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Sobrevolar volcanes, montañas y desfiladeros en Cataluña

    martes 9.nov.2021    por Ángela Gonzalo del Moral    0 Comentarios

 

Garrotxa. Vol de Coloms. Arxiu Imatges PTCBG-3Foto: Vol de Coloms

 

La larga erupción del volcán Cumbre Vieja de La Palma ha despertado el interés por el turismo vulcanológico, como ya explicamos en "Viajar entre volcanes" en este mismo blog. En aquella ocasión hablábamos de los volcanes más activos del planeta, la posibilidad de poder ver de cerca los cráteres o las coladas de lava que bajan por sus montañas. 

En esta ocasión visitamos el norte de Cataluña desde el aire, en globo y en parapente, para conocer diferentes fases de la evolución geomorfológica de esta parte de España, donde en pocos kilómetros encontramos la zona volcánica de la Garrotxa, una de las más importantes de Europa, la cordillera de los Pirineos, ambas en Gerona, y la sierra del Montsec, que separa la llanura y el pirineo de Lleida.

Sobrevolamos unos volcanes inactivos, unas montañas del terciario y unos valles cuaternarios. Tres lugares muy cercanos entre sí pero geológicamente diferentes. Las descubrimos desde el cielo: en globo y en parapente. El aire es nuestro aliado.

 

Volcanes dormidos en La Garrotxa

 

20210908_073306Foto: angelaGonzaloM

 

Ascendemos en globo sobre la zona volcánica de la Garrotxa en la provincia de Gerona. La colina del Croscat, densamente poblada de árboles se empequeñece mientras nos elevamos hacia la cumbre hasta que a nuestros pies aparece el cono volcánico, el más joven, que  junto al de Santa Margarita son los más populares.

Sufrió durante unos 25 años la explotación de gredas para utilizarlo como yeso en la construcción, y le ha quedado un impresionante tajo en su parte posterior que lo hace inconfundible.

Desde el cielo distinguimos claramente la ermita románica construida en el interior del volcán Santa Margarida, paisajes reticulares y los bosques, el más conocido el hayedo.... la fageda d'en Jordà. El bosque de hayas crece sobre las laderas de la colada del Croscat y resalta sus colores ocres de otoño, una de las mejores épocas para visitarla. 

 

 

En el Parque natural de la zona volcánica de la Garrotxa hay unos 40 conos volcánicos la mayoría de tipo estromboliano... y 20 coladas de lavas basálticas. Es el conjunto volcánico más importante de España y uno de los más relevantes de Europa.

Xevi Port, piloto desde hace más de 20 años de Vols de Colom, nos explica el paisaje que avistamos en la lejanía o bajo nuestros pies. Además de los dos volcanes más emblemáticos de la Garrotxa, vemos de cerca el resto de cráteres de la zona, y las cimas redondeadas de la sierra de Finestres, con su pico más alto, el Puigsallança, de 1.100 metros de altitud.

 

Vol de ColomsFoto: Vols de Coloms

A lo lejos divisamos el golfo de Rosas, las montañas del Pedraforca -con sus dos puntas características-, el Canigó, el Puigmal, las montañas del Montseny y en algunas ocasiones se ve Montserrat, ambas situadas en la provincia de Barcelona. 

También sobrevolamos algunas poblaciones como Santa Pau, aunque no podemos olvidar uno de los pueblos más singulares de la Garrotxa,  Castellfollit de la Roca, situado sobre un acantilado de roca basáltica de un kilómetro de largo y a unos 50 metros de altura. Es uno de los municipios más pequeños de España y la mayoría de sus casas están construidas con rocas volcánicas, el material que tenían más cercano. 

20210907_201515Foto: angelaGonzaloM

También es de origen medieval Santa Pau, coronada por su castillo baronial, con sus callejuelas estrechas, descensos pronunciados y ángulos sorprendentes. Siguiendo el casco viejo de la población llegamos a la sobria iglesia de Santa María y el portal del Mar, desde el que se ve el valle y la bahía de Roses.

En el centro del casco antiguo, la plaza mayor o Firal dels Bous, marcada por una porticada irregular con arcos desiguales. Bajo los porches, en la placita de los bailes  está el hotel-restaurante Cal Sastre, donde cocinan su producto más autóctono, los fésols de Santa Pau, con denominación de origen. Unas alubias blancas de grano pequeño que se empezaron a cultivar en la zona volcánica en el siglo XVIII.

La tierra volcánica es fértil y llena de vida donde arraiga el maíz, las alubias, el alforfón, la patata, el nabo, la cebolla, la trufa, el escarlot y la castaña que acompañan el cerdo, los caracoles y el jabalí. Se le denomina cocina volcánica y los nuevos chefs y cocineros potencian sus sabores con platos de cocina tradicional o más moderna. 

La Cerdanya, una comarca pirenaica entre tres países 

 

20200130_081903Foto: angelaGonzaloM

 

Con Xavier Aguilera, de Camins de Vent ascendemos sobre la comarca gerundense de la Cerdanya. Situada entre las provincias de Lleida y Girona forma uno de los valles más anchos de Europa con una anchura de entre seis y ocho kilómetros. Frente a nosotros el Pirineo, con sus cimas ya blanquecinas por las primeras nieves de la temporada. Hace entre 100 y 150 millones de años, se levantaron estas montañas, una de las cordilleras más importantes del continente europeo.  

Nos elevamos desde los 1.000 metros de altura y vemos pasar el río Segre.  Xavier nos habla de las primeras cimas que divisamos:  Puigpedrós, la Tosa, la Sierra del Cadí-Moixeró, Envalira o Fontnegra.

Cuando el globo se ha elevado suficientemente descubrimos uno de las curiosidades de esta comarca situada entre tres países. Desde el cielo vemos las montañas de Puymorens en Francia, Envalira en Andorra y las montañas del Pirineo leridano y gerundense.

 

E-1PIBQWUAMSzycFoto: Twitter @caminsdevent

 

Fronteras que son imperceptibles desde el aire, donde solo nos vemos rodeados de una cordillera  que une a la península Ibérica con el continente europeo. Lo más cerca que tenemos es el Pic de l'Àliga al que se accede desde las estaciones de La Molina y La Masella. A nuestros pies discurre el río Segre, que tampoco sabe de fronteras y nace en el municipio francés de Llo, pasa por la capital de la comarca, Puigcerdà y tras cruzar toda la provincia de Lleida desemboca en el Ebro.

Ahora en invierno se puede disfrutar en la zona del esquí en las estaciones de La Molina y La Masella, que comparten forfait y mantienen una temporada bastante larga. En Lles, Aransa y Guils se puede practicar esquí de fondo o nórdico y en todo el territorio aconsejan realizar excursiones con raquetas, escalada en hielo y esquí de montaña. 

 

 

 

Además la provincia de Girona permite esquiar por la mañana y disfrutar de la noche en las poblaciones de la playa, ya que el mar Mediterráneo y sus calas están a menos de una hora de viaje en coche. 

Eso sin olvidar un paseo por la zona del lago de Puigcerdà, alquilar una barca a remos para navegar por sus aguas o recorrer el centro histórico donde todavía queda en pie el campanario de la antigua iglesia de Santa María, de estilo gótico, pero que fue destruida en la Guerra Civil y la portada gótica del convento de Sant Domènec. También se puede visitar el pueblo de Llívia, que pertenece a Girona, aunque está rodeado de territorio francés. Recordar que a la zona se puede acceder fácilmente en tren de cercanías desde Barcelona. El trayecto dura unas tres horas.

 

 

Montsec, la sierra de los dos desfiladeros

G0142192Foto: escola de vols Albatros

A los pies de la sierra del Montsec encontramos a Josep Masnou, dando instrucciones de vuelo en parapente. Un grupo de unas 10 personas está practicando para lanzarse en solitario en este deporte. Si la Garrotxa conoció las erupciones volcánicas hace más de 17.000 años, por el prepirineo leridano corrieron los dinosaurios hace más de 65 millones de años. Es otra muestra de la evolución geológica del planeta.

Mientas ascendemos a la cima de Sant Alís vemos las oberturas que han marcado en las paredes los ríos Noguera Ribagorzana y Pallaresa, conformando los congostos o desfiladeros de Terradets y Montrebei respectivamente. A 1678 metros se pueden ver los impresionantes desfiladeros que han limado durante centenares de miles de años en estas montañas que separan el prepirineo leridano de la llanura que conforma el valle del Segre.

 

 

Áger es uno de los lugares más buscados por los practicantes de parapente europeos. Gustavo Pérez sabe muy bien porqué. "Tenemos una montaña de 18 kilómetros de largo, 1.000 metros de altura y que desde  primera hora de la mañana le toca el sol durante las mañanas y no le llegan las nieblas de Lleida", lo que hace que tengan muchos días 'volables' al año.

El parapente nos permite otra forma de disfrutar desde el aire. Despegamos en un vuelo biplazac con Gustavo Pérez, director de Albatros, escola de vol. Hay que aprovechar las corrientes de aire que suben para realizar los desplazamientos hacia donde queremos volar. Ganar altura y desplazarnos, como hacen las grandes aves que no baten las alas, sino que aprovechan las corrientes de aire. No solo hemos aprendido de ellas, sino que vuelan cerca de nosotros.

 

IMG_20210916_115857Foto: Rosa Llorente

 

Entre las provincias de Lleida y Huesca, Gustavo nos prolonga el horizonte y nos señala todo lo que podemos ver en un día claro. Hacia la izquierda está Montserrat, Montseny, Pedraforca y Cadí, a nuestra espalda el Pirineo visible hasta Jaca, hacia el oeste alguna vez se ve el Moncayo y al sur las sierras de Montsant, Prades, del Cardo y los puertos de Beceite, frontera natural entre Cataluña, Aragón y Valencia. 

Pero lo más impresionante es que pasamos a pocos metros de unas rocas que podrían contarnos historias de hace miles de años, cuando todo estaba dominado por el primitivo mar pirenaico y se iban acumulando materiales sedimentados.

 

IMG_20210916_130419Casco histórico de Àger. Foto: Rosa Llorente

 

Más tarde, hace unos 200 millones de años, las montañas del Pirineo se levantaron y provocaron la creación de una llanura que a lo largo de milenios han sido limadas por los ríos. Es uno de los pocos lugares donde se puede apreciar el paso de la era Secundaria a la Terciaria, momento de la desaparición de los dinosaurios.

A los pies, la ciudad de Áger habitada desde el neolítico, luego la poblarían los íberos, visigodos, romanos y árabes y se convirtió en un enclave fronterizo donde se desarrollaron numerosos conflictos. En 1402 conquistó el valle Arnau Mir de Tost viviendo su momento más importante en el siglo XV. Sobre las ruinas de un castillo romano y posteriormente árabe se alza la colegiata de Áger, solo se conservan las paredes y sus restos están en museos catalanes y en Estados Unidos. Su campanario todavía es visible desde el valle y desde las alturas de la sierra del Montsec. 

 

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Categorías: Actualidad , Viajes

Ángela Gonzalo del Moral    9.nov.2021 22:17    

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Viaje a Ítaca

Bio Viaje a Ítaca

Un viaje nunca se acaba. Queda grabado en el recuerdo, se vuelve a él al ver una película, al leer un libro, al escuchar unas notas musicales, al mirar una fotografía, al saborear una bebida, al disfrutar una comida o cuando el país salta a la actualidad por algún acontecimiento específico. El viajero mantiene siempre un nexo interno con el lugar que un día conoció.... y trenza un vínculo con el nuevo destino que empieza a imaginar. La visita a cualquier lugar, cercano o lejano, tiene tres fases. En la etapa de preparación se sueña, en la del viaje se disfruta lo imprevisible y a la vuelta se reinventa la aventura..... Con los cinco sentidos alerta, anhela que la experiencia sea lo más enriquecedora posible.
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