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México comparte con el mundo su Día de Muertos

    jueves 31.oct.2019    por Ángela Gonzalo del Moral    0 Comentarios

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Celebrar la vida en el día de muertos. Así vive México estas fechas, convertidas en una celebración única en el mundo. Mezcla las tradiciones azteca, maya y cristiana y las convierte en un ritual de color y simbolismo.

Un país que convive diariamente con la muerte menos natural, la provocada por la violencia, comparte con el resto del mundo su manera de entender el final de la vida como un renacimiento.

La tradición establece que entre el 28 de octubre y el 2 de noviembre todos los hogares mexicanos preparan ofrendas y acondicionan los altares para esperar las almas de los familiares difuntos que regresan por una horas para reunirse con sus seres queridos, disfrutando de sus alimentos favoritos y visitando sus hogares. Es como una realidad virtual en la que por unos momentos los mexicanos se reúnen con los allegados que cruzaron las lagunas de los cenotes.

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“La muerte está tan segura de alcanzarnos que nos da toda una vida de ventaja.”

Frase popular #DiaDeMuertos

Los que han visto la película Coco, seguro que entendieron una tradición milenaria tan arraigada, que adentra sus raíces en las culturas prehispánicas. Envuelto en alegría y música, también en respeto, es un mundo rico en simbología. Unas relacionadas con la naturaleza y otras, más modernas, con aspectos sociales... y comerciales.

Los 4 elementos naturales agua, fuego, aire y tierra están representados por el agua, las velas y el incienso, el movimiento de los papeles picados y las flores, respectivamente . No pueden faltar las fotografías, objetos personales y calaveras para tener presente a cada familiar fallecido. Además de las sonrisas y los buenos recuerdos rememorar el alma de los muertos viene de una esencia cien por cien mexicana.

El día de difuntos bebe de las raíces mayas y aztecas. Angélica Guerra, investigadora de la universidad de Guadalajara y especializada en herencia cultural, cree que es tradición regresa al siglo XXI transformada con nuevas aportaciones.

El elemento fundamental de toda la festividad es el altar u ofrenda del día de muertos. Como todo lo relacionado con esta fiesta, lleno de simbolismo. Los altares suelen tener de dos a siete niveles, este último es el más habitual. Son los siete escalones representados por los siete pecados capitales. El de dos niveles representa el cielo y la tierra y el de tres añade el inframundo.

En el último piso se coloca el arco de flores de cempasúchil y en la base papel picado de colores variados, que simboliza el viento. Tampoco pueden faltar las velas, para guiar a las almas en su llegada a su antiguo hogar y cuando regresan al mundo de los muertos. Los cirios se ubican señalando los cuatro puntos cardinales, y los vasos llenos de agua o líquidos como el tequila, sirven para aliviar la sed de las ánimas. Para los mayas los cenotes, o cuevas con agua, eran la puerta del inframundo. Las semillas, frutos y otros productos naturales, sirven para que recuerden los buenos momentos disfrutados durante su paso por la tierra. Las flores los reciben de una manera bella. 

Pan de muertos

El marketing no es ajeno a esta celebración cultural. Desde hace siglos se elaboran  calaveras de azúcar, papel picado, velas de cebo, altares o pan de muerto. El panadero Miguel Cardona nos explica la simbología de este dulce tan típico de estas fiestas.

Con su forma espiral, las velas de cebo se colocan en los altares para guiar a las almas. Se encienden el 1 de noviembre, pero están presentes en diferentes actos religiosos a lo largo del mes. Hay quién solo quema las velas hasta el día de muertos y otros que las gastan el mismo día de difuntos. Se dice que las flores de cempasúchil son una alegoría de la fuerza de la luz del sol y de la vida. Las moradas, llamadas "terciopelo" representan el luto. 

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La cartonería es una de las ramas artesanales que llegaron a México durante la época colonial con algunas piezas tan famosas como las piñatas, muñecas, alebrijes o calaveras. El papel picado recoge toda la imaginería de estas fechas en variados diseños como calaveras, esqueletos, flores, gusanos. Una de las preferidas, y que no puede faltar es la calaca o Catrina, que utilizan de forma ocurrente y burlona para ironizar la muerte.

Este da color y alegría a los altares y sirve para decorar calles, ofrendas, tumbas y fiestas. También está muy relacionado con esta festividad la calavera literaria, que son versos irreverentes en forma de epitafios referidos a personas vivas, como si estuvieran muertas. Es habitual acompañarlos con la imagen de la calavera garbancera o La Catrina. En algunas épocas sirvieron para canalizar el descontento político y por eso algunos fueron censurados o destruidos.

Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central_Diego Rivera

Y sin duda la figura más relacionada con el día de muertos es la Catrina o calavera garbancera, que no tiene una raíz tradicional, sino que procede del siglo XIX cuando el grabador José Guadalupe Posada, creó una caricatura de la dandizette de la época del presidente Porfirio Díaz, que representaba a la mujer de clase alta muy refinada y culta. Era una burla hacia las mujeres que adoptaban modales europeos y rechazaban su origen mexicano. Con el tiempo acabó formando parte de la cultura mexicana como percepción jocosa de la muerte. Fue el muralista Diego Rivera quien la bautizó y popularizó. En las calles de México se suceden desfiles con sus máscaras.

Si dejamos las calle y entramos en el Museo Mural Diego Rivera, en el interior encontramos el cuadro reivindicativo que impulsó este símbolo. Pintada en 1947, Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central es una síntesis de los últimos 400 años de historia de México presidida precisamente por la Catrina que aparece en el centro con golilla de plumas evocando a Quetzalcóalt y cogida del brazo de su creador, José Guadalupe Posada. Cogido de su mano el propio Rivera representado por un niño y detrás Frida Kahlo. Junto a ellos escritores latinoamericanos de la época como José Martí, revolucionarios como Emiliano Zapata, o políticos como el expresidente Porfirio Díaz. También ilustra la conquista, la época colonial, la invasión estadounidense o la intervención europea con figuras de Hernán Cortés, Sor Juana Inés de la Cruz o el emperador Maximiliano.

A veces el colibrí, a veces el cuervo,
a veces el tecolote, nos dice cuándo hemos de irnos.
Pero nosotros los mexica no morimos,
sólo cambiamos de casa, de cuerpo.
Y cada año venimos aquí.

@angelaGonzaloM
@Viaje_Itaca_
Instagram: @Audioguíasturísticas

 

Ángela Gonzalo del Moral   31.oct.2019 16:47    

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Viaje a Ítaca

Bio Viaje a Ítaca

Un viaje nunca se acaba. Queda grabado en el recuerdo, se vuelve a él al ver una película, al leer un libro, al escuchar unas notas musicales, al mirar una fotografía, al saborear una bebida, al disfrutar una comida o cuando el país salta a la actualidad por algún acontecimiento específico. El viajero mantiene siempre un nexo interno con el lugar que un día conoció.... y trenza un vínculo con el nuevo destino que empieza a imaginar. La visita a cualquier lugar, cercano o lejano, tiene tres fases. En la etapa de preparación se sueña, en la del viaje se disfruta lo imprevisible y a la vuelta se reinventa la aventura..... Con los cinco sentidos alerta, anhela que la experiencia sea lo más enriquecedora posible.
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