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Lo digo para ver

    domingo 10.nov.2019    por Lara López    0 Comentarios

 

Hoy nos centramos en Lo digo para ver, el Homenaje a Sophia de Mello, en el centenario de su nacimiento, celebrado en el Instituto Cervantes de Madrid, en el IX Festival de Poesía de Madrid, Poemad.

" Sophia, a secas. Así se conoce en Portugal a la poeta Sophia de Mello Breyner Andresen, como aquí a Federico o a Juan Ramón. El ensayista Eduardo Lourenço mencionó, a este propósito, los «nombres predestinados», como si la sabiduría y el origen griego del mismo participaran desde el principio de lo dicho por Heráclito acerca del carácter y el destino. Nació hace cien años en Oporto. Su abuelo paterno abandonó Dinamarca para incorporarse al negocio del vino y su padre adquirió la Quinta do Campo Alegre donde pasó su infancia, una etapa clave para comprender su vida, que es tanto como decir su poesía. Porque ambas son inseparables; porque fue   –lo dijo también Lourenço– «musa de sí misma»; porque, en fin, se escribe como se es, habrá que detenerse en las etapas que la configuraron, que vienen a ser las mismas en que podríamos dividir sus diferentes momentos poéticos, no sin antes aclarar que toda su obra forma parte de ese libro único que reúne su poesía completa". 

(Fragmento del prólogo de Álvaro Valverde para la edición conmemorativa de Galaxia Gutenberg, Lo digo para ver. Lee la Directora de Poemad, Beatriz Rodríguez)

 

Poemad celebra el centenario del nacimiento de la gran poeta portuguesa Sophia de Mello, con una actividad en la que podremos escuchar sus versos en la voz de Lara López y María Sánchez, acompañados en su versión original por la lectura de Carolina Aller. Al piano, Luis Antonio Muñoz

Fragmento de Mercedes Halfon (El trabajo de los ojos)

Ciudad Literaria de José Miguel G. Acosta

Barcelona
Carmen Laforet (Nada)

Heidegger el arte y el espacio

Pieza de filosofía de Alejandro Escudero.

Heidegger y Chillida: el arte del espacio

En 1968, en Suiza, en la Galería Erker de la ciudad de St Gallen, tuvo lugar el encuentro entre Heidegger y Chillida. Se cruzaban aquí dos buscadores embarcados en la aventura de explorar lo desconocido.

Los reunía una preocupación común: ¿qué es el espacio? ¿cómo se despliega y cuaja lo espacial? ¿cómo se articula el espacio en el arte?

El filósofo responde a la pregunta con un texto. El artista responde entregando una obra gráfica o escultórica.

De su colaboración mano a mano surgió, en 1969, un libro maravilloso que incluía siete litografías de Chillida y el escrito de Heidegger titulado “El arte y el espacio”.

En él el filósofo comienza rechazando la idea de un espacio único, homogéneo, universal. Hay una pluralidad diferenciada de espacios, por ejemplo, el espacio de la ciencia o el espacio del arte. Los espacios surgen, brotan, emergen según la experiencia los va descubriendo y sacando a la luz en los ciclos reticulares de la historia. Cuando se despliega el espacio se abre un lugar en el que se reúnen una serie de sitios. Y en la delimitación de un territorio se encauza el habitar y, con él, la comunicación de una comunidad con aquello que la interpela, la impulsa y la eleva.

El arte, continua Heidegger, desoculta algo oculto o escondido, y la escultura, en tanto arte espacial, plasma dentro de sí un espacio irradiándolo fuera de sí.

Eduardo Chillida es una de las cimas del arte del siglo XX. Su escultura está más acá de la dicotomía entre lo figurativo y lo abstracto. En ella el vacío actúa como principio compositivo a través del cual se revelan umbrales, límites, oquedades.

Fijémonos en el “Peine del Viento”, en la bahía de la Concha en San Sebastián. Este conjunto escultórico está ubicado en el borde del mar, en un acantilado. Sus puntos cardinales son tres enormes esculturas afincadas en la solidez de la roca. Una obra artística -en tanto símbolo y metáfora- realza e intensifica lo que ocurre en el paraje en el que está asentada. La obra escultórica, así, amplifica el rumor del viento, enmarca la espuma de las olas enfurecidas, potencia el sonido susurrante del agua. La dinamicidad de la naturaleza se enlaza con el reposo y la resistencia de la obra de arte. Queda trazado, entonces, un lugar de encuentro, se insinúa un paseo en el que dejarse sorprender y llegar a admirarse de la inmensidad envolvente.

En diciembre de 2017 el Museo Guggenheim de Bilbao dedicó una exposición a rememorar el fructífero diálogo entre Martin Heidegger y Eduardo Chillida. Un fértil intercambio en el que se apunta al futuro del arte y la filosofía". 

Músicas de 

Avec le temps – Stacey Kent

I'm Still Here – Tom Waits

Lune rouge / Nostalgia – Erik Truffaz

Fragile Window – Carlos Cipa

Hasselblad 4,  Improvisation – Jean-Michel Blais

Strauss: 4 Lieder, Op. 27, TrV 170: No. 4, Morgen!, "Und morgen wird die Sonne" (Langsam) de Richard Strauss – Barbara Hendricks

Lara López   10.nov.2019 10:28    

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Lara López

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