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Por tierras de Burgos: Aranda y Lerma

 

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Recorremos el sur de la provincia de Burgos, siguiendo los olores y sabores de sus zona vitivinícolas y de su gastronomía tan estrechamente relacionada con el lechazo.

 Durante años, hacia las 11 de la mañana, Clemente Tudela, encendía la leña de encina en un asador de Aranda de Duero. Sobre la piedra varios cuartos de lechal, agua y sal.

Lechazos que luego se asan lentamente, entre dos y cuatro horas, en hornos de leña. Y que hay que comer siempre recién hechos. "Esta cocina es cocina de paciencia", nos cuenta Pablo Palomero del asador El Ciprés, uno de los secretos de este popular plato castellano. 

La ciudad burgalesa, capital de comarca del Ribera de Duero, ofrece una fusión entre su historia, su gastronomía y su vino.

 

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La Plaza Mayor, según un plano de 1503, se conserva tal y como era en la Edad Media, con la misma trama urbana. Actualmente está rodeada de bares, tiendas y comercios. Unas calles más alejada, está la iglesia de Santa María la Real, un impresionante edificio de estilo gótico isabelino, con una pila bautismal del siglo XIII, un púlpito plateresco y un retablo románico.

 Isabel I de Castilla llegó a la villa en octubre de 1473, antes de ser coronada. Una multitud salió a recibirla y le prometió fidelidad. La futura reina lo agradeció jurando los privilegios que tenía este municipio desde hacía siglos. Actualmente Aranda de Duero está incluida en la ruta isabelina de la Junta de Castilla y León.

Junto a la Reina y su dama de confianza, Carmen de Aranda, recordamos el paso de la monarca por las calles arandinas.

 Una propuesta cultural del grupo Teatro en la Bodega, con los que estos años se podía recorrer la plaza mayor, el ayuntamiento, la escultura que recuerda el quinto centenario de su muerte, la iglesia de San Juan, donde se celebró el Concilio de Aranda. A su lado la casa de las Bolas, que la tradición sitúa como residencia de la reina, desde donde según la leyenda, oía la misa en directo.

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Uno de los atractivos de la ciudad, no puede verse a simple vista... está oculto. Las más de 300 bodegas que conforman la “ciudad subterránea” comenzaron a construirse a finales del siglo XIII y continuaron hasta el XVIII. Para lograr las mejores condiciones ambientales se excavaban profundas cuevas para guardar los envases e impedir que el vino se estropeara rápidamente. Era importante conseguir temperaturas constantes de 10 a 12º, ausencia de humedad, quietud y anular las vibraciones de los carros que discurrían por la superficie.

Un documento de Juan I de Navarra, en 1440, demuestra que el principal cultivo de la villa de Aranda era el vino.  En 1752 se contabilizaban unas 300 bodegas subterráneas y actualmente, además de las galerías, se conservan 135.

En la bodega del Museo Ribiérte se conocen todos los entresijos de su compleja elaboración y su historia. Porque las bodegas subterráneas no solo servían para almacenar vino, también eran un refugio en época de guerras.

 

El museo de los olores de Santa Cruz de la Salceda

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A pocos kilómetros en la pequeña población burgalesa de Santa Cruz de la Salceda, encontramos un curioso museo.... el de los Aromas. Tiene un premio de Enoturismo Rutas del Vino de España. En su interior descubrimos que sin estar tan desarrollado como en la mayoría de animales, nuestro cerebro puede identificar miles de olores. Algunos tan agradables como la colonia, y otros más nauseabundos.

El olfato es el sentido más íntimamente ligado con la memoria. "Nuestra idea es entrar en una casa de pueblo y devolver al visitante aquellos olores de antaño", es uno de los objetivos del museo, según nos explica su directora Núria Leal

El delicado aroma del aceite de oliva, el penetrante del incienso, los aromáticos frutales, el apetecible del café, el inconfundible de un hospital, el refrescante de los perfumes florales,  el intenso de la humedad.

Es complejo explicar un olor y siempre lo describimos con lo que nos hace sentir. Porque cada uno de nosotros lo captamos de forma diferente. 

Seguimos recorriendo la parte vitivinícola de la provincia burgalesa y nos dirigimos a la Denominación de Origen Arlanza, una de las más jóvenes.  Llegamos a Lerma.

Lerma, primer pelotazo inmobiliario de España

 

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El siglo XVII fue el de máximo esplendor de Lerma. Le debe su riqueza arquitectónica al duque de Lerma, amigo de infancia del rey Felipe III. Situada estratégicamente en el camino real tenía unos 800 habitantes, y lo convirtió en una villa de recreo. En 10 años cambió la fisonomía de la población. Un auténtico boom inmobiliario del que podemos disfrutar hoy en día.

Lerma también tiene sus lugares secretos y cuenta con un refugio muy especial. El que utilizaba el rey Felipe III en esa ciudad para pasar desapercibido de la corte del siglo XVII.

A través de pasillos secretos llegaba desde el palacio, situado en la Plaza Mayor, a cualquier iglesia de la población. El pasadizo conectaba con la iglesia de las Carmelitas, actual ayuntamiento, el convento de las clarisas y la colegiata  de San Pedro y otro le comunicaba con el palacio, conventos de dominicas, dominicos y carmelitas, la iglesia y el hospital. De esta forma podía moverse por el centro y visitar seis iglesias y cuatro capillas.

 

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El siglo XVII fue el de máximo esplendor de Lerma. Le debe su riqueza arquitectónica al duque de Lerma, amigo de infancia del rey Felipe III. Situada estratégicamente en el camino real tenía unos 800 habitantes, y lo convirtió en una villa de recreo. En 10 años cambió la fisonomía de la población. Un auténtico boom inmobiliario del que podemos disfrutar hoy en día.

Lerma también tiene sus lugares secretos y cuenta con un refugio muy especial. El que utilizaba el rey Felipe III en esa ciudad para pasar desapercibido de la corte del siglo XVII.

A través de pasillos secretos llegaba desde el palacio, situado en la Plaza Mayor, a cualquier iglesia de la población. El pasadizo conectaba con la iglesia de las Carmelitas, actual ayuntamiento, el convento de las clarisas y la colegiata  de San Pedro y otro le comunicaba con el palacio, conventos de dominicas, dominicos y carmelitas, la iglesia y el hospital. De esta forma Su influencia ante el rey era tal que consiguió convencer a Felipe III para que trasladara varias veces la capital de España, y él aprovechaba para hacer sus negocios inmobiliarios. Se le llegó a definir como "el mayor ladrón de España".  En 1601 la capital se trasladó a Valladolid y cinco años más tarde a Madrid.

 

 

Los edificios fueron levantados por los mejores arquitectos herrerianos, que diseñaron el palacio Ducal, actualmente Parador de turismo, la Plaza Mayor, -una de las más grandes de España de casi 7.000 m2-, colegiatas y hospitales.

Con el tiempo la convirtió en Corte de Recreo, adonde acudían personajes relevantes y artistas que disfrutaban de grandes fiestas y banquetes en honor de los Reyes de España.  El duque de Lerma, don Francisco Gómez de Sandoval y Rojas, organizaba espectaculares fiestas cortesanas, algunas en este municipio, como las de octubre de 1617, que duraron casi 20 días coincidiendo con la ampliación y remodelación de la iglesia colegial de San Pedro. 

 

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El dramaturgo y poeta Francisco López de Zárate, relató los hechos en una composición y Lope de Vega escribió una comedia con el título Lo que pasa en una tarde, en referencia a esos fastos. 

No era la primera vez que el escritor era invitado a las fiestas de la villa. En 1613 ya había escrito La burgalesa de Lerma. Entre los asistentes se dice que también estuvo su acérrimo enemigo, Luis de Góngora, que ese mismo año escribió un Panegírico al duque de Lerma.

Además de las huellas del duque, también encontramos a otros personajes célebres como la figura del cura Merino, que está enterrado en la ciudad o la casa en la que vivió su adolescencia José de Zorrilla, y donde dicen que se inspiró para escribir su famoso "Don Juan Tenorio".

Esta villa ducal, está incluida en uno de los pueblos más bonitos de España, y ofrece una interesante vista del río Arlanza. Desde el mirador de la plaza de Santa Clara. Allí se entiende perfectamente la expresión "ancha es Castilla".

 

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Ángela Gonzalo del Moral   21.abr.2021 18:46    

Fusión latina en Mallorca, lujo gastronómico

 

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Hace 25 años un joven cocinero británico llegaba a la isla de Mallorca... Marc Fosh había aprendido cocina en Londres y Francia y buscaba un lugar en el que desarrollar su creatividad culinaria.

En Palma se encontró con una gastronomía, la mallorquina, poco reconocida en el mundo de la alta cocina. En aquellos años, a finales del siglo XX solo se conocía la sobrasada, el porc negre y sus dulces, especialmente las internacionales ensaimadas, y poco más.

Marc decidió utilizar los productos típicos de la isla para personalizar sus platos. Sobre todo tenía lo más importante: unos productos de primera calidad. "Tenemos unos productos extraordinarios y cuando empiezas a rascar y buscas productos, Mallorca no tiene nada que envidiar a otras cocinas".

Marc Fosh y Víctor García, una misma cocina, diversas maneras de presentarlas

 

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A pocos kilómetros de la capital mallorquina en una área natural protegida hay una fortaleza levantada para vigilar la Bahía de Palma: Cap Rocat. Con sus praderas de posidonia y su rica biodiversidad. Una rehabilitación transformó las austeras dependencias militares en un hotel de lujo. Su integración con el paisaje le ha valido numerosos reconocimientos como el premio Europa Nostra.


En su cocina encontramos a Víctor García, alma del restaurante Cap Rocat y uno de los cocineros más conocidos de la isla. Víctor desarrolla una filosofía ágil y dinámica de los platos tradicionales combinando sabores y texturas.

Prepara un "variado mallorquín", que es parte de la cultura gastronómica de la isla. Es tradición de la isla comer, merendar o cenar una variedad de tapas mezcladas en un mismo plato. Juntan calamares, croquetas, callos, champiñones. Todo mezclado.

 

Marc Fosh, consiguió la primera estrella Michelin para las Baleares por su restaurante en el hotel  boutique Convent de la Missió, del grupo Torre de can Canyamel, Víctor García luce dos Soles de la Guía Repsol o el premio al Cocinero del Año en 2005.

Los dos cocineros han sabido rescatar del anonimato la gastronomía mallorquina... y se han convertido en maestros de jóvenes que inician su rumbo en solitario.

Nuevos aires de fusión 'latinomediterránea'

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Salimos de Palma. En el interior de Mallorca descubrimos  al mexicano David Moreno, al chileno Jhonatan Maldonado y al argentino Ignacio Martignone. Buscan los productos kilómetro cero y potencian el slow food. No lo tienen difícil están trabajando en lugares de ensueño  y recogen algunos productos  ya no solo donde se crían sino en el lugar que crecen. Ignacio recoge el hinojo marino o el oxalis en las mismas matas que produce la naturaleza.

Al conocer su cocina tenemos la sensación de abrir una caja de sorpresas. Porque los tres han creado una especie de fusión latinomediterránea, ofreciendo nuevas texturas y sabores a la variada y muchas veces desconocida gastronomía mallorquina.

Muchos de los jóvenes cocineros de la isla han aprendido con Marc y Víctor, también en sus periplos por otros países o regiones españolas y han conseguido enriquecer y redescubrir, todavía más, los platos tradicionales de las Islas Baleares. 

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Foto: angelaGonzaloM

David Moreno se autodefine Mexiterráneo, y juega en la cocina con los productos y sabores de dos gastronomías declaradas patrimonio inmaterial de la Humanidad (la mexicana y la mediterránea). También con la vajilla haciendo guiños a sus orígenes con cuencos en forma de calavera, la presencia de cactus o jugando con el color de los granos de maíz. Lo encontramos junto al mar en CapdePera, frente a las cuevas de Artà.

Las aguas cristalinas de color turquesa contrastan con el intenso rojo del "Cap Vermell". En el restaurante del hotel Can Simoneta  el lujo está en cada rincón, en el servicio, en las estancias... También en la cocina que dirige este joven chef, afincado en Mallorca desde hace más de una década.  

 

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Foto: angelaGonzaloM

Los platos de David Moreno son 100% mediterráneos pero con toques mexicanos, tanto en la comida como en la vajilla y los múltiples detalles que rodean la mesa. El comensal está ante el Mediterráneo pero rodeado de un ambiente fusion.

Se acerca a la mesa con unos cuencos con forma de calavera que nos retrotrae a la fiesta de difuntos mexicana (una celebración patrimonio de la humanidad), su interior está lleno de gominolas de mango, fruta de la pasión, un poco de coco, canela, almendra y un macarrón de mole. Convierte así un plato salado en dulce.

David nos confiesa que cada vez que ve un plato mallorquín tradicional le recuerda a muchos productos de su tierra. El chorizo verde a una sobrasada y los callos a la pancita. En México, nos dice, hay muchos embutidos y existen muchos lazos de unión entre las dos gastronomías.

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Foto: angelaGonzaloM

A muy pocos kilómetros, elegante y perfectamente integrado en el entorno, está el Hotel Pleta de Mar, un 5 estrellas gran lujo que ha apostado por la gastronomía argentina.  Tiene otros platos pero es su nueva apuesta del grupo Can Canyamel que está reforzando diversos tipos de cocina en sus cuatro restaurantes. El boutique hotel Convent de la Missió en Mallorca, el Hotel Fonsanta en la colonia de Sant Jordi, Pleta de Mar y Can Simoneta en Capdepedra.

En este último hotel Marc Fosh acaba de inaugurar un exclusivo restaurante asador, en el que el chef argentino Ignacio Martignone le pone alma y atrevimiento gastronómico.  Como buen argentino no puede dejar de admirar el fantástico asador por el que han de pasar todos los comensales añadiendo un valor especial a la experiencia gastronómica, que se inicia ya antes de sentarse en la mesa .

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Él prefiere la noche, porque le al reducir la luz artificial, aumenta la sensación de intimidad.  Ignacio quiere dejar claras las diferencias entre un asado argentino y uno español, principalmente los cortes y los tiempos de cocción. 

Como los otros tres chefs este cocinero argentino llegó hace años a Mallorca y comenzó a rebuscar en la rica cesta gastronómica de la isla. Su sentimiento argentino transforma la calidad de los productos mallorquines en el asador Pleta de Mar. Un restaurante que se abre solo por la noche, y que se adapta a la oferta de los productores de la zona,  que pueden aparecer con un producto fresco del día, especialmente de mar. Eso hace que la carta se pueda cambiar continuamente.

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El chileno Jhonatan Maldonado, mezcla magistralmente los sabores de los productos mallorquines aderezándolos con pequeños toques de la cocina andina. Lo localizamos en el Hotel Fontsanta, que acoge las únicas aguas termales de origen subterráneo de las islas Baleares. Enclavado cerca del Parque Natural de Es Tren-Salobrar, y junto a las salinas de Es Trenc. En los alrededores se pueden observar miles de aves.... entre las que destacan los flamencos.

Jhonatan Maldonado es otra joya de la nueva gastronomía mallorquina. El chef chileno nos deleita con crumble de canela, una crema de aceite de oliva y yogurt de oveja mallorquina, el helado es de oveja roja, el bizcocho de naranja y otra naranja asada todo aliñado con sal d'estrenc de naranja y chili. Para degustarlo mejor y obtener todos los tonos de los productos hay que mezclarlo.   

Los tres jóvenes apuestan porque el lujo se instale en la isla de la calma, y han ayudado a relanzar la gastronomía mallorquina, rescatándola de la tradición para transformarla, sin perder su esencia, su variedad y su sabor .

Turismo de lujo y excelencia en Mallorca

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Foto: angelaGonzaloM

Sin duda, productos tan autóctonos y mediterráneos como la sal, el aceite, el vino, los frutos secos, los manjares del mar (especialmente la gamba de Sóller), de las granjas (porcella negra y cordero) y legumbres y frutas de la huerta abren su hueco dentro de la rica y variada gastronomía española.

El jefe de Restauración y Somelier del grupo Torre de Canyamel, Nene García, no tiene ninguna duda de que los vinos, con variedades como el manto negro, la syrah, el prensal blanco o el muscat, están demostrando continuamente su calidad, y resalta el trabajo del viticultor local, Miquel Gelabert, un ejemplo que siguen otros productores de la isla. Nene García habla de un boom de bodegas relativamente medianas que han recuperado esas variedades antiguas que se cultivaban en la isla.

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Foto: angelaGonzaloM

Después de 25 años creando un arte culinario propio, Marc Fosh, cree que Mallorca está ganándose a pulso un lugar en el turismo gastronómico de lujo. Sin duda su esfuerzo de más de dos décadas está dando resultado. No oculta cierto orgullo al recordar el trabajo realizado y viendo como reinventan las nuevas generaciones de chefs. Maestros y alumnos están desvelando al mundo una gastronomía de lujo en Mallorca. 

Un lujo tranquilo que se abre paso en el interior de la isla como reconoce el director de Essentially Mallorca, Jesús Cuartero-. "No solo está aumentando la calidad de la gastronomía y de los servicios hoteleros, de oferta deportiva y de wellness de interior sino que estamos demostrando que en Mallorca tenemos unos niveles de modernidad, sofisticación y calidad que no tiene nada que envidiar a otras ofertas nacionales o internacionales".

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Convertido en un embajador de lujo, Essentially Mallorca, una organización privada, ha posicionado la isla como destino sostenible desarrollando aquellos detalles que ofrecen al viajero la excelencia y la exclusividad en el Mediterráneo. 

Un destino turístico que lucha contra la desestacionalización y la etiqueta de "sol y playa" que tan buenos resultados económicos le han aportado hasta ahora. David Moreno reivindica que la gastronomía mallorquina y balear debe conocerse todavía más en la península y en otros países de nuestro entorno. 

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Ángela Gonzalo del Moral    5.feb.2021 21:12    

Pirineo de Girona, un lugar para compaginar relax y deporte

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Foto: angelaGonzaloM

El Pirineo de Girona es un buen lugar para recargar energías y conectar con la naturaleza. Pero también para soltar adrenalina, practicando esquí, caminando por una vía ferrata, cruzando laderas nevadas con raquetas, conociendo el patrimonio arquitectónico o sobrevolando una de los valles más amplios de Europa. Todo eso es posible en los valles de Ribes, Núria, Vall d'en Bas o las estaciones de esquí de Masella y La Molina.


Desde el globo Xavier Aguilera (Camins de vent) muestra la geografía que rodea a la comarca de la Cerdaña, limítrofe con Francia, Andorra y Lleida.  El globo se deja llevar por las corrientes de aire, y nuestra mente queda libre para relajarse admirando la belleza de un lugar rodeado de montañas nevadas en invierno, verdes en primavera o multicolores en otoño. El silencio se hace dueño y señor, solo roto por las llamaradas del quemador del aeroestático.


El cielo es nuestro medio menos natural,  en el que no solemos movernos, pero sentir la caricia del aire en el rostro, es una manera de relacionarnos con naturaleza, de sentirnos por unos momentos como aves, mirando el territorio desde la altura. Vivir el instante como si el tiempo se hubiera parado y el silencio se apoderara de nosotros. A pocos kilómetros en línea recta, desde el globo, vemos las pistas de esquí de La Masella y La Molina.
   
Ambas están unidas y los esquiadores pasan de una a otra con un mismo forfait. 147 kilómetros de pistas, a una hora y media en coche desde Barcelona y un poco más en tren de cercanías, con una estación ferroviaria situada a pie de pista.

 

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Descendemos a tierra y nos dirigimos hacia la Masella para practicar esquí alpino.  Otras personas del grupo optan por una travesía con raquetas para  subir al niu de l'Àliga, a 2.537 metros de altura en la estación de La Molina. Los más cómodos pueden ascender en telesilla.

                                ≈      En esta webcam podréis ver la estación en tiempo real.

El ascenso al Nido del águila, al atardecer, es un baño de silencio, roto solo por el crujido de la nieve bajo nuestros pies. El blanco de la nieve lo envuelve todo, empequeñece al visitante, y nuestro guía Xavier Fanlo  nos descubre una docena de matices de un mismo color: el blanco. 

Solo mirándola podemos saber si está fresca, si está húmeda, si es dura y podemos resbalar, si se ha formado una placa nos indica que es peligrosa. Lo mejor es la nieve en polvo sabemos que está en el punto ideal para poder disfrutar de un paseo o de una bajada rápida con los esquís.

 

 

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Foto: angelaGonzaloM

El viento se calma únicamente cuando caminamos resguardados por los valles que forman las montañas. Y el esfuerzo de subir hasta la cima casi sin aliento. Merece la pena, desde allí se puede observar una parte del pirineo que forma la frontera natural entre España, Francia y Andorra. Tres países en un reducido espacio geográfico.En las cumbres, los tonos níveos se unen a la sinfonía de colores del atardecer con unas inmejorables vistas de los valles de la Cerdanya, el Ripollès y el Berguedà.  En un atardecer claro, la vista llega hasta Montserrat y la tranquilidad casi se inhala.

El refugio del Niu de l'Àliga, permite pernoctar o reponerse del esfuerzo de la subida con una cena... degustando productos locales. Forma parte de la ruta Cavalls del Vent (Caballos del viento), un recorrido de 74 kilómetros a través de montañas de más de 1.000 metros, que une 8 refugios en el Parque Natural del Cadí-Moixeró, entre las comarcas catalanas del Berguedà y la Baixa Cerdanya. 

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Para no tener que hacer toda la ascensión a pie, existe la posibilidad de descender en la estación intermedia del telecabina y llegar andando con raquetas hasta el refugio en la cota 2.537. Se puede pernoctar, pero lo más habitual es cenar para entrar en calor. Entre las opciones gastronómicas incluyen un buen surtido de entrantes fríos o calientes, una escudella tradicional o un apetitoso "trinxat de la Cerdanya". El lugar es muy agradable y permite disfrutar de las puestas de sol.

Después de la cena hay tres opciones: pernoctar, regresar andando siguiendo las luces de la linterna que cada esquiador lleva en su casco o la más cómoda es la bajada en el telesilla, nos da una visión espectacular del valle y en las noches de luna llena. En medio de la oscuridad las vistas todavía son conmovedoras. 

 

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Foto: angelaGonzaloM

 

En la estación de la Molina, también se puede practicar deportes como tirolina, un parque de aventuras o un especial escape room.  Los que participen en esta actividad deben superar un reto: conseguir todas las herramientas que se necesitan para salvar a un compañero atrapado por un alúd. Siempre interpretando las señales y rastros que se encuentran en un pequeño espacio cerrado entre candados. Es importante actuar con rapidez. Nosotros conseguimos salvar a la persona atrapada en la nieve in extremis

Si se prefiere dormir a pie de pista. Es menos espectacular, pero quizá más cómodo. Os proponemos  dos hoteles muy diferentes. Alp Hotel es donde suelen hospedarse los colegios y grupos de jóvenes porque tiene muchas instalaciones pensadas para sus ratos libres o Solineu, un establecimiento situado a pie de pista, tan solo a unos metros de la estación  y que es más tranquilito.

La Garrotxa, un lugar para descansar

Cambiamos de comarca y nos acercamos a la Garrotxa. Una zona totalmente diferente y llena de encanto tanto natural y paisajístico como arquitectónico.  Es un buen complemento a los días de esquí y permite desconectar, descansar, comer de forma saludable, disfrutar de la vida en el campo y de la tranquilidad. Nos acercamos hasta Mas Garganta.

 

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Foto: angelaGonzaloM

Entrar en la casa es como si el tiempo se hubiera parado, todo se ha preservado como era originalmente adaptándolo a algunas comodidades del siglo XX.  Dispone de 12 habitaciones sencillas, en las que hay una especial atención a las necesidades de los más pequeños. Hay ludoteca, una antigua cocina con una magnífica chimenea, para las tardes más frescas y dos comedores.

Allí se puede participar en el taller macrobiótico del chef alemán Mattias Hespe, que no solo cocina y enseña, si no que también introduce a los visitantes en el mundo de la gastronomía saludable y les explica algunos consejos útiles. Durante unas horas, los huéspedes son cocineros y comensales. Los participantes en el taller cocinan su propia comida, 

 

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Mas Garganta es una masía situada en la Vall d'En Bas, en la zona volcánica de la Garrotxa. Una casa rural del siglo XIV, que mantiene parte de su estructura original, fachada de piedra y vigas de madera y una galería con vistas de relax hacia el Puigsacalm (el cerro de la calma) y atardeceres de ensueño. Durante un tiempo fue escuela rural, basándose en la pedadogia Waldorf. Ahora ofrece a los visitantes actividades de salud y bienestar en familia.

Antes de acabar este viaje de sensaciones y reposo, en la cabaña del bosque, Natalia Oliva, introduce a los interesados  en el mundo del yoga a través de clases experienciales. Un lugar en plena armonía con la naturaleza del que participan no solo turistas, sino también otros grupos. 

 

Busca los iconos escondidos y descubrirás más información práctica


Rodeada de volcanes, hayedos, como la Fageda d'en Jordà o pueblos medievales como Besalú, Castellfollit de la Roca o la capital de la comarca Olot. Y a unos pocos kilómetros.... el mar.... la costa Brava. Un ejemplo más de que la provincia de Girona no solo permite disfrutar de estos paisajes tan diversos sino que ofrece un valor añadido con su turismo de bienestar y salud de calidad.

Otros lugares de Girona

 

 

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Ángela Gonzalo del Moral   30.ene.2021 11:12    

Palma de Mallorca y el color del modernismo

 

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Foto: angelaGonzaloM

Palma es una ciudad para visitar en cualquier época del año. Os proponemos una ruta por sus edificios modernistas, quizá la Palma menos conocida, pero seguro que es la más sorprendente.  La mayoría de los edificios fueron construidos en las primeras décadas del siglo XX y llenaron de color y singularidad diferentes calles del centro histórico. A partir de la ciudad el modernismo se extendió por toda la isla.

Una manera práctica de disfrutarlos es sentándose en una plaza, en un restaurante o café para encontrar los múltiples detalles que adornan estos edificios que muchas veces se encuentran por sorpresa cuando se pasea por la zona antigua de Palma. 

A principios del siglo XX, dos arquitectos iban a realizar pequeños retoques en una ciudad marcada por una sociedad muy clasicista y conservadora: Lluis Domènech i Montaner y Antonio Gaudí

 

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Foto: angelaGonzaloM

Aunque tenían buena relación personal y profesional no llegaron a coincidir en la ciudad, pero ambos pusieron la base de una transformación social y arquitectónica de la capital balear. Se enfrentaron a retos muy parecidos aunque en edificios totalmente diferentes.

Domènech i Montaner construyó el primer edificio modernista de la capital balear: el Grand Hotel. Gaudí, transformó el interior de la vieja catedral. Al primero lo aceptaron por curiosidad, al segundo lo criticaron casi sin piedad. En Palma a principios del siglo XX romper con la tradición arquitectónica era todo un riesgo, como nos explica nuestra guía, María Magdalena Sureda, que cree que quien más arriesgaba era el promotor, que se atreve con un arte totalmente revolucionario. 

 

En 1903 Lluis Domènech i Montaner dejó su huella en Mallorca con la construcción del primer edificio modernista de la isla: el Grand Hotel, pionero de la industria turística y hotelera de gran lujo en las Baleares. La sociedad palmesana quedó asombrada por sus innovaciones. nunca vistas en la ciudad hasta entonces: ascensor, calefacción de vapor y electricidad. Aseguran que en aquellos años la gente tenía miedo de acercarse hasta el lugar ante el temor de que explotaran las calderas.

Su inauguración fue un acontecimiento histórico. Constaba de cuatro pisos, porche, azoteas, patios, jardín, lavanderías, dos pozos. En la planta baja los comedores decorados con obras pictóricas de Joaquim Mir y Santiago Russiñol. Asombraba su mobiliario, la cubertería, la ropa de cama. 

 

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Foto: twitter @Museo_Turismo

Seguramente Frédéric Chopin y George Sand se habrían llevado una mejor impresión de la ciudad si la hubieran visitado tras la inauguración de ese establecimiento.

Se convirtió en uno de los alojamientos más ilustres hasta 1941, cuando cerró sus puertas. Actualmente es la sede de la Fundació La Caixa y cuenta con una colección permanente de Anglada-Camarasa. Más de 80 óleos, 180 dibujos, estampas, litografías, esculturas y objetos del pintor balear. En el exterior mantiene una ornamentación modernista de esculturas, azulejos, ventanales y rejas.

Edificios modernistas repartidos por el centro de Palma

 

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Foto: angelaGonzaloM

Frente al histórico edificio del Gran Hotel encontramos el Forn des Teatre, uno de los comercios que guardan parte de ese encanto que nos traslada a principios del siglo XX. Los actuales propietarios del horno, Tomeu Arbona y María José Orero practican la denominada "arqueología gastronómica", recuperando recetas antiguas, con más de una docena de empanadas, cocas, espinagadas y ensaimadas. Palma es la tierra de las pastelerías con sus tradicionales ensaimadas y el cuarto embetumat, un bizcocho elaborado con patata, yema de huevo, merengue y chocolate.

Unas muestras de este pasado modernista son el Forn fondo, la bombonería art decó La pajarita, la tienda vintage El paraguas, un reino de abanicos, mantones de manila y sombrillas de antaño o la centenaria chocolatería Can Joan de s'Aigó, con sus tradicionales cuartos para los domingos de invierno y sus helados de zumos de frutas en verano.

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Foto: angelaGonzaloM

Cerca del gran hotel podemos disfrutar de dos curiosos edificios. Las fachadas de Casasayas y la Pensión Menorquina parecen gemelas, como si se copiaran la una a la otra están separadas por una calle.  Los dos edificios son simétricos con sus balcones y persianas de formas onduladas. 

La antigua droguería Corbella, en la plaza de Cort, junto al Ayuntamiento de Palma, de estilo neomudéjar destaca por su madera policromada, las vidrieras y su decoración lobulada.

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Un poco más allá, la Casa de les Mitges, proyectada por Lluís Forteza Rey que deslumbra con su trencadís o baldosas policromadas fragmentadas, los dos balcones en forma triangular y sus piedras en la fachada. La Casa Forteza Rey, con su original  cerámica policromada de la fábrica mallorquina La Roqueta, la fantasía de los balcones de hierro forjado, los detalles florales, animales y vegetales y la creatividad de sus ventanales casi imposibles. Al lado los Almacenes El Águila, proyectados por Jaume Alenyà y Gaspar Bennàzar en 1908,  arquitectos que dejaron otras obras en la isla.

El mayor número de obras modernistas se realizaron a cargo de la iniciativa privada impulsada por el enriquecimiento de la nueva burguesía mallorquina. Un dinero que procedía del comercio, la industria o de los indianos que habían emigrado a América o a Europa. A la aristocracia palmesana no acababa de atraerle el nuevo estilo arquitectónico.

 

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Foto: angelaGonzaloM

 Aun así se atrevieron a incluirlo en la fachada de la sede central del Círculo Mallorquín, que actualmente acoge el Parlamento de las Baleares. En 1840 se fundó el Casino Palmesano que poco tiempo más tarde se unió con el Liceo Mallorquín y adquirieron unos terrenos del antiguo convento de Santo Domingo, encargando el proyecto al arquitecto Antoni Saureda.

En 1886 los miembros de la entidad fueron agraciados con el primer premio de la lotería de Navidad. Dicen que los carros que transportaban el dinero, unas 250.000 pesetas, no cabían en la calle.

 

20201123_102105Foto: angelaGonzaloM

 

Ese dinero sirvió, en parte, para añadir algún detalle modernista a la fachada del edificio como la entrada y escalera de acceso obra del catalán Miquel Madorell. El edificio actual mantiene el escudo de Palma y la inscripción de "Círculo Mallorquín".

Camino de la catedral y un poco más alejadas del centro en la plaça de Quadrado encontramos la fachada de Can Barceló con magníficos azulejos que representan escenas cotidianas, la mayoría relacionadas con el textil. Y así entre patios y calles medievales, salpicadas con las nuevas edificaciones del siglo XX llegamos a la catedral.

Catedral de Palma, gótico y modernismo en un mismo edificio

 

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Foto: angelaGonzaloM

Junto a la bahía de Palma de Mallorca en el paseo marítimo encontramos el edificio más emblemático de la ciudad reflejándose en el Parc de la Mar. Parece gustarse, se mira a todas horas, de día, de noche, al amanecer.... y en su interior luce espléndida dos días al año: el 2 de febrero y el 11 de noviembre (el 2 del 2 y el 11 del 11).

Un efecto lumínico señalado en el calendario, porque esos dos días, sobre las 8 de la mañana los dos rosetones de la catedral rompen el espacio y la distancia que los separa, para unirse formando un doble rosetón de luz. Es el espectáculo del Ocho y dura unos 5 minutos...

Un haz de luz entra por el rosetón mayor, recorre las vidrieras de la nave y acaba proyectándose justo debajo del rosetón opuesto. Una explosión de color en la que participan las el millar de piezas de cristal que componen el vitral mayor de la catedral.

 

 

 

Con casi 800 años de historia este magnífico edificio gótico levantino es conocida como la catedral de la luz. Entra en el interior a través de 59 ventanales y 5 rosetones. Uno de ellos es el ojo del gótico, el más grande del mundo de este estilo. 

Una de las personas que pudo disfrutar de este espectáculo fue Antoni Gaudí, que trabajó en su remodelación unos 10 años, entre 1904 y 1914. El arquitecto catalán introdujo luz colocando ventanales en la capilla de la Trinidad y el rosetón con vitrales de tricomía. Lo conocen como el ojo del gótico.

El obispo Pere Joan Campins  lo había visto trabajar en las obras de la Sagrada Familia. Le pidió que reorganizara el interior de la Seu, un edificio del siglo XIII  concluido en la década de 1630. El arquitecto catalán trasladó el coro desde la nave central a la Capilla Real y los retablos mayores gótico y barroco, añadió la decoración cerámica del presbiterio, construyó el baldaquino del alta mayor e incorporó la iluminación tanto natural (a través de vitrales) como artificial (colocando lámparas eléctricas). 

 

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Foto: angelaGonzaloM

Una de las obras más criticadas por la aristocracia palmesana fue el baldaquino con 35 lámparas de latón, que simboliza la corona de espinas. Situada sobre el altar está formado por una araña de luces gigante elaborada con hierro forjado que representa una corona heptagonal gigante rematada por un conjunto escultórico con Jesucristo en la cruz acompañado por la Virgen y San Juan.

Para romper la verticalidad del templo y añadir más luz rodeó las columnas con bombillas. Además diseñó una parte del mobiliario, como el confesionario, bancos de madera, el faldistorio, atriles para el canto coral y la escalera plegable para la exposición del altísimo.  Sin olvidar dos extraordinarios y objetos litúrgicos:  el conopeo y el tintinábulo. A los máximos representantes de la ciudad no les gustó su trabajo y la restauración quedó inacabada. 

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Foto: angelaGonzaloM

Un siglo más tarde otro artista, Miquel Barceló, nacido en Felanitx, construyó la cueva del mar en el ábside lateral derecho o capilla del Santísimo. Al contrario de Gaudí le restó luz para reproducir el fondo marino representando en los vitrales dibujos de algas, olas y palmas.  En el lado izquierdo se representan los frutos de la mar y en el derecho los de la tierra. Sobre la puerta del sencillo sagrario plasmó huellas de manos y dedos.

Como le ocurriera al arquitecto catalán la obra del pintor, ceramista y escultor mallorquín no fue comprendida por una parte de la sociedad palmesana y estuvieron paralizadas varios años. Los sectores más conservadores del Cabildo impidieron que Joan Miró dejara su impronta en la catedral mediante una actuación en los vitrales de la Capilla de la Santísima Trinidad. Consideraron su pintura demasiado infantil.

Cabe preguntarse ¿qué hubiera ocurrido si en la catedral de Palma hubieran podido trabajar con tranquilidad estos tres grandes artistas del siglo XX?

 


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Ángela Gonzalo del Moral   22.ene.2021 01:12    

Viaje al mundo del vermut

 

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Suenan unos cubitos en el vaso, el líquido dorado del vermut va resbalando por el hielo, algunos le añaden soda, y a continuación lo adornamos con una piel de naranja o limón. Es una bebida que ha vuelto a ponerse de moda en los últimos años y en nuestro país se recuperar la hora del vermut. Sí, porque tiene hasta ahora, como nos explica Elvis Kllogjrisumiller de destilados en Hyatt de Gran Vía y de FEBE  (Federación Española de Bebidas Espirituosas), que recuerda que «comenzó en los pueblos durante el franquismo cuando era habitual tomarlo después de salir de misa y antes de ir a comer».

La hora del vermut nos recuerda ese momento en que «Quedamos con los amigos o con la familia, al mediodía antes de comer», nos dice Ester Bachs, sumiller y autora del libro «Guía del Vermut». Añade que «en España lo compaginamos con salazones y tapas a base de olivas rellenas o con hueso, patatas chips que mezclan muy bien, además del acompañamiento de conservas de mariscos, berberechos, almejas y aliñados con salsas especiadas y pimentadas.» 

Así que ya tenemos la bebida en una terraza, un bar o en casa, y decidimos compartir el tiempo con otras personas. Ah! pero según la región en la que estemos, también lo disfrutaremos de manera diferente.

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«Según las regiones en Cataluña, la zona de Reus y Tarragona, donde empezó su producción se toma mucho en las terrazas, fuera de casa. En la zona de Jerez están haciendo vermuts con sus vinos de jerez o pedro ximenez, que tienen gusto a amontillados muy especiales y sirven para elaborar cócteles más sofisticados. Los tenemos atlánticos. En Galicia son más aromatizados, que nos pueden recordar más al vino, y se están elaborando con uvas albariño, godello o mencía, que tienen más color de vino, rojo rubí o amarillo oro y se aconseja tomarlos en copa de vino pudiéndolos maridar en una comida entera».

Ester Bachs Romagosa, somelier y periodista, acaba de publicar la segunda edición de la Guía del vermut, publicado por Geoplaneta donde recoge más de 100 referencias de vermuts de todo el país, explicando sus especificidades y métodos de elaboración. Porque aunque hay tantas variedades, el somelier Elvis Kllogjri, explica que tiene una base inalterable, «utiliza raíces o hierbas, procedente de las artemisas o ajenjo. Si no lleva absenta no se puede considerar vermú».

O sea que estamos hablando de una bebida alcohólica, compuesta por vino macerado con hierbas aromáticas o botánicos, agua, alcohol y opcionalmente azúcar caramelizado, que le da color. A partir de ahí, las combinaciones pueden ser casi infinitas. Mientras en España se suele tomar para el aperitivo, en Italia es un digestivo, y les gusta beberlo después de comer, mientras que en Francia, prefieren hacer un cóctel. De hecho, un personaje cinematográfico, James Bond, lo tenía como una de sus bebidas preferidas.

El Piamonte italiano, la provenza francesa y Cataluña son las tres regiones tradicionales en la producción de esta bebida. Elvis Kllogjri, sumiller de destilados en Hyatt de Gran Vía, y de FEBE  (Federación Española de Bebidas Espirituosas) señala que «crece en esta zona del Mediterráneo, porque reunía una serie de condiciones. Había viñedos y tenían importantes puertos marítimos que les permitía exportarlos y expandir el negocio. Tenían una cultura de vinos con más de 300 años de historia, porque en el siglo XIII y XIV ya fermentaban muy buenos vivos».

 

Una misma zona geográfica, pero gustos muy diferentes. Los sabores aromáticos, las hierbas utilizadas y el volumen de azúcar es lo que les diferencian, como nos explica Michelle Balietti, barterner de Ondas- Hyatt de Gran Vía. «El vermut italiano, es amargo con mucha presencia de botánicos, y muy especiados, con notas de regaliz, pimienta o naranja. Yo diría que son suntuosos y amargos, con un final en boca muy prolongado.
Por otro lado, los españoles son los más dulces, con 150 gramos de azúcar por litro y algunos llegan a 200, eso hace que sea una bebida muy empalagosa, con presencia de uvas pasas, albaricoques, melocotones, y frutos maduros, además de canela, vainilla y naranja. Son sabores intensos.
Y los franceses son más secos y blancos, tienen más características florales, con presencia de flores blancas como el jazmín, y también de cítricos como el pomelo o el limón. Diría que suelen ser más fáciles de beber, porque no son ni superamargos, ni empalagosos, por eso es un vermut muy accesible y se usa mucho para coctelería».

 

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En la guía del Vermut, Ester Bachs, recoge la historia de esta bebida, que nos permite descubrir interesantes curiosidades. Aunque se han encontrado restos de absenta, imprescincible en esta bebida, en el antiguo Egipto, lo encontramos en la antigua Grecia, donde mezclaban y maceraban vino con especias, y plantas aromáticas elaborando brevajes medicinales. Su nombre procede del alemán wermut, que significa ajenjo o absenta.

Platón descubría en algunos escritos la costumbre ateniense de beber el elixir de la uva y Herodoto hablaba de la importancia que tenía entre los persas. Tácito hacía referencia a que los pueblos del centro de Europa la bebían como reconstituyente porque entonaba y vigorizaba. Bachs apunta que «se cuenta el carácter terapéutico del vermut. De hecho, es una maceración de plantas medicinales sobre vino y uno de los personajes que más lo popularizó fue Hipócrates que preparaba una receta de vino macerado con ajejo y la recetaba para curar diferentes problemas digestivos o abrir el apetito».

 

Avanzamos unos cuantos años en la historia y llegamos a 1570. En ese año, Giovanantonio Soderini, habla de vino de ajenjo, una bebida aromatizada, preparada en los Balcanes, concretamente en Bulgaria, también hace referencia a Alemania y Hungría. Y en 1773, el médico italiano Villifranchi, publicó una obra en la que explica por primera vez la elaboración de un licor a partir de la mezcla del vino de poca graduación con absenta.

Sea cual sea el origen, lo cierto es que el Piamonte, la Provenza francesa, y Cataluña -por este orden- son históricamente, las tres regiones productoras y exportadoras más importantes. Enviaban sus productos al norte de Europa, Reino Unido y a las colonias americanas desde los puertos de Barcelona, Génova y Marsella.

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En España, Reus es la ciudad con más empresas dedicadas a su elaboración y a finales del siglo XIX, había unas 30 fábricas que producían más de 50 marcas diferentes. Allí tienen un museo dedicado a esta bebida. Ester Bachs recuerda que «tenía un pasado vinícola, de importante comercialización de vinos y licores, por eso Reus, se convirtió en una de las plazas que en el siglo XIX y principios del XX, marcaba el precio del alcohol, junto con Londres y París».

La somelier recoge en su guía del vermut, una serie de recetas que han preparado diferentes chefs de reconocido prestigio. «El vermut en la cocina es un capítulo para descubrir. Diferentes chefs han preparado recetas con base de vermut para aromatizar y darle un toque especial a los platos. Muchos de ellos le dan un toque diferencial a sus platos al acabarlos con vino, pero también al añadir vermut porque le da un plus, al tener un aporte de hierbas aromáticas. Hay elaboraciones que van desde el aperitvo, gelatinas, sopas, platos de pescado, carne y en el postre le da una personalidad muy única».

Los afterwork han ayudado a desestacionalizar la hispánica hora del vermut.  Ester, Michelle y Elvis coinciden en que está de moda. «Hay un boom de nuevas marcas y nuevas fórmulas, encontramos algunos rosados, con maceraciones más innovadoras, algunos restaurantes y bares han promocionado la hora del vermut, con muy buenas ofertas y su consumo también se ha desestacionalizado. Antes, insiste Ester, tenías que ir por la noche, y ahora el afterwork también ayuda a tomar un vermut de grifo y una copa antes de ir a casa y empezar a cenar».

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Foto: Gastrotraveler.es

Esta bebida europea, exportada a Estados Unidos por los franceses, fue reinventada por los americanos durante el siglo XIX y XX, que lo utilizaron de base para la mayoría de cócteles. Desde los inicios de la coctelería es uno de los ingredientes básicos de los bármanes. Como dice la reputada chef, Carme Ruscalleda en el prólogo «la textura densa de la bebida permite al barman interactuar y dar juego para complacer al consumidor». Los más conocidos son el Negroni, el Manhattan, y como no, el Dry Martini, que con tanto estilo pedía James Bond«bien agitado», y que se prepara con una parte de vodka y una de vermut blanco, mezcladas con tres partes de ginebra y piel de limón.

Ahora solo queda sentarse en una terraza de la playa, de una plaza, o frente a un parque… y disfrutar de esta bebida, que sube puntos en el mundo de la licorería.

 

 

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Ángela Gonzalo del Moral    2.ene.2021 00:18    

Anís del mono, el diamante modernista de Badalona

 

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Foto: angelaGonzaloM

Badalona es una ciudad que ha unido su nombre a un licor, a una marca y a dos movimientos artísticos. Nos referimos a la botella adiamantada de Anís del Mono, al modernismo catalán y al cubismo.

Fundada por los hermanos Bosch i Grau en 1870, esta es parte de la historia que se puede conocer si visitáis la fábrica, junto al moll del petroli de esa ciudad catalana. O si os pasáis por la muestra "El diamante de Badalona", ideada por el Museo de esa ciudad y que se expone hasta el 11 de enero en la Fundación Osborne, en el gaditano Puerto de Santa María.

Durante muchos años el puerto de Badalona olía a anís. Antes lo provocaban una treintena de destilerías de anisados. Ahora el olor es más meloso y agradable, y lo produce una sola factoría.

 

Fue la primera destilería que se instaló en el muelle badalonés y la única que ha mantenido la producción ininterrumpida a lo largo de 150 años.

El edificio es una joya del modernismo catalán industrial, considerada patrimonio histórico y artístico de Badalona y una de las pocas empresas legendarias que siguen funcionando en la ciudad. Un ejemplo del turismo industrial, que cada vez atrae a más personas.

Entramos en un túnel del tiempo que nos lleva a la época de esplendor industrial de la Cataluña de principios del siglo XX. 

 

20200206_125512Foto: angelaGonzaloM

En la entrada de las oficinas nos reciben tres cuadros modernistas del gran artista catalán, Ramón Casas, que ganó un concurso de carteles publicitarios organizado por el empresario en 1897. Diseñó "La Manola", una mujer vestida con mantilla que lleva a un mono cogido de la mano. El título "Mona y mono".

Al concurso se presentaron unos 172 proyectos.... y es que muchos artistas encontraron en el cartelismo una forma de ganarse la vida. Participaron algunos de los mejores pintores de la época: Alexandre de Riquer, Roig i Valentí, Lluís Labarta, Miquel Utrillo y Jaume Borras i Dachs

A lo largo de la historia muchos artistas se han sentido atraídos por la marca para realizar sus obras de arte. Juan Gris pintó La botella de anís, en 1914. Un collage en el que envía un doble homenaje: a los padres del cubismo (Picasso, Braque y Gris) y a las ciudades de Badalona, París y Madrid, como comenta la profesora titular de Historia del Arte, María Dolores Jiménez Blanco.

 

Anís-del-Mono-Sala-buida-14_Museo de BadalonaFoto: Museo de Badalona

Las formas romboidales o prismáticas del envase se convirtió en código pictórico del siglo XX. Picasso, Diego Rivera, Salvador Dalí, Rafael Barradas o más modernamente Manolo Valdés también pintaron la famosa botella. Con ella la pintura cubista hace uso de la publicidad y la eleva a la categoría de arte.

Y con el tiempo se ha hecho tradicional y ha impuesto el ritmo de muchos villancicos en las celebraciones navideña, como nos explica Antonio Guillén.

 

 

 

A principios del siglo XX las familias burguesas catalanas pusieron de moda tener animales exóticos en sus casas de campo. Vicente Bosch pensó en distinguirse de ellos y compró un mono en Sudamérica. Un mal entendido hizo que le llevaran unos 70, que cedió al zoo de Barcelona. Pero se quedó con uno en la fábrica.

Su propietario aprovechó la popularidad para ponerle nombre a su marca de anís embotellado. En aquella época, en que había un alto índice de analfabetismo, la manera más rápida de identificar un producto era mediante la imagen.

A las empresas aniseras de Badalona, les dio por utilizar figuras de animales. Anís del Tigre utilizó un felino que atacaba a un mono. Así de feroz era la competencia.

 

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Foto: angelaGonzaloM

 

Además era un momento en que los hombres de negocios  debatían en los cafés las teorías de la evolución de Darwin. De hecho, el rostro humanoide del primate que aparece en la etiqueta es bastante parecido a la imagen del naturalista inglés. Bosch aprovechó la controversia para publicitarse.

Pero  como nos explica Antonio Guillén director-gerente no acaban ahí las anécdotas relacionadas con esta conocida marca. Había que buscar una etiqueta. El dorado le daba una imagen de calidad... aunque resulta un color complicado para escribir sobre él. Ese error ha dificultado la falsificación de la etiqueta.

Vicente Bosch ya antes había decidido algo que resultó decisivo: buscar un envase que también le diferenciara del resto. En un viaje a París compró un perfume de mujer, que estaba envasado en una botella adiamantada. Y convenció al propietario con una teoría muy particular.

 

20200206_125943Foto: angelaGonzaloM

 

El recorrido por las instalaciones nos descubre un sistema de producción artesanal que perdura desde hace 150 años. Destaca la sala de destilación, la recepción, la biblioteca, el laboratorio y el despacho del gerente.

Esta bebida espirituosa de alta graduación se extrae de la matalahúva o grano dulce y el anetol, que le dan sabor y olor. 

El Museu de Badalona organiza visitas guiadas a la fábrica, que deben solicitarse con antelación. Al principio fue un reclamo para los badaloneses, que querían conocer en primera persona el edificio y el destilado que ha llevado el nombre de la ciudad por todo el mundo.

 

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Salimos al paseo marítimo y a pocos metros de la fábrica, está el Pont del Petroli,  un pantanal de carga y descarga de barcos, que se adentra en el mar.

Desde su mirador observamos frente a nosotros el Mediterráneo..... al otro lado la playa.... y junto al puente una de las esculturas más fotografiadas de los últimos años en la ciudad y que sin duda se convertirá en un símbolo más de Badalona.

Es una figura de bronce de 200 kilos, esculpida en 2012 por la artista Susana Ruiz, que representa la figura sentada del emblemático mono, observando la característica botella que tanto atrajo a los artistas.

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Ángela Gonzalo del Moral   13.nov.2020 10:52    

La luminosidad del Hotel Albons, en el Empordà

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Mira de frente a la Bahía de Rosas y de reojo a las cimas redondeadas del macizo del Montgrí y a la llanura del Baix Empordà. El hotel Albons, está situado sobre una cima que otea un horizonte dominado por el mar y la montaña. Ubicado en el conocido como "triángulo daliniano" entre el Teatre-Museu Dalí de Figueres, la casa del pintor en Portlligat y el castillo de Púbol

El arte, el diseño y la armonía han marcado este establecimiento hotelero desde sus principios. Construido en 1999 por el estudio de arquitectos RCR, dirigido por Carme Pigem,  Ramón Vilalta y Rafael Aranda, ya sorprendió desde su construcción por la originalidad de su  concepto arquitectónico tan ligado al paisaje. Algo que caracteriza a estos creadores que acaban de recibir en 2017, el premio Nobel del sector: el Pritzker. El estudio  consiguió construir un espectacular hotel, sin afectar al paisaje. Formas modernas e innovadoras, en equilibrio con el entorno, complementándolo.

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Haber nacido tan bien acunado, por el mar, por unos arquitectos artistas yen un marco cultural tan singular, no le han hecho la vida fácil. El hotel Albons, Country Boutique Hotel, es un ave fénix, que ha renacido de sus momentos difíciles, relacionados siempre con la gestión de sus primeros propietarios, que no puedo superar los problemas económicos a pesar de contar con  su interesente atractivo arquitectónico y su localización.

Su primer propietario, tenía buenas ideas, pero poco conocimiento del sector. Lo reflotó un sabueso de la hostelería, el empresario Joan 'Jani' Figueras, fundador del grupo hotelero Mas de Torrent, fallecido hace dos años. Empezó a funcionar como cuatro estrellas  hasta que en 2009, lo compró un grupo inversor ruso, que invirtió, pero sin cambiar categoría y confiando en gente poco profesional. No perdía dinero, pero tampoco ganaba, y decidió cerrarlo. 

Ahora lo gestionan tres expertos hoteleros, sentimentalmente relacionados con el Mediterráneo, uno es de Módena, otro de Reus y el tercer socio de la vecina Palafrugell. Al frente está, Miguel Ángel Carulla.  "Era un hotel que me tenía el corazón robado, desde hace tiempo", nos dice, mientras reconoce que la llegada de la COVID-19 ha sido un gran inconveniente. Este hotelero, que inició una larga carrera en el sector en 1982, sabe que hay que aprovechar todas las oportunidades, aunque no lleguen de cara. Desborda optimismo y aunque la situación es complicada asegura, convencido, que "en tiempos de Covid es un lugar perfecto, por sus inmensos espacios interiores"

Adaptarse a la COVID

 

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Foto: angelaGonzaloM

Localizado en el municipio de Albons, en el Empordà gerundense, abrió sus puertas a principios de febrero, después de estar tres años cerrado. Las ilusiones de sus gestores y propietarios, duró poco. A mediados de marzo llegó el confinamiento nacional, se vieron obligados a cerrar y han vuelto a reabrir el 1 de julio. No tardarán en ir ocupando sus 33 habitaciones.... poco a poco, y extremando las medidas de seguridad, obligadas por las autoridades sanitarias y cumplidas por todos los trabajadores y dirección del establecimiento, porque la seguridad es, hoy más que nunca, vital en el sector. La calidad, pasa por reducir los riesgos de contagios a mínimos. 

Hablamos con Carulla sobre las nuevas medidas que impone la pandemia en el sector del turismo en general, y en la hostelería en particular. "La Covid, nos impone a todos unas medidas lógicas preventivas. En la ropa de cama hemos confiado en Ilunión, una lavandería que te certifica que la ropa está desinfectada". Otras imposiciones necesarias, resultan más engorrosas, como tomar la temperatura al cliente. O no poder ofrecer la carta directamente, sino a través de una QR. Cree que algunas  normas han llegado para quedarse como "la desinfección. Está bien, y no es un gran gasto".

 

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Foto: angelaGonzaloM

Conoce bien el sector turístico, ha trabajado en todos los continentes, especialmente en Europa, Asia, el Caribe y Estados Unidos. Reconoce que "tardaremos en recuperarnos, pero en España tenemos una buena materia prima, una muy buena base, con una industria fuerte. Somos una referencia mundial y tenemos una industria hotelera que es la envidia de muchos. No sé si nos recuperaremos en un año, en tres o en cinco años, pero saldremos adelante".

La piedra color tierra que marca la arquitectura del Albons Cuntry Boutique Hotel se entrelaza perfectamente con los olivares y pinares del municipio de Albons, y lo hace casi imperceptible para los conductores que circulan por la carretera de La Bisbal a Figueres, un lateral de la autopista que une L'Escala con Figueres y con Girona.


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Su estructura se confunden con el de la tierra que circunda este establecimiento de 5.500 m2, con un jardín y una piscina de 2.500 m2. Desde sus amplios ventanales hay unas magníficas vistas al golfo de Rosas, una de las bahías interiores más grandes de Europa.  

Situado en e l límite del Alt y Baix Empordà, cuenta con  29 habitaciones y tres suites. Aunque Miguel Ángel Carulla, cree que "la capacidad perfecta es de 130 habitaciones", una cifra que esperan alcanzar con las ampliaciones previstas para los próximos años, y que no van a dañar a su arquitectura.

Rodeado de lugares de interés cultural y natural

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Foto: angelaGonzaloM

Cadaqués, Castillo de Perelada, el Museo Dalí, Empúries, l'Escala, Girona, el Aiguamolls, o el Parque Natural del Montgrí son algunos de los atractivos alrededor del hotel. Escapadas con encanto que permiten disfrutar de la tranquilidad, lejos de la algarabía de los paseos marítimos de las poblaciones costeras.  Practicar de deportes, bicicleta de montaña, excursiones a caballo, golf, un paseo en velero o la seguridad de las actividades marineras que ofrece el Club náutico de l'Escala.

Gerona, a solo 35 minutos está llena de rincones y callejuelas que descubren la historia de la ciudad, a través de sus murallas, o adentran al visitante en uno de los mejores barrios judíos conservados de la Península Ibérica, el call.

A 45 minutos, encontramos la villa marinera de Cadaqués, uno de los sitios preferidos de Salvador Dalí y una de las joyas de la Costa Brava. 

Además en invierno es posible esquiar en las estaciones del Pirineo gerundense y regresar a un lugar alejado del ruido típico de las fiestas y algarabías del après-ski, dormir cerca del Mediterráneo.  Lo que diferencia a un hotel de otro es su ubicación, sin olvidar que "ofrecemos sensaciones, experiencias, calidad, y si disponemos de un buen entorno, ese es el que nos diferencia".

Una zona en perfecta armonía entre el mar y la montaña. 

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Ángela Gonzalo del Moral   17.jul.2020 13:42    

Palma, convertida en corredor verde turístico

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Con la llegada de dos aviones procedentes de Frankfurt y Düsseldorf, la capital de las islas Baleares, un referente turístico mundial, ha sido la primera en abrir oficialmente la temporada estival y el plan piloto para la reapertura del turismo extranjero en España. No son solo turistas, también llegan turoperadores y representantes de agencias de viaje, inspectores de calidad, y observadores de cadenas hoteleras. Quieren evaluar si las medidas adoptadas por el gobierno balear garantiza la seguridad de los visitantes.

Toda una prueba de fuego para el archipiélago y también para el turismo español. Buscan el sol y la playa, pero aprovecharán para conocer algunas s puntos de al ciudad. Si no lo hacen, ellos se lo pierden. Porque la  capital balear destaca por su importancia paisajística, su riqueza patrimonial histórica, su cultura, y su excepcional clima, gastronomía y costumbres. 

 

 

¿Qué visitar en Palma?

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Foto: angelaGonzaloM

Palma, conocida por su turismo de sol y playa, también ofrece visitas a monumentos históricos, restaurantes de referencia culinaria, bares, tiendas de lujo, museos y mucho más. Los monumentos y comercios de la ciudad todavía no están a pleno rendimiento y continúan marcados por las medidas de control sanitario. Dentro de unos días también podrán viajar turistas nacionales, que podrán disfrutar de una ciudad con una gran oferta turística y hotelera.

Monumentos históricos

La Catedral de Mallorca es una de las visitas obligadas. Un edificio con una planta de 3 naves, una torre con 9 campanas y espectaculares puertas que destacan por sus detalles arquitectónicos; reconocidos artistas como Guillermo Sagrera, Antonio Gaudí y Miquel Barceló han unido su nombre al de La Seu. En los meses de verano las visitas guiadas permiten descubrir detalles y rincones inaccesibles en otros momentos del año. Debido a la pandemia se ha reducido mucho el aforo de acceso al edificio y proponen visitas virtuales. Una de esas visitas online es a las terrazas. El miércoles 17 de junio, a través de Instagram, se podrá ver sus impresionante interior. A las 11 la visita será en catalán y a las 12 en castellano.

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Foto: angelaGonzaloM

Desde el portal (puerta) de la Almoina parte una escalera de caracol que asciende por el interior del campanario, una construcción con muchas historias detrás como la de los fugitivos que se refugiaban en su interior durante los siglos XV y XVIII y que han dejado sus huellas en la Sala Mitjana en forma de grafitis e inscripciones.

 

A continuación, avanzamos hacia la sala de las campanas. El conjunto, formado por nueve campanas góticas, es uno de los más grandes de Europa. Cuatro son originales del siglo XIV, las otras cinco han sido refundidas en siglos posteriores, entre ellas, la más grande, N’Aloi, con 4.670 kilos de peso.

El campanario desemboca en la terraza norte de La Seu. Desde aquí se pueden observar algunos elementos arquitectónicos y decorativos imposibles de ver de otra manera como el rosetón -uno de los más grandes del gótico europeo y conocido como el ojo del gótico-, los escudos de la dinastía de los reyes de Mallorca y las gárgolas. El lugar, además, tiene unas vistas privilegiadas de Palma, su Ensanche y la Sierra de Tramontana. La visita continúa por la terraza sur, una parte de la cubierta orientada al mar y a la bahía de Palma.

También vale la pena ver el Baldaquino,  colocado sobre el altar mayor y realizado por Antonio Gaudí en 1912. Destaca su forma octogonal con una base de espigas de trigo y pámpanos con sarmiento enroscados en la parte inferior.

 

 

Junto a ella, otro edificio histórico que aún sirve de residencia oficial para ceremonias de estado y recepciones, el Palacio Real de la Almudaina. Fue construido entre los siglos XIII y XIV, moldeado a lo largo de 60 años. En su interior destacan sus tapices, pinturas y mobiliario.

Dominando la bahía y la ciudad, a 3 km está el Castillo de Bellver, con su estructura circular, 2 patios, 4 grandes torres y una capilla, la construcción de éste data de 1300.

Museos y arte

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Foto: angelaGonzaloM

La ciudad todavía funciona a medio gas, empieza a desperezarse tras los meses de confinamiento, pero ya se pueden visitar algunos de los referentes culturales locales. El visitante puede descubrir el legado de Joan Miró en Palma, en diferentes espacios como la Fundación Pilar y Joan Miró, en el hotel Miró o en los jardines del palacio de Miravent que albergan 12 esculturas del artista.

Para acercarse a las expresiones artísticas más significativas desde el s. XIX, es indispensable visitar El Baluard Museu d'Art Modern i Contemporani de Palma. En éste es posible contemplar piezas de autores como Cezanne, Gauguin, Picasso, Miró, Magritte, Polke, Barceló o Schnabel.

Salas como el Trui Teatre, el Auditorium o el Teatre Principal, con una programación diaria muy variada, han colocado a Palma como referente cultural del Mediterráneo. Entre sus espectáculos ofrecen danza, comedias, conciertos y obras de teatro.

Gastronomía balear

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Foto: angelaGonzaloM

Palma es un destino gastronómico de primer orden gracias a la suma de varios elementos: sus productos de mar y montaña, recetas con siglos de tradición con influencias de múltiples culturas y chefs que utilizan estos ingredientes y elaboraciones para llevarlos a su máximo exponente.

La ciudad se consolida como uno de los referentes culinarios del país gracias al trabajo de notables cocineros que cuentan con estrellas Michelin, entre los que destacan: el mallorquín Andreu Genestra,  el chef bonaerense Adrián Quetglas o Marc Fosh. Por otra parte, dentro del acervo gastronómico de la capital balear, se encuentran los mercados de Santa Catalina, el Mercat 1930, el de San Juan y l’Olivar que ofrecen puestos con productos locales de primera calidad, restaurantes con cocina de mercado y algunos espacios gourmet.

Además, el popular barrio de la Lonja, corazón de la vida nocturna de Palma, está lleno de bares y restaurantes para degustar platos locales.

@CulturalBalear
Foto: @CulturalBalear

Otra apuesta son las librerías creadas para seducir, donde es posible participar en una tertulia, asistir a un curso de literatura o tomar un vino mientras se elige la próxima adquisición literaria. Tomar un cóctel rodeado de libros, probar un plato después de un showcooking, buscar entre prendas únicas o disfrutar de una bebida caliente en una cafetería decorada con posters de jazz es posible en Palma, una ciudad con una gran oferta cultural que muestra, en determinados establecimientos, su faceta más alternativa.

Biblioteca de Babel es una librería clásica y espaciosa donde aparte de ojear y leer todo tipo de libros, se puede tomar un café o una copa de vino. La mezcla entre la literatura y el vino es una combinación perfecta para relajarse y disfrutar al máximo de la literatura. La programación cultural de Literanta cambia cada mes e incluye, entre otros, tertulias, seminarios, cuentacuentos para niños, club de lectura y talleres. En el interior de la librería más grande de Palma es posible tomarse un café rodeado de libros o probar algunos de sus cócteles inspirados en la literatura: ¿qué tal un Proust de cava? ¿y un Gimlet Marlow de novela negra?

La repostería, valor añadido de Palma

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Foto: Promotourist

Son muchos los hornos y pastelerías que presentan, cada uno con su toque especial, estos productos de forma artesana. Algunos de ellos iniciaron su actividad siglos atrás lo que indica la larga tradición de Palma con sus productos locales y cómo se reinventan para que estén siempre en boca de todos. Palma guarda cantidad de lugares especiales para disfrutar de mucho más que una ensaimada, la gran variedad de culturas e historias que se unen en la capital de las baleares hacen que siempre salga a flote una gastronomía que aglutina tradición con innovación.

La ensaimada, receta estrella

Harina, azúcar, huevos, masa madre y manteca de cerdo. Son los ingredientes de la más popular de las recetas mallorquinas, un dulce con una gran tradición cuyas primeras referencias escritas datan del siglo XVII. Elaborada por manos expertas es perfecta para el desayuno, el postre o la merienda, este popular bollo dulce presenta forma de espiral de dos o varias vueltas en el sentido de las agujas del reloj, es de color dorado, casi brillante y de textura firme y crujiente.

Todo un festival para el paladar que muy pocos pueden eludir. Originariamente, las ensaimadas no se rellenaban, sino que se untaban con sobrasada, dulce de calabaza (calabazate) y con albaricoque. Las más clásicas son las lisas o bien rellenas con cabello de ángel, aunque también de nata, chocolate o crema pastelera. Las preparaciones también varían en función de las citas del calendario -como las tallades, típicas de carnaval, a las que se incorporan sobrasada y calabaza confitada- aunque, en cualquier caso, son una deliciosa explosión de sabor.

Ensaimada

La ensaimada, producto de “Indicación Geográfica Protegida” bajo los nombres “Ensaimada de Mallorca” o “Ensaimada de Mallorca de cabello de ángel”, puede estar a su vez rellena o acompañada por diferentes ingredientes: nata, tallades, crema, chocolate… aunque las más consumidas son la lisa (sin nada) o la de cabello de ángel.

Además de estas recetas más populares, existen todo tipo de combinaciones que elaboran los maestros pasteleros de los hornos y pastelerías de Palma. Algunos de ellos han alcanzado un gran reconocimiento nacional. Otros productos, como los rubiols o los buñuelos de viento, comparten escaparate en pastelerías y hornos de la capital balear. Algunos tienen siglos de tradición a sus espaldas, otros -abiertos recientemente- han heredado recetas que llevan cientos de años elaborándose en Palma. 


No solo ensaimadas. Otros productos, como los rubiols o los buñuelos de viento, comparten escaparate en pastelerías y hornos de la capital balear. Algunos tienen siglos de tradición a sus espaldas, otros -abiertos recientemente- han heredado recetas que llevan cientos de años elaborándose en Palma.

La sobrasada forma parte de la cultura gastronómica balear desde tiempos ancestrales. Este embutido elaborado a base de carne de cerdo bien picada condimentada con sal, pimiento y pimentón, cuenta con Indicación Geográfica Protegida por la Unión Europea desde 1996. La sobrasada nace de una raza autóctona de cerdo, “el porc negre mallorquí”, cuya peculiaridad para darle un sabor único reside en que 90 días antes de su sacrificio solo se alimenta de cebada, leguminosas e higos.

Palma cuenta con una Denominación de Origen en uno de sus productos estrella: el aceite. Unos olivos con “mayoría de edad”, de la época de los fenicios y griegos, da una variedad exclusiva: la empeltre o mallorquina, que aporta suavidad y un sabor a almendra característico de la zona. Este fruto forma parte de la gastronomía palmesana desde hace siglos.  A principios de la primavera da color a la ciudad y sus alrededores y más tarde sus frutos aportan sabor y color a infinidad de preparaciones de la cocina local. Desde las tortas de turrón al tradicional helado de almendra, pasando por el gató o los amargos y terminando como base de muchas salsas.

Entretenimiento nocturno y ocio

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Foto: angelaGonzaloM

La amplia oferta comercial, revitaliza el centro de la capital mallorquina. El Paseo del Borne es el gran estandarte de las compras de lujo con firmas de renombre internacional. Así como, en una de las calles más antiguas de Palma, Jaime III, donde también se encuentran las firmas de alto standing.
Es posible encontrar boutiques, joyerías y tiendas que ofrecen productos artesanos de lujo en la Calle San Miguel y en la Plaza Mayor.

Palma es una ciudad vital los 365 días del año, con una oferta cultural incesante y noches llenas de vida. Al llegar la noche el paseo marítimo se desborda, donde se encuentra la legendaria discoteca Tito´s, la discoteca Pachá y el puerto deportivo Can Barbara y sus bares con DJs.  pasando por el paseo marítimo, 

Para los que prefieran una velada más tranquila desde el cosmopolita y colorido barrio de Santa Catalina, al incansable y alternativo barrio de la Lonja con sus elegantes bares de la Lonja. La música en directo también se ha hecho su hueco en varios establecimientos de Palma con conciertos de jazz todos los fines de semana.

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Hay también una Palma desconocida, que merece la pena visitar. Se concentran en barrios como Canamunt o Santa Catalina, aunque toda la ciudad nos descubre rincones inesperados en cualquier momento del día. L’Antiquari, Cachivache Café y La Molienda cuidan la decoración y el producto. Son locales donde es tan importante tomar un buen café como cuidar el momento que lo rodea.

Y para los más románticos, ahí le dejamos una vieja canción que popularizó el turismo en Mallorca. El puente, se queda -de momento- como una realidad virtual.


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Ángela Gonzalo del Moral   15.jun.2020 14:43    

El tiempo, marca de calidad gastronómica en la Subbética cordobesa

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Foto: angelaGonzaloM

El tiempo es necesario para que los productos del campo puedan ofrecer sus mejores sabores. Para descubrirlos visitamos almazaras, restaurantes, bodegas, viñedos, en una  ruta gastronómica por la comarca de la subbética cordobesa

Preparamos una tostada untada con tomate y rociada con aceite de oliva virgen extra. Un café al lado y todo un día por delante. Frente a nosotros, un mar de olivos. Paisaje y dieta mediterránea para iniciar un viaje al mundo gastronómico de la subbética cordobesa.


En el balcón del Adarve de Priego, descubrimos algo vital en esta región: el tiempo. Olivos centenarios, algunos casi milenarios, árboles que han necesitado muchos años para ofrecer un aceite envuelto en olores y sabores.... como el fino Moriles-Montilla que necesita tiempo para mantener su velo de flor, o para que los jamones de la Reserva de Pedroche consigan un excelente paladar, fuertes colores y notas aromáticas.

En la Cooperativa Almazaras de las Subbética de Carcabuey, nos explican el proceso que sigue la aceituna hasta convertirse en zumo de oliva, es decir en aceite.

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Foto: angelaGonzaloM

Olivar, por cien caminos, tus olivitas irán caminando a cien molinos, escribía Antonio Machado.

Nosotros caminamos a través del tiempo. Entre los olivares descubrimos una antigua villa romana. El Ruedo en Almedinilla. Una casa de 1.800 metros cuadrados, adornada con mosaicos originales en el suelo y mármol en algunas paredes, seguramente procedente de la cantera de Cabra. 

Paqui Ruiz, técnico de turismo nos descubre la joya del lugar: el triclinium. Los divanes en los que la aristrocracia romana disfrutaba de los placeres de la comida, degustaban productos exóticos y se entretenían con espectáculos de danza, canto y música. 

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Triclinium de Almedinilla / Foto: angelaGonzaloM

El de Almedinilla es uno de los tricliniums mejores conservados del mundo y los restos de la villa destacan por la riqueza de sus ornamentos arquitectónicos, pavimentos, columnas y mosaicos.

En la milenaria casa, durante la segunda y tercera semana de agosto, recrean un Festum, una comida romana, siguiendo las recetas de Marcus  Gavius Apicius.

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Foto: angelaGonzaloM

Allí aprendemos que en el desayuno comían tortas planas y redondas hechas de farro y algo de sal, mientras las clases altas añadían huevos, queso, miel, leche y fruta. Con el tiempo reemplazaron el pan de farro por trigo. Humedecido en vino, el pan se ingería con aceitunas, queso, galletas o uvas. La comida era algo más ligera y en la cena lo pobres comían gachas a solas y los ricos les añadían aceite de oliva y ocasionalmente carne, pescado, marisco y fruta. Como vemos "los ricos ya tenían la costumbre del menú: entrada, primer plato y postre"

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Foto: angelaGonzaloM

En este viaje en el tiempo, nos desplazamos hasta la denominación de Origen Baena. 1795. De ese año son las tinajas que se conservan en la bodega Núñez de Prado. Situada en una tradicional casa de campo andaluza, además de las tinajas del siglo XVIII mantienen una almazara clásica de 1940 y sus actuales propietarios son la séptima generación que cultivan fincas con variedades picuda, hojiblanca y picual. Las más habituales en la subbética cordobesa. La almazara de agricultura ecológica se basa en el respeto por la naturaleza y las técnicas artesanales. A pesar de que comporta un esfuerzo extra, porque toda el proceso de producción es más lento.

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Foto: angelaGonzaloM


El color blanco de la fachada y el rojo de los claves, marcan una estancia en la que destaca la bodega de las tinajas, donde el tiempo se ha parado, con antiguas unidades de medida... como la arroba, también carruajes de transporte y arados romanos.

En el salón de los bonsais, se puede disfrutar de un almuerzo típicamente Molinero, rodeado por estos árboles y los aperos de labranza. Hay que reservar con tiempo y no siempre está disponible. La vieja almazara es una joya, con sus piedras cónicas que aún  hoy en día moltean la aceituna hasta obtener la pasta.

En el molino aceitero Nuñez de Prado conviven el pasado y el futuro, las tinajas antiguas y los depósitos de acero inoxidable, que conservan el aceite de la luz y el calor, para obtener la máxima calidad.

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En Priego de Córdoba Mueloliva también mantiene un molino de piedra... como una reliquia. En 1942, Rafael Muela abrió la almazara y la continuaron su hijo Juan Rafael y su nieto Rafael. Juan explica otro de los usos tradicionales del aceite: conservar los productos.

Showcooking con  José Luis Momparler, asesor gastronómico de la D.O. Nos presenta dos de los platos más emblemáticos de la gastronomía cordobesa: el Salmorejo y el Remojón, una ensalada de bacalao, naranjas, huevos duros, aceitunas negras y pan de higos. Nos da algunas claves sobre el aceite.

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La cocinera Celia Jiménez, nos pasa algunos secretos para mejorar las comidas frías con aceite virgen extra de la denominación de origen Lucena.

En la comarca de la subbética cordobesa no podemos olvidar otro producto que también necesita su tiempo, y arte para obtener la mejor calidad. El vino fino Montilla-Moriles, elaborados con uva blanca Pedro Ximénez, que le da unas características únicas: muy dulce y muy oscuro.

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Rafa nos explica los secretos y usos de la Venencia, ese pequeño recipiente cilíndrico, unido a una varilla que extrae pequeñas cantidades de vino de una cuba. Permite atravesar el velo de flor evitando que la capa de levadura se mezcle con el líquido extraído.

En este recorrido por la comarca cordobesa, pasamos de las recetas tradicionales a la comida de autor en el restaurante ReComiendo, del singular chef Periko Ortega. Menús memorables donde el joven cocinero mezcla sabor, olor, imágenes y experiencias del comensal a través de 16 propuestas culinarias. Las denomina Perikadas. Unos platos que surgen de la tradición sentimental y se transforman en un juego interactivo entre Periko y sus comensales.

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El tiempo marca nuestras últimas horas en la provincia de Córdoba. Un tiempo que es sinónimo de paisajes, experiencia, relax, aroma, sabor, fogones, cultura y amistad.

 

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Ángela Gonzalo del Moral    4.mar.2020 12:30    

Anís El Mono, 150 años ligado a Badalona

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Foto: angelaGonzaloM

Durante muchos años el puerto del municipio barcelonés de Badalona olía a anís, un olor empalagoso que, casi un siglo después, todavía permanece. Antes lo provocaban una treintena de destilerías de anisados. Ahora el olor es más suave y agradable, y lo produce una sola factoría: Anís del Mono.

Fue la primera que se instaló en el muelle betulense y la única que ha mantenido la producción ininterrumpida a lo largo de 150 años. Una joya del modernismo catalán industrial, considerada patrimonio artístico de Badalona y una de las pocas fábricas legendarias que siguen funcionando.

Anís el Mono 20200206_018Foto: angelaGonzaloM

Nos situamos al final del pont del petroli, un antiguo pantanal de carga y descarga de barcos, hoy en día convertido en un puente de entrada al mar. Desde su mirador observamos el Mediterráneo y enfrente la playa.... junto a ella aportando sus notas aromáticas, la histórica destilería. Inalterable, como testigo del tiempo y de la historia de esta ciudad costera. Una zona de esparcimiento que comparten bañistas, pescadores de caña, corredores, piragüistas, y ciudadanos paseando a cualquier hora del día.

Detrás de la botella adiamantada que ha impuesto el ritmo de muchos villancicos en las celebraciones familiares navideñas, hay una crónica empresarial desconocida para muchos. Su imagen permanece inalterable desde hace casi un siglo.

Si quieres conocer más detalles, escucha el podcast en esta página de Ivoox

Antonio Guillén, director-gerente de Anís del Mono, nos recuerda que comenzó a comercializarse con el nombre "Anisado refinado Vicente Bosch". Primero fue vendido a granel, pero su propietario, un empresario visionario, no dudó en darle una imagen de calidad a su producto. Buscando una bebida energética para que los trabajadores rindieran mejor... comenzó la historia de un anís y una botella.

A principios del siglo XX las familias burguesas catalanas pusieron de moda tener animales exóticos en sus casas de campo. Vicente Bosch i Grau pensó en diferenciarse de ellos y compró un mono en Sudamérica. Un mal entendido hizo que le llevaran unos 70, que cedió al zoo de Barcelona. Uno de ellos se quedó en la fábrica. Todos se referían a esta destilería como "la fábrica que tiene el mono".

Foto twitter @AnisdelMono
Foto twitter @AnisdelMono

Su propietario aprovechó la popularidad para ponerle nombre a su marca de anís embotellado. En aquella época, en que había un alto índice de analfabetismo, la manera más rápida de identificar un producto era mediante imágenes de animales. Las empresas aniseras de Badalona mostraban sus figuras en los envases, y no eran las únicas. Anís del Tigre utilizó un felino que atacaba a un mono. Así de feroz era la competencia.

Además era un momento en que los hombres de negocios debatían en los cafés las teorías de la evolución de Darwin. De hecho el rostro humanoide del primate que aparece en la etiqueta es bastante parecido a la imagen del naturalista inglés. Bosch, un empresario visionario, aprovechó la controversia para publicitarse.

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Foto: angelaGonzaloM

No acaban ahí las anécdotas relacionadas con esta conocida marca. Había que diseñar una etiqueta. El papel cuché le daba una imagen de calidad, y además es complicado escribir sobre un color dorado. Buscando alternativas que no encontraba en España, en París una imprenta que puede darle todo el poder de atracción que buscaba. Pero la empresa se equivocó en una palabra "Destillacion". Ciento cincuenta años más tarde se mantiene el error gramatical, que no solo ha personalizado la etiqueta, sino que ha evitado el fraude, dado que en la mayoría de los casos, los defraudadores escriben la palabra en 'perfecto' castellano. 

Antes ya había decidido algo que resultó decisivo: encontrar un envase que también le diferenciara del resto. En un viaje a París, en la plaza de la Vendôme, compró un perfume de mujer, que estaba envasado en una botella adiamantada. Y convenció al propietario con una teoría muy particular. "Usted perfuma por fuera y yo puedo perfumar por dentro". De este forma consiguió poder fabricar una botella que acabaría convertida en un icono popular.

Anís 'El Mono', arquitectura y arte

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Foto: web Museo Reina Sofía

Dejamos el pantanal sobre el mar, atravesamos el paseo y visitamos la fábrica. Su característico aroma anisado, nos acompaña durante todo el itinerario. Entramos en un túnel del tiempo que nos lleva a la época de esplendor industrial de la Cataluña modernista de principios del siglo XX. El recorrido por sus instalaciones nos descubre un sistema de producción artesanal que perdura desde hace 150 años. Destaca la sala de destilación, la recepción, la biblioteca, el laboratorio y el despacho del gerente. Parados en el tiempo.

Esta bebida espirituosa de alta graduación se extrae de la matalahúva o grano dulce y el anetol, que le dan el sabor y olor a la bebida.

En la entrada de las oficinas nos reciben tres cuadros modernistas del gran artista catalán, Ramón Casas, que ganó un concurso de carteles publicitarios organizado por el empresario en 1897. Diseñó La Manola, una mujer vestida con mantilla que lleva a un mono cogido de la mano. El título: "Mona y mono".

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Foto: angelaGonzaloM

A lo largo de la historia muchos artistas se han sentido atraídos por la marca para realizar sus obras de arte. Juan Gris pintó la obra La botella de anís, en 1914, que se puede ver en el Museo de Arte Reina Sofía. Un collage en el que envía un doble homenaje: a los padres del cubismo (Picasso, Braque y Gris) y a las ciudades de Badalona, París y Madrid. Picasso incluyó este envase en una de sus composiciones pintada en Horta y el mexicano Diego Rivera, utilizó este motivo en varias ocasiones. Grandes artistas como Dalí o  Gironella hicieron aparecer el singular envase en sus obras.

El emprendedor Vicente Bosch, muy interesado en potenciar su marca, fue el primer empresario en colocar un cartel luminoso en la Puerta del Sol de Madrid y en la plaza de Cataluña de Barcelona.

Sus casi 100 años de historia lo han convertido en un producto familiar, relacionado con vínculos emocionales y fiestas entrañables como la Navidad. Una de las tradiciones más arraigadas es rascar la botella con un metal. Ahora hay hasta una app.

El 50% de la producción de esta bebida espirituosa se consume en repostería. Según un estudio realizado entre consumidores, el bebedor de anís es muy fiel a su marca y no la cambia nunca. Ninguno de ellos llega a la petición que en 1903 realizó el explorador francés Jon que escribió una carta a Vicente Bosch pidiendo 125 litros de anís para conseguir la energía suficiente que le ayudara en su expedición a la Antártida.

Exposiciones, libros y visitas guiadas

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Foto: Web Museu de Badalona

Para conmemorar el 150 aniversario de la fábrica se ha preparado una muestra itinerante, "El diamant de Badalona" que estará en el Museu de historia de la ciudad hasta el 15 de marzo, y posteriormente viajará al Puerto de Santa María, sede de Osborne, propietaria de la empresa desde 1975, después de adquirirla a los descendientes de Vicente Bosch.

La Fundación Osborne también ha editado un libro sobre la historia de Anís del Mono con recopilaciones de su impresionante archivo, profusamente ilustrado con fotografías inéditas de Antonio Guillén. La obra repasa la historia de la marca, explica el método de obtención del anís y reivindica la importancia y el legado de esta singular factoría badalonesa.

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Foto: angelaGonzaloM

Desde hace años, el Museu de Badalona organiza visitas guiadas a la fábrica. Al principio fue un reclamo para los badaloneses, que querían conocer en primera persona el edificio y el destilado que ha llevado el nombre de la ciudad por todo el mundo. Pero aumenta el número de turistas nacionales y extranjeros que visitan la factoría. En la característica etiqueta hexagonal lleva escrito desde hace casi 100 años el nombre de esta ciudad catalana.

Salimos de nuevo al paseo marítimo y a pocos metros de la fábrica, junto a la entrada del Pont del Petroli, encontramos una de las esculturas más fotografiadas de los últimos años y que sin duda se convertirá en un símbolo más de Badalona.

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Foto: angelaGonzaloM

Es una figura de bronce esculpida en 2012 por la artista Susana Ruiz, de 200 kilos, que representa la figura sentada del emblemático mono, observando la característica botella de uno de los anises más conocidos del mundo. En esa relación directa con el mar está también su alma exportadora que lo ha llevado a todos los continentes, especialmente a Europa, Latinoamérica, Estados Unidos y Asia.

* La manera más fácil de acceder a la fábrica Anís del Mono desde Barcelona es en tren de cercanías, que tiene la parada a unos metros de la factoría. Solo se puede visitar con reserva del Museo.

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Ángela Gonzalo del Moral   22.feb.2020 00:03    

Viaje a Ítaca

Bio Viaje a Ítaca

Un viaje nunca se acaba. Queda grabado en el recuerdo, se vuelve a él al ver una película, al leer un libro, al escuchar unas notas musicales, al mirar una fotografía, al saborear una bebida, al disfrutar una comida o cuando el país salta a la actualidad por algún acontecimiento específico. El viajero mantiene siempre un nexo interno con el lugar que un día conoció.... y trenza un vínculo con el nuevo destino que empieza a imaginar. La visita a cualquier lugar, cercano o lejano, tiene tres fases. En la etapa de preparación se sueña, en la del viaje se disfruta lo imprevisible y a la vuelta se reinventa la aventura..... Con los cinco sentidos alerta, anhela que la experiencia sea lo más enriquecedora posible.
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