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Diarios de Zama

    domingo 14.jul.2019    por Lara López    0 Comentarios

 

 

Banda sonora

Schlaflied – Sven Helbig, Fauré Quartett y MDR Leipzig Radio Symphony Orchestra con Kristjan Järvi

Signals – Paul Tony Lambert, Lambert

Azules Makinarias – Antonio Monasterio Ensamble

Sonrisa – Rasgueo, Nikos Tsiachris

Bach, The Well-Tempered Clavier: Book 1, BWV 846-869: 2. Fugue in C Major,  BWV 846-869- - Live in Troy, NY / 1987 –Keith Jarrett

Sern Nos – RENU y Rioghnach Connolly

Climbing up the Stairs – Wu Mengmeng

Agua, Aire y Fuego – Nolasco, Dorantes, Lebrijano

Sur – Dorantes

 

Kike Parra Veïnat

Ninguna mujer ha pisado la luna (Relee)

Esther Muntañola nos lee

Migraciones de Gloria Gervitz (Letras mexicanas, Fondo de Cultura Económica)

Once elegías (La última cena) de Nichita Stanescu (Ed. del Oriente y del mediterráneo)

Carmen Crespo 

Lana (Trea)

Recomendaciones verano de Jon Bandrés

Noticias del Imperio, Fernando del Paso

Junto a las estrellas, James Purdi

Poemas

Pez Mago (A la velocidad del deseo y otros poemas, Noviembre Ediciones)

José Miguel Gómez Acosta (Viajes a lugares inaccesibles, Abada Editores)

 

 Los fragmentos de Diarios de Zama, inéditos del editor y escritor Julián Rodríguez (In Memoriam), con nuestro amor, admiración  y agradecimiento.

23 de junio

Domingo por la tarde. Mañana habrá que volver a la ciudad; mientras tanto, después de revisar, temprano, una traducción nueva, había trabajo pendiente en la leñera, en los rosales, en el arriate. Zama me seguía a todas partes, hasta el laurel, como si fuera un aprendiz de carpintería; y si caía algún fruto del manzano, corría en su busca. Dos, tres mordiscos y adentro. Fanny Hansel y “su año italiano” vuelven a sonar por estas fechas. Hoy, casi todo el día; en distintas versiones. Algunas veces, esa música de la hermana de Felix Mendelssohn parece compuesta para momentos como éstos. En el paseo de la mañana vi un corzo (Zama estaba a otra cosa, persiguiendo lagartijas), recogí una pluma de milano, saludé a uno de los vaqueros del robledal (el pelirrojo, cuyo nombre nunca recuerdo). Apenas hizo calor en todo el día, a pesar de lo anunciado. Y el viento se presentó a media tarde. El viento y las nubes, que bajaban desde las cumbres con olor a agua. (No llovió, pero refrescó tanto que tuve que ponerme un jersey.) Antes de la cena, Zama volvió a los prados. Salió del jardín dando saltitos, buscando en la calleja huellas de gatos silvestres o de algún mastín de los pastores. Cuando se hartó, corrió hacia el abrevadero y el sonido de las esquilas.

18 de mayo

Dos grados a las nueve de la mañana; cuatro a las doce. Y hasta ahí... Las nubes van y vienen, ¿o es el sol? Todo es gris o todo es dorado. Los caminos, casi pasadizos verdes, devuelven ahora el esplendor que sembraron las lluvias y las nevadas. Águilas, buitres. Zama sigue el rastro de los corzos, luego persigue un zorro joven y muy rápido. De vuelta en casa, abro el volumen de Cavalcanti que he traído para estos días y leo algunos versos sobre una doncella convertida en ánade o en gamo, hago un par de llamadas (una a mi madre); desde el balconcillo veo cómo el milano desciende a toda velocidad hacia el prado, en busca de alguna presa. “El cuervo le susurró el futuro entre sueños”, leo en otro libro, y recuerdo que no he vuelto a ver al cuervo de estas montañas, antes tan presente. “Al despertar, el cuervo le susurró el futuro.” En la chimenea arden la primera piña, unas tablas viejas y dos ramas grandes y secas de fresno. Dejo la leña de encina para más tarde. El petirrojo sí que regresa cada día, le queda poca timidez. Me quedo dormido frente al fuego.

27 de abril

Salgo de casa a la calleja, al camino, dejo a un lado los muros del jardín, Zama corre, corre hoy muchos metros delante de mí, la pierdo de vista, ni una nube en el cielo de la mañana, los milanos vigilan desde lo alto los prados, ratones y topos se esconden, un zorro adulto, de pelaje entre rojo y gris, se escabulle en el camino del regato y Zama lo persigue hasta cansarse, Leslie Stephen escribe esa frase, “un caudal de luz mágica”, poco antes de morir, en las sombras aletea el cuervo unos segundos y luego alza el vuelo, cinco grados y medio al salir y siete al volver, cuando sobra la bufanda, el robledal huele hoy a algo parecido al almizcle, los animales festejan las noches sin lluvia, rastro y aromas nuevos de la estación confunden a Zama, el fuego nos espera dormitando: un resto primitivo en la chimenea.

Zama

Lara López   14.jul.2019 09:30    

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Lara López

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