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Pozo Sotón, un viaje a las entrañas de la cuenca minera asturiana

    miércoles 12.ene.2022    por Ángela Gonzalo del Moral    0 Comentarios

 

20211110_145118Pozo San Luis. Foto: angelaGonzaloM

 

En 2016 cerró la última mina de carbón de Hunosa en Langreo.  El valle del Nalón quedó en silencio. Los ruidos de las cañas dejaron de escucharse y en el interior de la mina ya no resonaba el martilleo de los mineros, ni había que correr para tratar de rescatar en el menor tiempo posible a trabajadores que quedaban atrapados por algún derrumbe o por la explosión del temible grisú.

La primera mina en cerrarse fue el Pozo San Luis en 2002. Llevaba en funcionamiento desde 1928, aunque los vecinos de Samuño habían empezado a extraer el carbón de la montaña a principios del siglo XIX.

Veinte años después nos disponemos a entrar en la mina en unas vagonetas adaptadas para el turismo. En la estación de Cadavíu comenzamos un viaje al corazón de las cuencas mineras,  a través del Ecomuseo minero de Samuño

 

Ecomuseo minero de Samuño, primer contacto con la mina

 

20211110_141856Foto: angelaGonzaloM

 

Entramos por el socavón Emilia, una antigua mina de montaña del siglo XIX, y realizamos el mismo recorrido que los vagones de carbón que iban desde el valle de Samuño al Nalón. Pasamos del verde del valle a la oscuridad del yacimiento para realizar un viaje inmersivo, escuchando los sonidos, sintiendo el calor, la humedad, el olor a metal de la mina. La visita más sorprendente es la que se realiza de noche, porque una parte del trayecto se camina alumbrados por la luz de las linternas.

Desembarcamos a 32 metros de profundidad en la primera planta del pozo San Luis. Noelia del Llano nos explican que cuando las explotaciones estaban en pleno apogeo, las galerías del valle estaban conectadas. "De esta forma si había algún peligro, los mineros podían escapar por otras cañas atravesando diversas galerías y pasando de una mina a otra"

 

 

Antes de subir a la jaula que nos sacará al exterior, muy similar a la que utilizaban los mineros, nos llama la atención un aparato colgado en la pared. Era la campana que debían hacer sonar cuando querían salir o cuando debían extraer mineral. Desde la sala de máquinas, en el exterior, el maquinista movía los engranajes del castillete para subir o bajar el pequeño compartimento. Según el sonido de la campana "él sabía desde que galería le pedían el servicio y si viajaban hombres o mineral"

Salimos a la luz en la jaula. En el exterior, la sala de máquinas con cierto estilo modernista nos muestra el poderío de la industria minera. Está considerado uno de los máximos exponentes de la arquitectura industrial asturiana. También conoceremos su especial organización del trabajo y las instalaciones auxiliares, como la casa de aseos. Un lugar de lo más sorprendente. También la sala donde los trabajadores recogían cada día el material  y lo devolvían a la salida. Eso servía para controlar que todas las personas que habían ingresado en el turno, estaban de vuelta.

 

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Sala de aseos del pozo San Luis. Foto: angelaGonzaloM

 

En Langreo, el municipio al que pertenece el ecomuseo de Samuño, está también el pozo Maria Luisa, una de las explotaciones más conocidas y emblemáticas del Principado de Asturias. 

A finales del siglo XIX los valles del Nalón y el Caudal, pasaron de ser zonas agrícolas a valles industriales, se convirtieron en cuencas mineras. El color verde de sus montañas se transformó en el negro de la actividad minera. Se levantaron los castilletes que todavía hoy conforman el skyline de la comarca. La del pozo san Luis, de 28 metros de alto, fue construida en 1930.

 

Pozo Sotón, una visita para intrépidos aventureros

 

20211122Chimenea de la Jota. Foto: Hunosa

 

El pozo Sotón es la “estrella” de esta ruta minera. Ubicado en el municipio de San Martín del Rey Aurelio se cerró en diciembre de 2014 y está considerada una de las 100 obras industriales más representativas de España, donde destacan sus dos castilletes. Es el pozo de carbón visitable más profundo de Europa. Allí, los más atrevidos vivirán una experiencia inmersiva total durante 5 horas en el interior de la mina. Los menos osados disponen de una visita de dos horas.

Antes de descender por la jaula se realizan unas charlas sobre seguridad y los requisitos para el recorrido. Además ofrecen toda la indumentaria, incluida las prendas interiores, para poder arrastrarse por entre las vetas del carbón y las zonas inundadas sin ningún problema de romper nuestras prendas habituales. No dejan bajar móviles y para las mujeres hay una desconcertante sorpresa.

 

 

La parte más complicada es introducirse por una chimenea casi imposible, la temible Jota. Cien metros muy estrechos, descendiendo en vertical cerca de la veta de carbón que nos traslada desde la octava galería a la décima. Además de la dureza del recorrido lo que más impresiona es saber que allí trabajaban mineros y picadores, que movían con destreza el "hachu" para apuntalar los túneles con soportes de madera, impedir los derrumbes y facilitar el acceso de los trabajadores. 

"Aquí no hay nada de cartón piedra, se trata de ser minero por un día, pero es una experiencia dura" nos dice Selmo, que durante años trabajó en la mina, como sus otros compañeros que nos guían por las galerías para descubrir los secretos de las entrañas del Pozo Sotón.

 

20211122-WA0003Foto: Hunosa

Una vez descendida la Jota, todavía nos queda la bajada por un plano inclinado, una escalera que utilizaban los mineros para moverse por el interior de las galerías. Descendemos casi a 600 metros de profundidad, siempre acompañados por antiguos mineros y mineras, extremando las medidas de seguridad. 

Al salir a la superficie vuelve a sonar el trullo, aquella sirena que recordaba que había acabado el turno de trabajo o que alertaba de que algo inesperado había pasado en el interior. Frente al castillete, unas 500 placas recuerdan a muchos de los que fallecieron en las distintas instalaciones de la empresa Hunosa mientras extraían las negras rocas del carbón, que facilitaron la industrialización y el desarrollo de España y  Europa.

 

Arnao, la mina donde comenzó todo

 

20211111_181619Foto: angelaGonzaloM

 

Nos  alejamos unos kilómetros para viajar hasta el mar, a la cuna del carbón. La mina de Arnao está situada sobre un acantilado, en un lugar privilegiado, que paradójicamente esconde una vida de sufrimiento y tesón. Ubicada en el concejo de Castrillón, muy cerca de Avilés, es la explotación de carbón mineral más antigua de la península Ibérica, y la primera mina submarina de la Europa continental.

Su castillete de madera y sus galerías tienen cerca de doscientos años, lo que permiten revivir el ambiente de una mina primitiva. Hoy en día solo se puede visitar una galería, porque el resto están inundadas por el mar.

 

Mineros con candil de sapoMineros del siglo XIX con el "candil de sapo". Foto Twitter @museominaarnao

 

Argentina García, nos explica la dureza y los peligros de los primeros mineros asturianos, que antes eran pescadores, ganaderos o agricultores, pero la seguridad de cobrar un salario les hacía olvidar las penurias de bajar cada día a sus rudimentarias galerías. Además la empresa les construyó un poblado cercano a las instalaciones por lo que disponían de casas, economato, un pequeño hospital y una escuela para sus hijos. "Bajaban en toneles o en cuerdas y uno de los momentos más delicados era cuando tenían que saltar del tonel a la galería para ir a picar. Si se fallaban en el salto se caían al fondo del pozo".

En la mina de Arnao trabajaron por primera vez mujeres y los niños comenzaban a bajar a la mina con 12 años. Ellas transportaban el mineral que debían mover los bueyes y tenían un espacio para clasificar los carbones antes de depositarlos en las lanchas que se dirigían al puerto de Avilés.

 

20211110_172148Foto: angelaGonzaloM

 

En 1968, Hunosa, la empresa estatal  asumió todas las minas asturianas que hasta entonces eran propiedad de diferentes empresas privadas. Eso ha permitido recoger la historia de la minería del Principado en el archivo histórico del pozo Fondón, en Sama de Langreo.   

Junto a la bocamina la Nalona, una explotación de montaña, se conservan 84.000 planos,  2.500 libros de contabilidad y multitud de detalles de cada explotación, incluida la relación/control de las empresas sobre sus trabajadores.

La experiencia del recorrido por las denominadas "pirámides de la tierra" no deja de ser un reconocimiento a todos los mineros.

 

 

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Categorías: Viajes

Ángela Gonzalo del Moral   12.ene.2022 17:01    

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Viaje a Ítaca

Bio Viaje a Ítaca

Un viaje nunca se acaba. Queda grabado en el recuerdo, se vuelve a él al ver una película, al leer un libro, al escuchar unas notas musicales, al mirar una fotografía, al saborear una bebida, al disfrutar una comida o cuando el país salta a la actualidad por algún acontecimiento específico. El viajero mantiene siempre un nexo interno con el lugar que un día conoció.... y trenza un vínculo con el nuevo destino que empieza a imaginar. La visita a cualquier lugar, cercano o lejano, tiene tres fases. En la etapa de preparación se sueña, en la del viaje se disfruta lo imprevisible y a la vuelta se reinventa la aventura..... Con los cinco sentidos alerta, anhela que la experiencia sea lo más enriquecedora posible.
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