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El Monasterio de Piedra preparado para el octavo centenario

    miércoles 1.jun.2016    por Ángela Gonzalo del Moral    0 Comentarios

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Edificado en honor a Santa María la Blanca, el Monasterio de Piedra es uno de los enclaves paisajísticos que más visitantes recibe en la provincia de Zaragoza, y uno de los parajes más interesantes de Europa. Unas 200.000 personas visitan este lugar, atraídos por las numerosas cascadas y cuevas que forma el río Piedra a su paso por Nuévalos, el convento cisterciense y los tres espectáculos con aves rapaces que se realizan diariamente, desde primavera hasta otoño. Marcado durante siglos por el precepto del Císter "ora et labora" ha cambiado ese lema por "disfruta y relájate" y se prepara para cumplir su octavo centenario en 2018.

El Monasterio y el Cister

Hacia finales del siglo XII, 12 monjes cistercientes, liderados por Gaufredo de Rocaberti, se dirigen desde Poblet hasta el centro de Aragón con dos objetivos: fundar un nuevo convento de la orden monástica y ayudar a repoblar la zona. Escogen un antiguo castillo árabe abandonado situado a la orilla derecha del Piedra y aprovechando su agua comienzan a transformar el lugar convirtiéndolo en un monasterio y trabajando las tierras aledañas. El lugar escogido es ídilico. Tranquilo, aislado y con un entorno que ayuda a la meditación y a la paz, escuchando a todas horas el murmullo de los saltos de agua que el río Piedra forma al precipitarse por la montaña.

En 2018 se cumplirán 800 años desde que los monjes acabaron su rehabilitación. El edifico aún conserva el impresionante claustro y las dependencias del convento, en los que se ve claramente las diferentes etapas artísticas durante las que fue edificado basándose en la característica arquitectura del Císter, sobria, austera, sencilla y luminosa. Con una estructura inicial marcada por el gótico primitivo (s. XIII) se avanzó hacia el gótico renacentista (s. XVI) y en varias estancias, retablos y esculturas pueden apreciarse detalles del clásicobarroco del siglo XVIII.

El Retablo Relicario es una obra sobresaliente de la pintura gótica aragonesa y muy representativa del fenómeno artístico que se ha dado en llamar gótico mudéjar, consecuencia de la convivencia de cristianos, musulmanes y judíos.

 

La desamortización de Mendizábal, supuso el abandono de las tierras y la degradación del convento y su entorno. En 1843, Pablo Muntadas adquirió los edificios conventuales y fincas adyacentes y su hijo, Juan Federico Muntadas, transformó la huerta en un jardín paisajista y convirtió las dependencias conventuales en una instalación hotelera e hidroterápica, a la que añadió en 1867 una piscifactoría, pionera en España, convirtiéndolo en un importante destino turístico, que todavía permanece 175 años después.

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Vino y chocolate marca "Monasterio de Piedra"

Como todos los monasterios cistercienses, el de Piedra era autosuficiente. Una de las actividades agrarias fue la producción de caldos para consumo diario de los monjes, que lo vendían en Calatayud y Daroca. Por eso en la antigua cillería se encuentra el Museo del vino D.O. Calatayud. A ello hay que añadir un hecho histórico. En sus fogones se preparó el primer chocolate en Europa. Uno de los compañeros de Hernán Cortés en la conquista de México, fray Jerónimo, fraile del Monasterio, trajo cacao desde América que en los fogones del convento se transformó en chocolate. En la cocina se ubica la exposición permanente sobre la historia del chocolate.

El agua protagonista del Parque

Monasterio de Piedra Foto AngelaGonzaloM

"A orillas del río Piedra me senté y lloré", así se titula una novela de Paulo Coelho publicada en 1994. Allí la protagonista, recuerda su niñez, un lugar prohibido y mágico donde visió mos momentos hermosos de su infancia. Sin necesidad de vivir las aventuras y desventuras de Pilar, lo cierto es que todo el entorno invita al recogimiento. 

Aunque no tiene la espectacularidad de otras cataratas, el parque mantiene unos rincones estéticos y paisajísticos sorprendentes. El bullicio de las cascadas, la quietud de sus lagos y el trineo de las aves ofrecen unos momentos de tranquilidad para el habitual ritmo frenético que se vive en las grandes ciudades, y en verano irradia un ambiente de frescor que sirve para aplacar momentáneamente el intenso calor que marcan los termómetros en el exterior del recinto. En 1945 fue catalogado como Paraje Pintoresco Nacional y actualmente tiene la categoría de Parque Natural.

El Piedra, afluente del Jalón, tiene unos 76 kilómetros de largo y presenta un régimen pluvial muy irregular, típicamente mediterráneo, que durante siglos ha excavado las calizas por las que transcurre. En sus aguas se crían truchas y anguilas. El recorrido por el parque nos lleva a las cascadas del Baño de Diana, la cola de caballo, la Trinidad o la Caprichosa. Se pueden contemplar las grutas de la Pantera, Iris y del Artista o los lagos del Espejo y de los Patos. En 2015 visitaron el centro, en el que trabajan unas 90 personas, casi 250.000 turistas, principalmente de Madrid, Zaragoza y Barcelona. 

Renovar el pasado, pensando en el futuro

28PPA PRIMAVERA VERANO LAGO ESPEJO00028 Foto Monasterio de Piedra

Los responsables del Monasterio han implementado un plan estratégico para conservar, remodelar, embellecer y restaurar el monumento histórico y el parque. Se han restaurado la bóveda de crucería del siglo XVI, actual recepción del hotel, la fachada sur, varias terrazas, los forjados, la fachada del palacio abacial y la plaza de San Martín, que sirve de acceso tanto para el establecimiento como para el monasterio.

Subiendo la impresionante escalera renacentista del siglo XVI, se accede a los restaurantes "Reyes de Aragón" y "Piedra Vieja", a "El Granero" y a la sala de estar "Gaufrido". Para bolsillos más económicos, se puede disfrutar de la gastronomía local (principalmente migas y truchas) en las terrazas "Los Castaños" y "La Pérgola" además del restaurante Piedra Vieja, con capacidad para 400 personas.

El restaurante "Reyes de Aragón" era el antiguo dormitorio común de los monjes y cuenta con decoración aragonesa en el que no faltan los escudos de las villas de la región y cuadros antiguos como los óleos de los Reyes de Aragón, Alfonso II y Sancha, que favorecieron la presencia de los monjes en el lugar.

Un centro de turismo sostenible

El Monasterio de Piedra desarrolla un turismo responsable que le permite coexistir en armonía con el medio ambiente y el entorno cultural que le rodea. Se depuran todas las aguas residuales que se generan devolviéndolas al río con unos parámetros adecuados y controlados por la Confederación Hidrográfica.

A lo largo de su historia, el complejo ha ido adoptando las últimas tecnologías disponibles para ser más eficiente energéticamente y minimizar su impacto sobre el medio ambiente. En 1945 se instaló una mini central hidroeléctrica de tipo fluyente para la producción eléctrica, aprovechando la energía hidráulica generada por el río Piedra. En la actualidad, la calefacción y el agua caliente sanitaria se producen a través de una sala de calderas alimentada por biomasa a lo que se incluye el sistema para la depuración de aguas residuales que permite mantener la pureza de las aguas de Piedra. Una riqueza que es aprovechada desde que se creó la primera piscifactoría de España, hace 150 años.

 

Categorías: Viajes

Ángela Gonzalo del Moral    1.jun.2016 11:03    

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Un viaje nunca se acaba. Queda grabado en el recuerdo, se vuelve a él al ver una película, al leer un libro, al escuchar unas notas musicales, al mirar una fotografía, al saborear una bebida, al disfrutar una comida o cuando el país salta a la actualidad por algún acontecimiento específico. El viajero mantiene siempre un nexo interno con el lugar que un día conoció.... y trenza un vínculo con el nuevo destino que empieza a imaginar. La visita a cualquier lugar, cercano o lejano, tiene tres fases. En la etapa de preparación se sueña, en la del viaje se disfruta lo imprevisible y a la vuelta se reinventa la aventura..... Con los cinco sentidos alerta, anhela que la experiencia sea lo más enriquecedora posible.
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