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Resistencias

    lunes 28.oct.2019    por Lara López    0 Comentarios

 

La postal sonora es de Álvaro Soto desde el Faro de Fedje

Pablo Fidalgo nos lee fragmentos de su Anarquismos y Daniel Faría ( Papeles Mínimos Ediciones)

Lara poemas de

Ana Blandiana

Amalia Iglesisas y

Marta Eloy ( Poemad 9)

Andrés Lima su Carta a mi yo de quince años

Samuel A. Omeñaca un fragmento de Bohumil Hrabel (Una soledad demasiado ruidosa, Destino)

 

La Ciudad Literaria de José Miguel G. Acosta es Palencia  de Sánchez Ferlosio

Músicas de 

Morir en Ravensbrück +

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Mess Hall – Luke Howard y Nadje Noordhuis

True Sorry – Ibrahim Maalouf

Blackbird - the Fool On The Hill – Tok Tok Tok

Letter From A Distance – Akira Kosemura

Someday – Akira Kosemura y Devendra Banhart

Es un Sombrero – Germán Díaz & Benxamín Otero

 

 

La pieza filosófica de Alejandro Escudero

Gadamer y el diálogo de la poesía

Un poema aparece como una combinación de palabras fijadas en un texto, es decir, consiste en un tejido de versos trenzados entre sí en un orden determinado, con su tono, su ritmo, su cadencia.

Podría parecer que un poema es, siempre, un monólogo, una comunicación unilateral y unidireccional. Pero Hans Georg Gadamer en su libro Poema y diálogo, publicado en 1990, discrepa de esta concepción de lo poético.

Gadamer es el impulsor de la hermenéutica filosófica, una de las corrientes más destacadas de la segunda mitad del siglo XX y en su obra brillan libros como Verdad y método o La herencia de Europa.

El poema, la poesía, el poetizar, es (un) diálogo, nos dice con perspicacia Gadamer. Y un diálogo es, por un lado, un intercambio comunicativo y, por otro lado, el juego en espiral de una pregunta con sus respuestas.

Cada poema encierra secretamente, explica Gadamer, y en su mismo centro, un diálogo multilateral que lo recorre y atraviesa por entero. Cada poema, entonces, es un diálogo desde que surge con el poeta y es recibido por un público.

El poeta dialoga con el lenguaje común y corriente y con el conjunto de la tradición poética.

El público dialoga entre sí respecto al contenido significativo del poema, siempre esquivo y hermético.

Y, en su conjunción, el poema, el poeta y su público dialogan sobre el sentido del mundo y los enigmas que rodean y espolean la vida en él.

Según la respuesta de Gadamer a la recurrente y excesiva pregunta “¿qué es la poesía?” esta traza una y otra vez, y cada vez que acontece, una línea de fuga en lo familiar y ordinario hacia lo extraordinario; y, también, contribuye a imaginar lo posible en el límite de lo real. Y ello dinamizando el lenguaje anquilosado de la comunicación habitual. Con la poesía -con sus preguntas y sus respuestas- el lenguaje aflora y reverdece, esa es su fuerza propia, la energía que irradia, atrapa y fascina.

Por último, insiste Gadamer, el carácter dialógico del poema resalta, especialmente, en su recitación pública, en su lectura en voz alta, pues gracias a ella resulta subrayada una de las principales dimensiones de lo poético, su musicalidad, su sonoridad, su tono, su ritmo.

Escribe Gadamer en su libro: «Así, poco a poco, en la primera lectura, comienza nuestro diálogo con el poema. Eso exige tiempo. Pues no se puede entender un poema si se lo lee o se lo escucha una sola vez. El poema invita a una larga escucha y a un intercambio de palabras, en las que se completa su comprensión. El poema tiene que mantener un diálogo con su público. Pero el poema no dialoga sólo con él, el poema es en sí mismo un diálogo, un diálogo consigo mismo».

Por el libro de Gadamer circula una muestra de sus poetas más queridos y frecuentados: Hölderlin, Stefan George, Rainer Maria Rilke, Gottfried Benn, Paul Celan, Ernst Meister y Hilde Domin.

Leeremos, para concluir, un poema de Hilde Domin, la poetisa del viaje, de la partida y del regreso, según la caracteriza Gadamer.

 

El poema se titula Isla mediodía y dice así:

Somos extraños de isla

en isla.

Pero a mediodía, cuando el mar muestra el fondo

y el pasado se escurre por los tobillos

como olas en retirada

y las algas muertas en la playa

se vuelven árboles dorados

entonces no nos sostiene nada

a la red del recuerdo

nos escurrimos atravesando

las recónditas calles de los pescadores

y los mapas de la profundidad

ya no nos sirven[1].

 

   Nos corresponde, entonces, persiguiendo las pistas de Gadamer, emprender una vez y otra un diálogo con la poesía, dejando que nos alcance la plenitud quebrada de su sentido y la fuerza de su misterio.

 

[1] Wir sind Fremde / von Insel / zu Insel. / Aber am Mittag, wenn uns das Meer / bis ins Bett steigt / und die Vergangenheit / wie Kiel wasser / an unseren Fersen abläuft / und das tote Meerkraut am Strand / zu goldenen Bäumen wird, / dann halt un skein Netz / der Erinnerung mehr, / wir gleiten / hinaus, / und die Tiefenkarten / gelten nicht / für uns.

Gadamer Poema y diálogo portada

Lara López   28.oct.2019 12:11    

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Lara López

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