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La Historia Escondida

    domingo 15.dic.2019    por Lara López    0 Comentarios

 

Dani Galindo nos envía una Fotografía sonora desde Bocas del Toro

Inma Miravet el texto LA PALABRA SILENCIO

" A medida que pasa la vida -a la que definió William Shakespeare con acierto en su cita: "La vida es una historia llena de ruido y de furia contada por un idiota, y que no significa nada"- crece mi aprecio por la palabra "Silencio". Su significado me evoca prudencia, franqueza, calma, reflexión. Nada más sensato que el silencio que se guarda cuando no se encuentran las palabras adecuadas, nada más sincero que el silencio que surge para no herir con la palabra, nada más reconfortante que el silencio que serena el ánimo, nada más grato que el silencio que invita a reflexionar.
Sin embargo, qué complicado es disfrutar de un bien que tanto estimo, y que roto por dirigentes políticos corruptos, por la sinrazón del terrorismo, por la tiranía de un dictador, por un comentario de mal gusto en una red social, por el repulsivo abuso a menores, por el horror que provoca la violencia machista, por el inhumano maltrato animal, por la hambruna que mata a los más débiles, por la falta de interés en el cuidado del medio ambiente, por las promesas incumplidas para acoger refugiados, por la intransigencia de quienes quieren imponer su razón, por las guerras que asolan países -se transforma en ruido- que nos lleva, finalmente, a mirar hacia otro lado".

La Ciudad Literaria de José Miguel G. Acosta: Kew Gardens, London (Virginia Woolf)

Epicuro en Meditaciones de Eduardo Gómez

Lavabas la ropa azul, Lupe Gómez ( Camuflaje, Papeles Mínimos )

Isabel/ Virtudes/Rezad, Mar Gómez Fornés (En el Valle de las Flores, Edit. Lettere)

La Historia Escondida (fragmentos) Xuan Bello (La Historia Escondida, Carrachinas 100/Xordica Editorial)

El planeta inhóspito (3)

La Pieza de Filosofía de Alejandro Escudero: 

David Wallace-Wells: hacia una tierra hostil

"En 1953, en un Coloquio Internacional, Martin Heidegger pronunció una conferencia titulada “La pregunta por la técnica” (ante la atenta escucha de José Ortega y Gasset). En 1962, Rachel Carson publicó el libro Primavera silenciosa. Ambos avisaron de una inminente crisis ecológica que, entonces, pocos atisbaban y la mayoría negaba.

En 1972 el Club de Roma emitió el informe “Los límites del crecimiento”. El documental de David Guggenheim -con guion de Al Gore- Una verdad incómoda fue estrenado en el año 2006. Y en 2015 apareció Esto lo cambia todo de Naomi Klein.

En esta sinuosa línea se inscribe el reciente libro de David Wallace-Wells, El planeta inhóspito. Un escrito solvente, documentado, matizado en sus pronósticos, rotundo en sus conclusiones.

La vertiente económica e industrial del mundo moderno ha provocado una cascada de daños colaterales y efectos secundarios. El Progreso tecnocientífico, además de sus enormes beneficios, incluía, soterradas, una serie de severas contraindicaciones.

Los mundos culturales en los que viven los seres humanos están injertados en unos ecosistemas. Se generan, así, complicadas interacciones, mutuas interferencias.

Y aquella forma de vida que se ha catapultado sobre el sueño del dominio de la naturaleza ha terminado segregando una pesadilla de autodestrucción bien retratada en el cine con películas como El día de mañana (2004) de Roland Emmerich o Intestellar (2014) de Christopher Nolan.

Ya el teatro de la Grecia clásica nos enseñó que la desmesura humana termina, tarde o temprano, recibiendo su castigo. Hoy empezamos a padecer, inermes, el que se desprende de la soberbia del antropocentrismo del hombre moderno.

David Wallace-Wells apunta que primero se negó el cambio climático y, ahora, es usual minimizar su impacto. Por eso escribe: «Nadie quiere ver venir el desastre, pero quienes miran lo ven». Pero cerrar los ojos es un inútil mecanismo de defensa.

En el libro se enumeran con amplitud y detalle los ingredientes de la actual crisis ecológica.

El calentamiento global desata fenómenos meteorológicos extremos -olas de frío y de calor, sequías e inundaciones, subida del nivel del mar por deshielo. Los bosques secos se incendian con más facilidad y, con ello, el desierto crece. Los ciclos de la biosfera se interrumpen y los seres vivos se resienten con ello.

David Wallace-Wells describe así, con franqueza, cuál fue su punto de partida antes de preocuparse con estas cuestiones: «No soy ecologista, y ni siquiera me considero alguien muy apegado a la naturaleza. He vivido toda mi vida en ciudades, disfrutando de dispositivos fabricados mediante cadenas industriales de suministro sobre las que apenas me paro a pensar. Nunca he ido de acampada, al menos no por voluntad propia, y aunque siempre he pensado que era básicamente una buena idea mantener limpios los ríos y el aire, también he aceptado el planteamiento según el cual existe un tira y afloja entre el crecimiento económico y el coste para la naturaleza; y me decía que, bueno, en la mayoría de las situaciones me inclinaría por el crecimiento. En estos aspectos soy como cualquier otro occidental que ha pasado su vida satisfecho, y voluntariamente engañado sobre el cambio climático, que no es solo la mayor amenaza a la que se ha enfrentado la vida humana en el planeta, sino una amenaza de una categoría y una escala por completo diferentes; a saber: la escala de la propia vida humana».

El desafío global y local, por lo tanto, es detener y revertir el desastre en ciernes. Algo que exige un cambio de rumbo.

El problema es complejo, caleidoscópico, y las soluciones difíciles. El libro más que desalentarnos afianzando el fatalismo nos espolea a reaccionar. Nos ayuda, pues, en la tarea de convertirnos en ciudadanos informados y responsables.

La crisis ecológica, grave, profunda, es una oportunidad de recomenzar para, aprendiendo de los errores, y después de una cura de humildad, tratar de mejorar.

Con su punzante y afilada llamada de atención, El planeta inhóspito, explica la magnitud del problema y despeja el terreno para localizar soluciones. No será fácil, pero no es imposible.

El reto es formidable, y toca afrontarlo con coraje y serenidad".

 

Lara López   15.dic.2019 08:00    

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Lara López

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