« Los cruceros a punto para zarpar | Portada del Blog | Turismo de floración »

Lugares de Semana Santa en Jerusalén

    jueves 1.abr.2021    por Ángela Gonzalo del Moral    0 Comentarios

 

20191120_090017Foto: angelaGonzaloM

 

Durante años millones de cristianos han escogido Semana Santa para visitar Jerusalén. El Nuevo Testamento recoge los últimos días de la vida de Jesús de Nazaret, antes de morir crucificado en una cruz. También su resurrección después de tres días. Es la base de las creencias cristianas, y son muchos los que quieren visitar los lugares sagrados del cristianismo. La Covid-19 ha trastocado los planes de muchos peregrinos, que han convertido esa ciudad en un importante atractivo del turismo religioso.  El lugar mas santo del Cristianismo, la iglesia del Santo Sepulcro ha permanecido durante meses cerrada a cal y canto. La ultima vez que había cerrado de esta manera fue en 1349, durante la Peste Negra.

 

Seas creyente o no, cuando uno llega a Jerusalén abre un viejo libro de historia, pero sobre todo repasa en vivo las hojas de la Torá, la Biblia o el Corán. Sabe que ha llegado a una ciudad polifacética y compleja, marcada por la historia y por las tres grandes religiones que disputan... y por tanto se ven obligadas a compartir un mismo espacio.

Cada una tiene su lugar sagrado en la ciudad vieja de Jerusalén: el santo Sepulcro para los cristianos, la explanada de las mezquitas para los musulmanes y el muro de las lamentaciones para los judíos.

 

20191120_105009Foto: angelaGonzaloM

 

Historia y fe se entremezclan y muchas veces se difuminan, confundiendo al visitante entre ambos conceptos. A los primeros les asombra los hechos históricos que guarda la ciudad... a los creyentes les refuerza su fe. Es lo que diferencia Jerusalén del resto de ciudades. A ninguno de los dos dejará indiferentes, pero los segundos experimentan sensaciones muy intensas.

Unos y otros deben salir de las viejas murallas que ciñen entre estrechos callejones, callejuelas laberínticas y pequeñas plazuelas sus cuatro barrios: judío, musulmán, armenio y cristiano. Se mezclan y a la vez se diferencian pasando de uno a otro sin darse cuenta, no solo las tiendas de souvenirs y los monumentos más emblemáticos marcan su procedencia, también los olores y las comidas marcan el paso de un barrio a otro. Incluso los vestidos o el estilo de sus restaurantes, las costumbres, los horarios.

 

20191120_105148Foto: angelaGonzaloM

 

Una cotidianidad roto solo en algunos momentos de máxima tensión política. Algo que tampoco se puede olvidar cuando se visita la ciudad. Eso la convierte en un lugar muy vigilado. Las cámaras de videovigilancia son omnipresentes, y reduce parte de la presencia policial en las calles, muy presente en algunos lugares, pero que ya forma parte de la rutina de la ciudad.

Nuestro recorrido por la Jerusalén cristiana, lo iniciamos en el monte de los Olivos, el primer contacto visual con una de las ciudades más antiguas del mundo: casi 3.000 años de historia con su gran legado arquitectónico, cultural y religioso.

 

20191120_092459Foto: angelaGonzaloM

Deena Clayman, nuestra guía reconoce que le gusta ver la ciudad desde ese lugar "porque se puede distinguir todos los lugares sagrados de las tres religiones" y añade que "hay tanta riqueza arqueológica, que en Jerusalén se dice que nunca sabes que van a encontrar los arqueólogos, sino cuando lo van a encontrar".

Cerca está el mirador con las mejores vistas de la ciudad, ideal para contemplar el atardecer. Entre el montículo y la muralla, un cementerio de tumbas judías.... con sus piedras sobre la sencillez de las lápidas. Servirán para reconstruir el templo, cuando llegue el Mesías, porque ese será el primer lugar de la resurrección de los muertos.

A la derecha está el camino que recuerda la entrada triunfal de Jesús de Nazaret, el domingo de Ramos. También el huerto de Getsemaní, donde se retiró a rezar pocas horas antes de ser arrestado y la capilla Dominus Flevit, literalmente, donde Cristo lloró.

 

20191120_105606Foto: angelaGonzaloM

Por la puerta de los Leones o de San Esteban, entramos a un laberinto que atrapa al visitante, lo traslada de un lugar a otro siguiendo sus estrechas y desniveladas callejuelas. Allí empieza el itinerario religioso que organizaron los franciscanos en el siglo XIV. Aunque al principio parezca un mundo caótico, todo guarda una cierta lógica y es relativamente fácil orientarse.

Para los cristianos seguir la Vía Dolorosa, puede ser un buen punto de referencia. A lo largo de las calles que conforman esta ruta de peregrinación se han marcado nueve de las 15 estaciones del Viacrucis.

 

20191120_105510Foto: angelaGonzaloM

El resto del viacrucis lo encontramos en la Iglesia del Santo Sepulcro, cerca de la Puerta de Jaffa o de la Torre de David. No esperen ver una iglesia tradicional, sino que es un edificio muy complejo arquitectónicamente y desde un punto de vista religioso. Está formado por diferentes dependencias que no guardan ninguna relación entre ellas, cada una vigilada por diferentes credos del cristianismo. 

Para evitar disputas entre ellos, Saladino decidió entregar a una familia musulmana la llave que cierra la puerta. Se tomó esa decisión porque los cristianos no se ponían de acuerdo, así se evitaba "declarar" una preeminencia de una rama cristiana sobre otra. En su interior siempre permanecen sacerdotes de las 6 iglesias antiguas: Católica, Ortodoxa Griega, Ortodoxa Armenia, Ortodoxa Siria, Etíope Ortodoxa y Copto Ortodoxa.

Iglesia del Santo Sepulcro

 

20191120_112828Foto: angelaGonzaloM

 

Según los creyentes basándose en textos bíblicos, allí se enterró el cuerpo de Jesús y se produjo su resurrección. Dentro del templo encontramos el sepulcro, el Monte Calvario o Gólgota, y el lugar donde se encontró la cruz. Uno de los objetos de devoción es la piedra de la unción, un bloque desgastado de mármol rojizo, rodeado de luces y flores. Conmemora la unción del cuerpo cuando fue bajado de la cruz, antes de ser enterrado. Los griegos la denominan Anástasis, que significa "Resurrección".

Siguiendo una empinada escalera que hay junto a la piedra, se sube al Gólgota, que estaba situado fuera de la muralla durante la época romana. Dividida en dos estancias pequeñas, en la primera encontramos el katholicón y el calvario, regentados por los ortodoxos griegos. A continuación está la capilla de la Crucifixión, gestionada por los franciscanos. Un pequeño hueco permite tocar la piedra en la que supuestamente estuvo Jesucristo crucificado. Hay que aclarar que Gólgota y Calvario son el mismo lugar, el primer nombre es arameo y el segundo latín.

20191120_122522Foto: angelaGonzaloM

Desde la piedra de la Unción se comienza a acceder a una iglesia circular y bajo su cúpula está el Santo Sepulcro: el Edículo. Una pequeña construcción que sustituye una antiguo templo de los franciscanos. La actual fue reconstruida por los ortodoxos a principios del siglo XIX y acoge una pequeña cámara funeraria con un altar de mármol, en la que pueden entrar un máximo de 5 personas. Antes hay que pasar por dos oratorios, en uno se supone que María Magdalena vio al Ángel que les informó de la resurrección. En el segundo, Jesucristo se apareció a su madre y a María Magdalena.

Otros lugares de interés en el interior del  templo son la denominada capilla de Adán, que recuerdan los primeros entierros en la ciudad y la capilla de Santa Ana, o la que acoge la columna en que fue flagelado Jesucristo. Los coptos también custodian una pequeña capilla dedicada a José de Arimatea.

 

20191120_102127Foto: angelaGonzaloM

 

Por la puerta de Jaffa, dejamos atrás la Vieja Jerusalén, una ciudad que vive de forma especial e intensa la relación entre las grandes creencias monoteístas. Especialmente sus más importantes celebraciones religiosas y los lugares de culto.

 

Otras noticias relacionadas con Jerusalén

 

@angelaGonzaloM
@Viaje_Itaca
Instagram: @Audioguíasturísticas
Programas RNE-R5 
10.000 lugares para viajar con Ángela Gonzalo
Spotify 
10.000 lugares para viajar

Categorías: Religión , Viajes

Ángela Gonzalo del Moral    1.abr.2021 05:16    

0 Comentarios

Los comentarios de esta entrada están cerrados.

Viaje a Ítaca

Bio Viaje a Ítaca

Un viaje nunca se acaba. Queda grabado en el recuerdo, se vuelve a él al ver una película, al leer un libro, al escuchar unas notas musicales, al mirar una fotografía, al saborear una bebida, al disfrutar una comida o cuando el país salta a la actualidad por algún acontecimiento específico. El viajero mantiene siempre un nexo interno con el lugar que un día conoció.... y trenza un vínculo con el nuevo destino que empieza a imaginar. La visita a cualquier lugar, cercano o lejano, tiene tres fases. En la etapa de preparación se sueña, en la del viaje se disfruta lo imprevisible y a la vuelta se reinventa la aventura..... Con los cinco sentidos alerta, anhela que la experiencia sea lo más enriquecedora posible.
Ver perfil »

Síguenos en...

Últimos comentarios