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La sombra de Machado en Colliure

    viernes 22.feb.2019    por Ángela Gonzalo del Moral    0 Comentarios

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Foto: Oficina de Turismo

Colliure tiene el sobrenombre de Costa Bermeja y ha atraído siempre a pintores, literatos y artistas en general. Situado en el sur del Languedoc-Rousillon, en los Pirienos Orientales, fue cuna del fauvismo impulsado por Mattisse a principios del siglo XX. Este conjunto histórico tiene un encanto increíblemente pintoresco. Como si fuera una postal, su castillo real está al borde del mar, sus típicas barcas flotan en el puerto, sus pequeñas playas cubiertas con guijarros y las terrazas de los cafés. Un cuadro, visto desde la capilla del islote de San Vicente, que se completa con las fachadas de colores de la ciudad vieja y el campanario con su cúpula rosa.

Dicen que nunca está nublado, porque la tramontana se lleva las nubes. Allí está el Château Real, una fortaleza reforzada por los Reyes de Mallorca, que servía de protección contra los ataques de piratas y que tras la Guerra Civil española, se convirtió en una lúgubre cárcel de miles de republicanos. Está pegado al mar, junto a la iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles (Notre Dame des Anges). Alejado de la costa, sobre una roca, se levanta la Ermita de San Vicente, construida en el siglo IV. Un buen momento para visitar este pequeño pueblo costero es el día de mercado, que alegra las calles y las llena de color.

Collioure-25521_w800
Foto: Oficina de Turismo

Como vestigios de este disputado punto estratégico, quedan los restos de los fuertes Carré y Rond. No se puede visitar el interior, pero ofrecen muy buenas vistas de la costa y del pueblo. También ofrece una espléndida perspectiva, el Fuerte de San Telmo. De todo el municipio, volvemos a referirnos a su monumento más emblemático, el Castillo Real que fue construido en el año 673 por los visigodos y más tarde reconstruido por los templarios, los Reyes de Mallorca, los Habsburgo y los Borbones, aunque en la actualidad tiene muy pocas salas con acceso al público, se puede caminar por la parte alta de la muralla.

La iglesia de Notre Dame des Anges, tiene su característico campanario medieval de color rosáceo, una nave gótica de finales del XVII y un retablo de Josep Sunyer. La torre se asienta junto al mar. Cerca está la Capilla de San Vicente, junto a casas construidas en rocas a lo largo de los acantilados. El barrio de los antiguos pescadores, Moré, es un lugar muy atractivo para pasear, perderse por rincones y callejones y comer pescado en alguna de sus terrazas y restaurantes.


La fugaz y persistente huella de Machado en Colliure

Tumba Machado_ Fotografía Fundación Antonio Machado
Fotografía Fundación Antonio Machado


Una de las calles más buscadas por los turistas españoles es la de Antonio Machado, donde se halla la pensión en la que vivió sus últimos días y la placa que recuerda la fecha de su muerte, el 22 de febrero de 1939. Es un viejo caserón de tres pisos, con escalinatas de piedra y balaustradas. También el cementerio en el que está enterrado, una tumba fácil de localizar porque está en el suelo, es de piedra, y permanece cubierta con la bandera republicana española, piedrecitas, mensajes y flores. En la lápida está grabado uno de sus últimos versos: "Y cuando llegue el día del último viaje, y esté al partir de la nave que nunca ha de tornar, me encontraréis a bordo, ligero de equipaje, casi desnudo, como los hijos de la mar". Junto a ella hay un buzón, donde se pueden dejar mensajes, que son recogidos periódicamente por la Fundación Antonio Machado.

A esa ciudad francesa llegó hundido y desolado, el gran poeta Antonio Machado, huyendo de la guerra. Se exilió con su anciana madre Ana Ruiz, su hermano José y su cuñada Matea Monedero. Antes de llegar a Colliure, la familia Machado Ruiz, había viajado desde Madrid a Valencia, Rocafort, Barcelona, Girona y Cerbère. En esta población se habían refugiado en un vagón situado en vía muerta, huyendo de un paisaje desolador, personas muertas, otros sin ninguna pertenencia, y con la aviación bombardeando las zonas de retirada. La gendarmería acosaba a los refugiados, separando a los esposos y a los hijos de sus padres. "De forma bárbara y brutal", describía José Machado. Llegaron a Colliure gracias a las pesquisas realizadas por un amigo que los acompañaba.

El 28 de enero de 1939, el tren paró en la pequeña estación situada a 26 kilómetros de la frontera española. Un joven ferroviario, Jacques Baills, les recomendó que se alojaran en la pequeña pensión, Bougnol-Quintana, en la plaza principal, junto a un arroyo. Unas semanas después y con una diferencia de tres día, morían Antonio y su madre, que habían viajado gravemente enfermos y sin dinero.

Casa Quintana_Fundación Antonio Machado
Fotografía Fundación Antonio Machado

Todavía hoy en día, desde la modesta estación de ferrocarril se desciende por el camino hacia la playa, a veces azotada por la furia de la Tramontana. Siguiendo el laberinto de callejuelas, se encuentra el viejo cementerio de la población prácticamente olvidado.

El poeta sevillano, enfermo del corazón, hizo una única salida al mar, encaminándose a la playa y sentándose en una de las barcas que reposaban en el puerto. No era la mejor época para viajar a la población y como recordaba José "el sol de mediodía no daba casi calor". El último verso escrito por Antonio Machado en la población francesa hacía referencia a "estos días azules y este sol de la infancia".

Varios escritores franceses quisieron que fuera enterrado en París, pero la familia prefirió hacerlo en el cementerio de Colliure. Asistió todo el pueblo y sus restos mortales reposan en una tumba comprada por el gobierno republicano en el exilio.

El cantautor catalán, Joan Manel Serrat, le puso letra a toda esta tragedia

"murió el poeta lejos del hogar,
le cubre el polvo de un país vecino,
al alejarse le oyeron gritar:
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar".

Para llegar a Collioure se puede salir desde Girona por la AP-7 y desviarse en la salida 43, en Argelès-sur-mer/Port-Vendres. A unos 25 kilómetros se encuentra la pequeña población francesa que está a unas 2 horas por carretera desde Barcelona. Por la N-260 se disfruta de una vista más panorámica que pasa por Figueres, Portbou, Cerbère y Banyuls-sur-mer hasta Collioure. En tren es más complicado y se necesitan casi 4 horas desde Barcelona, con cambio de servicio en Perpignan. Esta ciudad también tiene el aeropuerto más cercano.

Información de la Oficina de turismo

 

@angelaGonzaloM
@Viaje_Itaca
Instagram: @Audioguíasturísticas

 

Categorías: Actualidad , Viajes

Ángela Gonzalo del Moral   22.feb.2019 16:02    

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Viaje a Ítaca

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Un viaje nunca se acaba. Queda grabado en el recuerdo, se vuelve a él al ver una película, al leer un libro, al escuchar unas notas musicales, al mirar una fotografía, al saborear una bebida, al disfrutar una comida o cuando el país salta a la actualidad por algún acontecimiento específico. El viajero mantiene siempre un nexo interno con el lugar que un día conoció.... y trenza un vínculo con el nuevo destino que empieza a imaginar. La visita a cualquier lugar, cercano o lejano, tiene tres fases. En la etapa de preparación se sueña, en la del viaje se disfruta lo imprevisible y a la vuelta se reinventa la aventura..... Con los cinco sentidos alerta, anhela que la experiencia sea lo más enriquecedora posible.
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