« La selección islandesa escaparate turístico para Islandia | Portada del Blog | Portugal, fútbol y turismo deportivo »

Viajando por el metro de Madrid

    viernes 8.jul.2016    por Ángela Gonzalo del Moral    0 Comentarios

Línea 1 de metro Sol

Rosa llegó a Atocha en el AVE de Barcelona el lunes, primer día de paralización del la línea 1 del metro madrileño. Como ella otros viajeros, maletas y bolsos en mano, se encontraron con la sorpresa de que la línea azul, que une esa estación con el resto de servicios del metro de Madrid, estaba literalmente cerrada por obras. Así que tuvieron que buscarse la vida y utilizar los servicios alternativos que han puesto en marcha tanto el ayuntamiento como el gobierno regional.

Los turistas que viajen estos próximos meses a Madrid (hasta mediados de noviembre) compartirán esta desagradable sorpresa con los madrileños. El motivo de esta medida es la mejora de las instalaciones de la línea más antigua del suburbano madrileñoEl cierre parcial ha empezado el 3 de julio, se prolongará 133 días, hasta el 12 de noviembre, y supone el cierre de 23 de las 33 estaciones de la línea, es decir que solo quedan en funcionamiento 10 paradas, que se encuentran en ambos extremos del servicio, formadas en su mayoría por estaciones inauguradas hace pocos años.

La denominada línea azul, el color que la identifica, recorre 23 kilómetros que van desde Pinar de Chamartín, al norte de la ciudad a Valdecarros (situada al sur). Cuenta con 54 accesos desde la calle y 38 vestíbulos

Actualmente es la segunda línea más utilizada por los madrileños y transporta a unos 85 millones de viajeros anuales, muchos de ellos turistas que se desplazan por sus estaciones para visitar lugares como la puerta del Sol, Gran Vía o las estaciones de Chamartín y Atocha, adonde llegan los trenes de largo recorrido y el AVE. Esta última parada, junto con la de Menéndez Pelayo están situadas cerca del parque del Retiro.

Historia de la primera línea de metro de Madrid

16940f38-4536-48f2-9bb4-84c67a730795

Inaugurada por el Rey Alfonso XIII, el 17 de octubre de 1919, ha sido ampliada en varias ocasiones, la última en mayo de 2007. El primer tramo que entró en funcionamiento fue Cuatro Caminos-Sol, formado por 8 estaciones y casi 3,5 kilómetros de túnel que atravesaba las calles de Santa Engracia, Luchana y Fuencarral. En 1921 se inauguró el tramo hasta la estación de tren de Atocha, en 1923 llegó al barrio de Vallecas y posteriormente cubrió los servicios del barrio de Tetuán. En 1961 se alargó hasta la Plaza Castilla y en el 62 continuó su recorrido hasta Portazgo en el interior de Vallecas. El uso masivo de este transporte público, obligó a ampliar los andenes y a aumentar el número de convoyes. En 1988, se abrió el túnel que comunica el metro con la estación de Atocha, aunque la gran amplación se produjo a principios de siglo XXI llegando a Chamartín y al Pinar de Chamartín por la zona norte y al ensanche de Vallecas por el sur.

El suburbano de Madrid, inauguró su segunda línea en 1924, entre Sol y Ventas, posteriormente se alargó el servicio en varia ocasiones y actualmente tiene su inicio en Cuatro Caminos, donde coincide con la L1, hasta Las Rosas, en el barrio de San Blas y Canillejas. La L2, cuyo emblema es el rojo, cruza la ciudad de Norte a Este, a través de la calle de Alcalá, principalmente. Cada día la utilizan unos 120.000 viajeros y en los últimos años ha estado envuelta de polémica, ya que se le otorgó el nombre de una marca de telecomunicaciones que la ha patrocinado desde 2013 y que obligó incluso a cambiar el nombre de la emblemática parada de Sol.

En 1936 le llegaría el turno a la Línea 3, de color amarillo, que tras la última ampliación en 2007, une Moncloa y Villaverde Alto, a lo largo de 16 kilómetros. En 1944 llegó el turno de la L4, de color marrón, que actualmente va de Moncloa a Pinar de Chamartín, donde se une a la L1. La línea verde, L5, es con 32 estaciones una de las más largas de la capital y une Alameda de Osuna con la Casa de Campo, donde enlaza con la L10, (Hospital Infanta Sofía-Puerta del Sur).

La línea 6, cumple el servicio circular del suburbano y fue inaugurada en 1979 y modernizada en 2007. Actualmente es la más utilizada en Madrid y conecta todas las líneas, incluidas las periféricas como Metro Sur y Metro Ligero. Dos años y medio antes se había inaugurado la L7 que une Hospital de Henares y Pitis, en el barrio de Fuencarral. La línea 8 surgió para dar servicio al aeropuerto de Barajas y a Ifema, la Feria de Madrid. Inaugurada en 1998 es la más utilizada por los turistas porque conecta la ciudad con la Terminal 4, un viaje que también se puede realizar desde Atocha en autobús y tren de cercanías. La última estación inaugurada en el suburbano madrileño fue la de Paco de Lucía en febrero de 2014 y que presta servicio en la L9 en el distrito de Fuencarral-El Pardo. La línea granate, como se le conoce popularmente, se inauguró en 1980. Las otras líneas que conforman el entramado suburbano de la ciudad son la L10, que une las poblaciones de San Sebastián de los Reyes, al norte, y Alcorcón al sur, donde enlaza con la L12, la línea más larga de la capital española. Inaugurada en 2012 discurre por los grandes municipios del área metropolitana del sur de Madrid (Alcorcón, Fuenlabrada, Getafe, Leganés y Móstoles). Por contra el servicio más corto, 8,5 km. lo realiza la L11, que une la plaza Elíptica, en el barrio de Carabanchel, con el barrio de la Fortuna en el municipio de Leganés. Fue inaugurada en 1998.

Datos curiosos del suburbano madrileño

Metro-madrid-plano

Con 300 estaciones y un recorrido de 294 kilómetros es la tercera red de metro europea, después de Londres y Moscú y la octava del mundo tras Shanghái, Pekín Nueva York, Seúl y Tokio. Según la EMT, en el año 2014 sus convoyes transportaron a casi 570 millones de viajeros. Cuenta con 27 estaciones de transbordo de dos líneas y 10 de tres líneas. Además conecta con las diferentes estaciones de autobuses, trenes regionales y de larga distancia y el aeropuerto Barajas-Adolfo Suárez. Además de las 12 líneas en servicio hay que añadir 3 del denominado metro ligero, que conectan con municipios cercanos a la capital.

Las 12 líneas del suburbano madrileño, en las que trabajan unos 6.700 empleados, transportan cada día a unos dos millones de viajeros. Cuenta con 2.347 coches y 3 millones de metros cuadrados de superficie de túneles y estaciones, a los que hay que añadir 786.000 metros cuadrados de superficie de estaciones, vestíbulos y andenes. En los últimos años las paradas se han ido adaptando a los viajeros con dificultades de movilidad y actualmente hay 522 ascensores y 1.698 escaleras mecánicas. La red cuenta con 5.257 interfonos, 1.442 máquinas automáticas, 2.715 torniquetes y 118 subestaciones eléctricas para su suministro energético. Toda una ciudad subterránea. Los viajeros que transitan en Metro disponen de 76 cajeros automáticos en sus instalaciones, 242 máquinas expendedoras de bebidas y 52 'fotomatones', a los que hay que añadir tiendas, bares y kioskos.

Cultura subterránea

La cultura está íntimamente ligada al metro. Miles de usuarios aprovechan el tiempo de viaje para leer diarios, revistas o libros. También son muchos los músicos que aprovechan este servicio para entretener a los viajeros y conseguir unos ingresos económicos, pero además Metro de Madrid cuenta con 12 bibliotecas, denominadas bibliometros, con servicio de préstamos de su fondo formado por 3.000 volúmenes, al que desde 2005, tienen acceso los titulares de Biblioteca públicas del ayuntamiento y la comunidad de Madrid.

En 2007, se inició otra campaña cultural para fomentar la lectura en el transporte público. Libros a la calle consta de unos carteles con breves fragmentos literarios repartidos por 9.000 vagones de metro, 6.000 trenes de cercanías y 1.000 en autobuses, a los que hay que añadir otros 2.000 en las líneas interurbanas. Son láminas con breves textos que se pueden leer en dos paradas y sin que se conozca el final, con lo que se trata de que los usuarios se interesen por conocer el fin de la historia, otros libros del autor o recordar textos que ya conocían. Esta iniciativa conjunta con el gremio de libreros pretende acercar la literatura a uno de los entornos cotidianos de los ciudadanos, el transporte público, de tal forma que, durante los trayectos, los viajeros se sientan atraídos por esos pequeños fragmentos literarios y éstos, a su vez, les acerquen hasta los libros de los que proceden.

Las flores_Galeano

Además los responsables de Metro de Madrid crearon dos centros de interpretación de este transporte público, con el denominado Andén 0, que muestra la historia de sus instalaciones en la antigua estación de Chamberí y en la vieja máquina de motores de Pacífico. La Nave de Motores de Pacífico fue construida entre 1922 y 1923 y empezó a funcionar ese mismo año aunque fue inaugurada en 1924. En su interior están instalados tres impresionantes motores diesel y el resto de la maquinaria (alternadores, transformadores, etc.) que en su momento sirvieron para generar y transformar la energía con la que funcionaban los trenes. Durante la Guerra Civil, y debido a las restricciones llegó a proporcionar energía eléctrica a la ciudad, a través de la compañía Unión Eléctrica Madrileña. Con el paso del tiempo, y a medida que las compañías fueron capaces de asegurar un suministro cada vez más regular, la Central, que en su momento fue la de mayor potencia instalada en España, quedó obsoleta y dejó de generar energía en la década de los 50, siendo definitivamente clausurada en 1972.

El otro espacio cultural es la Estación de Chamberí, que perteneció a la primera línea de metro inaugurada en Madrid. Estuvo en servicio entre 1919 y 1966. Diseñada por Antonio Palacios, es funcional con unos acabados sencillos. Palacios incorporó la luz natural mediante un lucernario en el vestíbulo y para el interior eligió un recubrimiento cerámico con juegos ornamentales. La bóveda de la estación va recubierta de azulejo blanco biselado y sus estribos estaban decorados por grandes recuadros de azulejos sevillanos que limitan el contorno de los carteles anunciadores, también de cerámica, en encintado ocre y azul. Estos carteles publicitarios son uno de los grandes atractivos de la estación, ya que se conservan prácticamente tal y como fueron creados en la década de los 20.

 

 

Categorías: Viajes

Ángela Gonzalo del Moral    8.jul.2016 10:46    

0 Comentarios

Los comentarios de esta entrada están cerrados.

Viaje a Ítaca

Bio Viaje a Ítaca

Un viaje nunca se acaba. Queda grabado en el recuerdo, se vuelve a él al ver una película, al leer un libro, al escuchar unas notas musicales, al mirar una fotografía, al saborear una bebida, al disfrutar una comida o cuando el país salta a la actualidad por algún acontecimiento específico. El viajero mantiene siempre un nexo interno con el lugar que un día conoció.... y trenza un vínculo con el nuevo destino que empieza a imaginar. La visita a cualquier lugar, cercano o lejano, tiene tres fases. En la etapa de preparación se sueña, en la del viaje se disfruta lo imprevisible y a la vuelta se reinventa la aventura..... Con los cinco sentidos alerta, anhela que la experiencia sea lo más enriquecedora posible.
Ver perfil »

Síguenos en...

Últimos comentarios