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El turismo gastronómico, ofrece nuevas experiencias viajeras

    sábado 29.jul.2017    por Ángela Gonzalo del Moral    0 Comentarios

Puesto de frutas_Facebook Visit Portugal
 
Viajar a un lugar concreto supone algo más que conocer sus monumentos, su cultura y sus tradiciones. La gastronomía permite al viajero adentrarse en lo más íntimo de los pueblos, compartir con la gente los olores, gustos y sabores que han conformado su cultura culinaria durante siglos, conocer los productos de la tierra que han ido configurando una cocina autóctona y particular.
 
Detrás de una pata de jabugo, hay un porquero, detrás de un queso roquefort un pastor, detrás de un marmitako un pescador.... un cocinero.... y detrás de cada plato hay una historia. En la población guipuzcoana de Zumaia, recopilan informaciones sobre el pulpo típico de esa población.... En esos documentos se menciona la punta Mariantón, donde en el siglo XVI se produjo el accidente de una niña que cogía lapas y pulpos... y se la llevó el mar.  Eso demuestra que cualquier detalle sirve para documentar todos los detalles que envuelven a un producto tradicional de una población por más pequeña que sea.
 
Igual que se rehabilitan castillos, palacios, jardínes, para atraer a turistas, rescatar la memoria culinaria, sirve para readaptar platos locales, que en sus inicios sirvieron pudieron servir para calmar el hambre, y que en algunos casos se han convertido en delicatessen
 
 
Recuperar la gastronomía autóctona es, según Yolanda Perdomo directora del programa de miembros afiliados de la OMT, "una forma de enriquecer una cultura....  y refuerza la identidad de un colectivo, crea un sentido de orgullo en las comunidades locales que descubren la autenticidad y la importancia de su cocina".
 
Todos desayunamos, comemos y cenamos.... también, por supuesto, cuando viajamos. Una parte importante del gasto del viaje va destinado a la comida.  Así que el turismo y la gastronomía están muy unidos. Desde hace un tiempo ya se habla de turismo gastronómico, y según un reciente estudio presentado por Madison, se ha convertido en la tercera razón de iniciar un viaje, por detrás del interés y la curiosidad por la cultura y la naturaleza, los dos grandes motores de esta industria, que supone ya el 10% del PIB mundial y da empleo a uno de cada 11 trabajadores en el mundo. José Francisco Rodríguez, director RSC de Madison señala que "la gastronomía es mucho más que cultura y puede tener un fuerte impacto económico en el destino".
 
Hoinan  Vietnam_Foto angelaGonzaloM
 
Cada vez hay más personas que prefieren vivir experiencias locales en vez de visitar solo monumentos. En este campo la gastronomía se ha convertido en un valor añadido que diferencia los destinos. Para ello no es necesario ir a un restaurante con estrella Michelin. Basta con saborear los platos típicos de una región, entrar en contacto con cocineros y productores, y a ellos les sirve para descubrir su potencial, como explicaba Joxe Mari Aizega, director del Basque Culinary Center, en el Tercer Foro de turismo gastronómico sostenible organizado por la OMT en San Sebastián. "No solo beneficia al turista, sino que sirve para desarrollar parte de la economía local, porque cada territorio comienza a pensar, qué despensa tenemos para poder ofrecérsela, no sólo eso, sino que descubre la biodiversidad alimentaria de su zona y a partir de ahí se pregunta qué productos tenemos, cuales podemos valorizar, qué alimentos podemos producir porque los restaurante los quieren introducir en sus menús y esa es nuestra demanda. Todo esto es un recorrido, que supone una forma de crear riqueza en el territorio".
 
Un estudio del BCC constata que el 38% de los viajeros que llegan a San Sebastián, van motivados por su cocina. Nekarne es guía gastronómica y hace tiempo que presenta rutas por Gipúzcoa a turistas nacionales y extranjeros. Para ella es importante que productores y guías "transmitan la emoción, la sensación, las vivencias de lo local. Si consigues transmitir eso, se llevan a alguien que es un amigo, y el amigo al final hace que vuelvas. Eso ocurre en todos los países, yo cuando viajo y encuentro a una persona que sabe orientarme, se convierte en el referente y el embajador de ese lugar. Yo creo que todos los guías nos sentimos embajadores de nuestra zona y del territorio".
 
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Tampoco se crean que para comer un plato típico es necesario viajar al lugar donde tradicionalmente se cocina ese producto. "Yo la mejor quesadilla la he comido en Nueva York cocinada por un chino" y lo dice un chef ecuatoriano. En Madrid se pueden comer unos excelentes tacos, un buen sushi en Londres o una buena pizza en Canadá. Para Héctor Tapia, de la Asociación de Chef del Ecuador en Europa, los emigrantes se han convertido en unos excelentes transmisores de cultura culinaria. "El hecho de que puedan vender su comida, implica que también tienen un valor agregado, y no son competencia para los demás. Generan una diversidad, como puede ocurrir en Londres, por poner un ejemplo, o en todas las grandes capitales, donde con la multiculturalidad que aportan los emigrantes, permiten generar ese atractivo de ciudad".
 
También los hoteles se convierten también en promotores gastronómicos. Ramón Estalella, secretario General de ITH, (Instituto Tecnológico Hotelero), cree que aportan algo más "porque cuando un turista regresa a su ciudad, cualquier producto que vea en un supermercado, le sirve para rememorar su viaje. Y eso puede ser el motivo de su compra, incluso llegar a ser más decisivo que solo la calidad del producto".
 
Normandía_Foto angelaGonzaloM
  
Si nombramos Perú, uno de los países que más en valor ha puesto su gastronomía, pensamos en el ceviche y si es bebida en el pisco souer. La tortilla de patatas o la paella en España, los tacos mexicanos, Pollo tandori de la India, spaguettis italianos, sushi de Japón, el roast beef inglés, la bullabesa de Masella, , el falafel de los países árabes, el tajine de Marruecos, el curanto de Chile, la feijoada brasileña, Mofongo de Puerto Rico, el snert holandés... Todas los pueblos por pequeños que sean tienen un plato autóctono, para ofrecer al visitante y provocarle nuevas experiencias sensoriales.
 
Actualmente casi se puede decir que hay un día para cada producto o cocina nacional. El día de las patatas fritas, que por cierto.... ¿las inventaron en Bélgica o en Holanda?, el día de la tapa, la France Gourmet, la fiesta de la cerveza, a lo que hay que añadir rutas como las del vino, el mate, el aceite de oliva, etc... Los alimentos se han convertido en embajadores de países, ciudades y regiones. 
 
Si queréis conocer más detalles sobre el Tercer Foro de turismo gastronómico sostenible podéis seguirlo en la página de Youtube del BCC
 
 
Categorías: Gastronomía , Viajes

Ángela Gonzalo del Moral   29.jul.2017 15:07    

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Viaje a Ítaca

Bio Viaje a Ítaca

Un viaje nunca se acaba. Queda grabado en el recuerdo, se vuelve a él al ver una película, al leer un libro, al escuchar unas notas musicales, al mirar una fotografía, al saborear una bebida, al disfrutar una comida o cuando el país salta a la actualidad por algún acontecimiento específico. El viajero mantiene siempre un nexo interno con el lugar que un día conoció.... y trenza un vínculo con el nuevo destino que empieza a imaginar. La visita a cualquier lugar, cercano o lejano, tiene tres fases. En la etapa de preparación se sueña, en la del viaje se disfruta lo imprevisible y a la vuelta se reinventa la aventura..... Con los cinco sentidos alerta, anhela que la experiencia sea lo más enriquecedora posible.
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