, el teatro de Sarah Kane, los ensayos de Predag Matvejevic y de Joseph Brodsky.

Siguiendo estas pistas se va tejiendo un complejo diagnóstico de la actual crisis del mundo moderno y, a la vez, se abordan con sutileza y rigor una serie de cuestiones y dilemas que hoy nos asedian: la elaboración del pan y su reparto (como símbolo de la justicia social), el cuerpo con su poder y su fragilidad, las complejas relaciones de los humanos y los animales, el incierto destino de una Europa a la deriva, la escritura y la memoria, la globalización y sus aspectos negativos (el economicismo, la tecnocracia, el individualismo, el consumo, el espectáculo publicitario…).

Leemos en este libro tan lúcido como sobrecogedor: «Pensar la escritura es hacer pie en el surco donde germinamos, en la tierra donde se fragua un empeño. Dada nuestra condición de seres añorantes, permanecemos en un lugar mientras soñamos otro; es un principio de lo trágico. Nunca estamos donde estamos. No podemos estarlo porque hemos olvidado la evocación. La evocación es llamar, suplicar que algo venga a reconocer nuestro emplazamiento y lo que desconocemos de nosotros. La primera idealización del pasado la debemos a la oralidad, al relato de hechos remotos. La voz que contaba las cosas ha venido diluyéndose con el tiempo, por eso carecemos de una audición atenta. Y otra cosa más, sin duda central: la ausencia de una voz que llega de lo antiguo impide que nos reconozcamos como eco, como efecto de una causa. Escribir es el temor a no poder reconocernos y a que llegue un día en que no seamos capaces de recordar ni de escuchar, a pensarnos como aquellas aves de Hölderlin, que abandonan sus cantos en la lejanía. Pasan por encima de nuestras casas. No se las oye. La invención de los primeros signos y letras, al menos en sus inicios, no resultó tan determinante para la inteligibilidad de la existencia como lo fuera el sustrato de un mundo oral, el sonido que procedía de los antiguos saberes. Los dioses, el destino, los designios de lo desconocido alcanzan su más acabada dimensión en la sonoridad. La memoria, en cierto modo, es una reverberación. La memoria es la capacidad que permite escribir, y escribir es pensar en lo pensado».

Pensar y no caer es uno de los libros más deslumbrantes y perspicaces de la última hornada del ensayo en nuestra lengua. Su lucidez, en ocasiones despiadada, su amor por lo simple y lo cercano, su apelación al sosiego contemplativo en esta era de una ubicuidad acelerada, lo convierte en una lectura llena de enseñanzas y de preguntas ante dificultades para las que aún no tenemos respuesta pero de las que pende el incierto futuro del mundo.

 

Macu

Acuarela sonora de

Macu de la Cruz

"Este año también me sentaré en ese mágico banco de piedra ocre que remata en la base el palacio redondo y renacentista que Carlos V le hizo a su amada reina Isabel en La Sabica de Granada, en medio de la Alhambra. Te sientas allí y Puedes poner la cabeza en los piedrones almohadillados de estilo italiano que forman sus muros y soñar que alguien te quiere igual que el emperador quería a su Mary... o sencillamente esperar a última hora de la tarde a que llegue la hora del concierto donde, a veces, las orquestas mejores del mundo tienen que competir con algún pájaro cantor que esa noche de verano tiene urgentes necesidades de relación... eso ha pasado y yo lo he escuchado.
Este año me sentaré en ese mismo sitio a esperar que comiencen las dos sonatas de Beethoven que va a tocar para mi otra reina portuguesa como la Mary de Carlos V, María Joâo Pires...
Eso de que tú te sientes en un sitio, en este caso un lugar realmente incomparable, y un genio de la música toque para ti, es... es... no hay una palabra que precise eso, salvo... quizá la palabra milagro. Es un milagro.
Pero sobre todo, siempre que me siento en esas piedras renacentistas en la Alhambra me pasa lo mismo... Vuelvo muchos años atrás... al año 1976, la primera vez que asistí a este Festival de Música único en el mundo... yo era muy joven y quería hacer una entrevista a Sergiu Celibidache, el director rumano que me tenía hipnotizada desde la primera vez que le escuché dirigir en Madrid de aquella forma increíble... dando entrada a los músicos subiendo las cejas, moviendo un dedo... mirando al oboe... haciendo un leve gesto con el hombro a los contrabajos... ay madre cómo era de mágico aquel director único... dominaba y organizaba el tiempo y la música de una forma total, férrea y ligera a la vez...
Yo quería hacerle una entrevista porque trabajaba en un periódico de Granada y aquella noche Celibidache dirigía a una orquesta de Stuttgart en el Carlos V... pero Celibidache no daba entrevistas...
Entonces me fui por la mañana a escucharle en el curso que daba sobre Fenomenología musical, y como una alumna más me senté con el en el descanso del curso en este mismo banco de piedra que remata el palacio... nos sentamos juntos... ay madre... y tuvimos una charla sobre porqué no quería hacer entrevistas (usted y yo no nos conocemos, no podríamos tener una verdadera charla hasta que pasaran años de amistad)... y por qué le parecía un pecado sin sentido escuchar música grabada... o grabar música... Abominaba de forma furibunda de eso que estoy haciendo yo ahora, grabar sonido...
La única música verdadera posible es la música que se toca en el momento... decía... la música que interpretamos con lo que hemos entendido del artista que la hizo después de ensayarla y ensayarla y ensayarla y hacerla nuestra para poder dártela a ti, aquí y ahora, en este solo momento lo más pura posible...
hablaba en una mezcla única de idiomas rumano, español, italiano con palabras en alemán y alguna salpicadura francesa... un lenguaje único...exclusivo...
La charla no llegó a diez minutos...

Ahí los tengo, intensos, en el disco duro de mi cabeza... y vuelven cada vez que me siento en estas piedras del palacio de Carlos V... como voy a hacer, esta noche".

Banda sonora

Tu dormi: Tu dormi – Marco Beasley

Una Voz – Suso Sáiz

New York - Mad Rush –Thibault Cauvin, Adélaïde Ferrière

Sonata XVI Per Tre Violini e Basso –Marco Beasley

Memphis Angustiae

Valsa – Rui Massena

La Paloma – Vicente García

Lara López   30.jun.2019 10:06    

1 Comentarios

Hola, equipo de Venga la vida. Por favor, ¿podrías decirme qué obra es la que precede al documento sobre Ramón Andrés y "Pensar y no caer? Es una pequeña pieza de piano, muy melódica.
Gracias

domingo 30 jun 2019, 18:27

Los comentarios de esta entrada están cerrados.

Lara López

Bio Venga la vida

Venga la vida, es un Instagram radiofónico. Un programa para llenar una maleta infinita ligera de transportar. Un viaje virtual a través del tiempo y el pensamiento.
Ver perfil »

Síguenos en...

Últimos comentarios