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Los desastres naturales destruyen patrimonio de la humanidad

    sábado 27.ago.2016    por Ángela Gonzalo del Moral    0 Comentarios

  Relojes parados terremotos Italia Foto twitter @FlaMarimpietri

El reloj de la iglesia de San Eusanio, se quedó parado a las 3.32 del 6 de abril de 2009. A esa hora la ciudad italiana de l'Aquila sufrió un terremoto, en el que murieron 309 personas y el pueblo quedaba reducido a escombros. El 24 de agosto de 2016, a las 3.36 de la madrugada otro terremoto paraba no solo el reloj de la iglesia de Amatrice, sino la vida de los habitantes de la región de Umbría.

Tras una noche de temblores continuos, amanece en los pueblos afectados por el último temblor de tierra en el centroeste de Italia. Un dron sobrevuela los municipios y nos presenta la imagen de la desolación, tres han desaparecido del mapa, convertidos a escombros de la noche a la mañana. A decenas de miles de kilómetros otro dron, nos muestra el desastre provocado por un seísmo en Birmania. Una de las zonas más afectadas es Bagán, patrimonio de la humanidad.

Menos de un minuto acaba con la vida de decenas de personas y arrasa siglos de historia. Los desastres naturales no solo se cobran vidas humanas, siempre irrecuperables, sino también parte de la riqueza cultural de la humanidad. Edificios que han sobrevivido a otros temblores, a erupciones volcánicas, a inundaciones, e incluso a saqueos, quedan convertidos en simples piedras.

2016: Amatrice, una de las poblaciones más bellas de Italia

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Amatrice se preparaba para celebrar los 50 años de la feria dedicada a su plato más típico, los espaguetis a la amatriciana, elaborados con salsa de tomate y queso de oveja. Ese acontecimiento había atraído a más visitantes de lo habitual, pero un terremoto de 6 grados, paralizó la vida de este municipio. Sus vecinos estaban también orgullosos de su rico patrimonio cultural, que mantenían bien conservado, conocedores de la importancia que eso tenía para el turismo y la economía de la región. La mayoría de sus monumentos habían sido construidos entre los siglos XIII y XVIII en diferentes estilos como el renacentista o el barroco. Conocida como la ciudad de las cien iglesias era un centro de peregrinación en el que destacaba la basílica de San Francisco, de estilo gótico, uno de los puntos más turísticos de la población, igual que la Torre Cívica, levantada en el siglo XII o el palacio de Podestà, de la época medieval. Además ofrecía un atractivo natural incuestionable, el parque nacional de los Montes Sibilinos y el Gran Sasso, a los que se añaden los lagos del entorno. 

"El pueblo ya no existe, casi todas las casas de Pescara del Tronto se han derrumbado", explicaba el alcalde de este municipio italiano, uno de los más afectados por el terremoto de este miércoles. Amatrice y Accumoli eran dos enclaves ricos en historia y cultura, rodeados por los Apeninos. A ellos se añade el burgo medieval de Illica o Arquata, considerado un monumento histórico con casas del siglo XV. Se calcula que el movimiento sísmico ha afectado seriamente a casi 300 edificios históricos, algunos reducidos a escombros. El ministerio de cultura italiano, ha declarado que piensa reconstruir parte de ese patrimonio y ha desplazado a la zona a medio centenar de carabineros especializados en estas tareas. Incluso se ha pedido que no se retiren escombros que puedan pertenecer a edificios históricos. Estas pérdidas se añaden a las que sufrió L'Aquila en 2009.

Así era Amatrice antes del devastador terremoto. 

2016: Bagán, la ciudad de las mil pagodas

Casi a la misma hora que en Italia, otro terremoto, afectaba seriamente a una de las zonas más interesantes arquitectónicamente como es la antigua ciudad de Bagán, en Birmania, donde se han catalogado unas 2.200 edificiaciones religiosas construidas junto al río Irrawaddy. El movimiento sísmico fue de una intensidad similar a la de Umbría, aunque en este caso murieron 4 personas, y resultaron gravemente dañados unos 185 edificios religiosos de esa zona. Varios habían sido restaurados recientemente con la ayuda de la Unesco. Japón y China, ya se han ofrecido para recuperar algunos de esos monumentos.

Se trata de 42 kilómetros cuadrados repletos de estupas, pagodas y monasterios construidos entre los siglos X y XIV, cuando Bagán era la capital del reino de Pagán, con el tiempo convertido en un lugar privilegiado para que los turistas observen la puesta de sol, junto al gran río que cruza Birmania, el Irrawaddy. Un lugar que compite artística y turísticamente con Angkor en Camboya o Borobudur en Indonesia. En 1975 otro terremoto ya dañó varias de estas edificaciones, y una de las pagodas acabó en el interior del río. Además también han resultado afectados templos de Salay, Sagaing, la ciudad arqueológica de Mrauk U y Mandalay.

Bagan Foto wikipedia Stefan Grünig

Como estas ciudades otros lugares históricos se han visto afectados en los últimos años por terremotos, que han dañado parte de su patrimonio cultural.

2015: Katmandú, destrucción de palacios y monasterios budistas

En Katmandú el 25 de abril otro movimiento sísmico de 7,8 afectó a la zona más poblada de Nepal. El hecho de que el terremoto ocurriera en pleno día, a las 12 de la mañana, no evitó que hubiera unos 7.000 muertos y miles de viviendas destrozadas. Entre esos edificios, algunas joyas arquitectónicas del arte budista e hindú.

Como las torres de las iglesias de l'Aquila y Amatrice, que han quedado convertidas en símbolos de la desgracia, la torre de Dharahara, había resistido varios temblores a lo largo de más de dos siglos.

Este país del Himalaya, vió surgir hace milenios algunas de las civilizaciones más importantes del budismo y el hinduismo. En el Valle de Katmandú hay catalogados unos 100 monumentos históricos, siete formaban parte del patrimonio de la humanidad, y seis quedaron total o parcialmente destruidos. En Baktapur, la ciudad antigua mejor conservada, se calcula que el 80% de los templos resultaron dañados. La plaza de Durbar, considerada por la Unesco como el punto central social, religioso y urbano de Katmandú, por la red de palacios, templos y patios que formaban ese histórico lugar, quedó serveramente dañada. Aunque la estupa central con los ojos de Buda mirando fijamente, no sufrió ningún daño, y también se salvó el templo de Shree Pashupatinath, situado en Lumbini, la ciudad natal de Buda.

Los que viajaron antes de 2015 recordarán las plazas Durbar de Patan, -la tercera plaza real del país-, la de Basantapur o la de Bhaktapur, con sus edificiaciones hindúes y budistas, fundada en el siglo tercero, o los templos de Boudhanath, Swayambhunath, -o templo de los monos-, fundado en el siglo V. Ahora seriamente dañados han dejado de atraer al turismo internacional. Una de las edificaciones más emblemáticas que sucumbió al temblor fue la torre de Dharahara o Bhimsen de más de 60 metros de altura que se desplomó enterrando a decenas de turistas, que en esos momentos visitaban el edificio. Había sido construida en 1832, y tras ser derrumbada por el fuerte terremoto de 1934, la reconstruyeron y quedó incluida en el Patrimonio de la Humanidad de la Unesco. La mayoría de los monumentos destrozados datan principalmente de mediados del siglo XIX, como el templo de Manakamana, venerado por los hindúes o la escuela más antigua de la capital, Durbar High School, parcialmente destruida.

Como en Italia o Birmania, también en Katmandú la nueva tecnología en forma de dron nos mostraba la total destrucción o las pérdidas culturales en Nepal. Muchos edificios que ahora resultaron dañados en la capital nepalí, fueron reconstruidos tras el seísmo de 1934. Ahora el reto más difícil es restaurarlos respetando su estructura original. 

2003: Bam, la ciudad de adobe parada obligatoria de la ruta de la seda

Bam antes y después fotomontaje wikipedia

En Nepal murieron más de 3.000 personas, pero el terremoto de la ciudad iraní de Bam en 2003 fue más devastador. A las 5.26 de la madrugada del 26 de diciembre de ese año, la tierra tembló en Bam, de sus 90.000 habitantes murieron 40.000. Un año más tarde y a pesar de la destrucción, la ciudad pasó a ser inscrita en el Patrimonio de la Humanidad. Su ciudadela, del siglo IV a.C., fue destruida casi por completo, desapareciendo parte de sus paredes de casi dos kilómetros de extensión, unos 6 metros de altura y 38 torres. Tras el terremoto, la Unesco priorizó la recuperación de los vestigios arqueológicos que quedaron al descubierto y movilizó a la población para que participara en el programa de reconstrucción.

Hace unos 2.000 años sus telas eran vendidas a Irak y Egipto. Situada en el desierto, en el extremo sur de la meseta iraní, en la encrucijada de las rutas del comercio de la seda y el algodón, la ciudad de Bam se convirtió en un centro comercial de gran importancia. Sus orígenes se remontan a la época aqueménide (siglos VI al IV a. de C.) y alcanzó su apogeo entre los siglos VII y XI de nuestra era. Los principales vestigios de su pasado están situados dentro del recinto fortificado de la ciudadela (Arg), donde se hallan 38 torres de vigilancia, los lugares de residencia de las autoridades y el centro histórico de la ciudad, que posee una de las mezquitas más antiguas de Irán, edificada hacia el siglo VIII o el IX. Bam es el ejemplo más representativo de ciudad medieval fortificada construida con la técnica autóctona de disposición del adobe en capas.

En pleno desierto del Asia Central, el paisaje cultural de Bam constituye un testimonio excepcional del desarrollo de un asentamiento humano propiciado por una actividad comercial, en el que se dan cita diversas influencias culturales. También es una muestra auténtica del uso de ladrillos de adobe (khesht) y de la técnica de disposición de este material en capas (chineh). A lo que hay que añadir el sistema de qanats para el suministro de agua, un ejemplo sumamente ilustrativo de la interacción del hombre con la naturaleza en un medio desértico.

A lo largo de la historia terremotos y volcanes han destruido ciudades como Antigua en Guatemala; San Salvador; Ciudad de México, Xalapa, Orizaba, Quimixtlán e Ixtaczoquitlán en México; Lima y Pisco en Perú; Managua en Nicaragua; Tokio, Yokohama y Kōbe en Japón, Cartago en Costa Rica, Lisboa en Portugal o ya en la antigüedad la ciudad romana de Pompeya, enterrada bajo las cenizas del Vesubio. Por suerte, y al contrario que las pérdidas humanas, muchas de estas ciudades han podido ser recuperadas y son un centro de interés turístico y económico de sus países.

Categorías: Actualidad , Viajes

Ángela Gonzalo del Moral   27.ago.2016 10:54    

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Un viaje nunca se acaba. Queda grabado en el recuerdo, se vuelve a él al ver una película, al leer un libro, al escuchar unas notas musicales, al mirar una fotografía, al saborear una bebida, al disfrutar una comida o cuando el país salta a la actualidad por algún acontecimiento específico. El viajero mantiene siempre un nexo interno con el lugar que un día conoció.... y trenza un vínculo con el nuevo destino que empieza a imaginar. La visita a cualquier lugar, cercano o lejano, tiene tres fases. En la etapa de preparación se sueña, en la del viaje se disfruta lo imprevisible y a la vuelta se reinventa la aventura..... Con los cinco sentidos alerta, anhela que la experiencia sea lo más enriquecedora posible.
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