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Nadie llorará por Massera


El almirante Emilio Massera, una de las figuras más siniestras de la política argentina, ha muerto en la cama de un hospital militar. Ello convierte a su propio fallecimiento en la última injusticia cometida durante su larga y sucia vida. Porque Massera debería de haber muerto en prisión tras haber pasado las últimas décadas encarcelado, si no lo hubieran impedido, primero, las aberrantes --y, por ello, derogadas-- leyes de perdón político y, después, un muy precario estado de salud mental sobre el que siempre recayeron sospechas.

Que Massera fue un monstruo se deduce de la lectura de cualquier biografía desapasionada, incluso de las hagiografías escritas sobre su figura política. Apodado el Almirante Cero, fue el más ambicioso, despiadado, y perverso de los miembros de la Junta Militar argentina que ejecutó la mayor represión de la historia argentina. Su cinismo no tuvo límites. Se arrogó el derecho de decidir sobre la vida y la muerte de miles de secuestrados políticos. Y lo ejerció con la aplastante seguridad que le daba contar con la bendición de la jerarquía católica. Jugaba al tenis con el nuncio, Pío Laghi. Se reunía con los obispos y comulgaba de sus manos. Organizaba misas de Navidad, a las que asistían juntos torturadores y torturados, en la Escuela de Mecánica de la Armada.

La vida privada de Massera tampoco transcurrió conforme a la moral católica. Mujeriego, utilizó su impunidad para asesinar al marido de una de sus amantes, cuyo cadáver arrojó por la borda de un yate. Se enriqueció con el latrocinio sobre los bienes de las víctimas de la dictadura y, cediendo a su pasión por la hípica, llegó a apoderarse de quince caballos de carreras pertenecientes al abogado Conrado Gómez, secuestrado por la Marina. En su oficina de la calle Cerrito se hicieron grandes negocios ilegales, como las ventas de armas al tirano nicaragüense Anastasio Somoza y a la dictadura de Pinochet.

Massera soñaba con un ser un segundo Perón y, tras la dictadura, convertirse en presidente electo de Argentina. Nunca entendió sus propios límites ni el repudio popular que generaba su figura. Soberbio patológico, carecía de pudor alguno por su bajo nivel intelectual. Así no vaciló en descalificar a Freud porque agrede el espacio sagrado del fuero íntimo; y se atrevió a refutar la teoría de la relatividad, acusando a Einstein de poner en crisis la condición estática de la materia.

Ha muerto entubado, rodeado de médicos y uniformes militares. La buena noticia es que hay uno menos en el abundante censo mundial de canallas. La mala, que no haya consumido varias décadas de su vida en la cárcel. Nadie llorará por él. Ni siquiera su familia.

9 Comentarios

Nadie lo llorará.Es cierto.
Murió sin haber pagado por sus crímenes de lesa humanidad.
Uno menos en el censo mundial de canallas... pero obró de manera siniestra y la memoria de sus víctimas necesitaba justicia.

Carmela! qué razón tienes. A él nadie le llorará pero hoy llorarán muchos. Todos los que habían soñado con que algún día se haría justicia...

Es verdad que hoy hay un canalla menos pero sigue habiendo muchos y muchos más llegarán. Éste es un hecho que tengo muy asumido. Lo que nunca -NUNCA- asumiré es que ninguno de ellos quede impune. Ni muertos! como dices, justicia para con las victimas. Las victimas no son argumentos contra los asesinos de estado. Necesitan llorar en paz a sus seres perdidos y hoy serán lágrimas de rabia e impotencia...

La muerte no es ninguna justicia

Hace unos instantes he terminado de leer “El espíritu de la Ilustración” de Tzvetan Todorov, libro del que te recomiendo la lectura. En él habla de democracia, de libertad, de respeto, de diversidad, de pluralidad y de cosas que desconocía y que me han resultado curiosas como el “deber de injerencia” y el “derecho de injerencia”. Es un libro finito que se lee en dos ratos.
Un saludo, amigo!!


¡Cómo está el mundo!, querido Vicente, esto no es lo que esperábamos que fuera. Los periodistas, para descubrir las verdades públicas, tienen que convertirse poco menos que en comandos infiltrados tras las líneas "enemigas" (las que quieren ocultar la información verdadera). Aún así también podemos llegar a grandes conclusiones desde fuera. Fíjate en el Sáhara y sus hechos actuales, pues bien, si eso hubiera pasado en Palestina y los militares israelíes hubieran entrado a saco y machete en un poblado palestino de la manera que estos días pasados han hecho y hacen los militares y policías marroquíes: los medios de información europeos y las instituciones de la UE hubieran "hervido", y las quejas internacionales hacia Israel se hubieran multiplicado por diez. Pero... lo hace Marruecos con el Pueblo Saharaui y... algo falla, Europa calla, menos mal que no del todo y periodistas españoles se la juegan por descubrir y difundir la verdad pública. ¡Viva la vanguardia del periodismo español!. Que puede ser igual de valiente con periodistas jóvenes dispuestos a viajes peligrosos para vivir situaciones de grandes injusticias sociales, como valentía en periodistas maduros que, aunque con buena panza algunos de ellos (ellas siempre elegantes), en sus despachos escriben textos inteligentes de las verdades sociales propias y ajenas.

Entrar con violencia, sistemáticamente, casa por casa, y deteniendo a los hombres adultos a culatazos para ser llevados a oscuras celdas donde son torturados debería recordar el pasado menos glorioso de Europa (y de España) para hacerse una idea adecuada de lo que significa. Estoy de acuerdo que Marruecos goza de una posición estratégica de lujo, pero ello no puede ser utilizado para abusar de tan privilegiada posición internacional, esto debería de ver EEUU y Europa respecto a Marruecos, que no lo están gobernando bien. En España no debemos confundir a los marroquíes que trabajan y viven en España con los gobernantes actuales de Marruecos, para que ellos no nos confundan, no vamos contra Marruecos, sino contra los malos gobernantes que no dudan en utilizar la fuerza indiscriminada contra la población civil sean de la etnia que sean. Servimos una Constitución democrática nacida victoriosa en la paz y después del último dictador español (ojalá ya se el último para siempre) que lo hizo muy mal, pero que muy mal, con el Pueblo Saharaui. Y ahora el actual dictador marroquí lo está haciendo mucho peor. Acaban de dominar con la fuerza bruta a un pueblo delante de nuestras narices donde muchos, en 1974, tenían el mismo DNI que mi padre, español de pura cepa. Este es el presente cercano a España. Donde muchas españolas tienen hijos e hijas que, desgraciadamente, serán futuros guerreros y guerreras... ojalá los últimos antes de la paz mundial democrática.

es curioso que gran parte de los criminales y mala gente sean tan longevos.
es injusto que la buena gente que merece vivir por muchos años tenga la vida tan corta.

Querida niña Alejandra: ello es porque son como wampiros, que chupan la sangre a los demás... De nada.

Esta es la primera vez que veo que no dice nadie que el muerto era una buena persona. no se a donde vamos a llegar, a los muertos siempre los debemos respetar hayan hecho en su vida lo que hayan hecho, pienso yo . Son cosa de la costumbre . tal vez de la educación . En fin quizá los agraviados piensen diferente a como yo lo hago.


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Vicente Romero


Vicente Romero es uno de los reporteros más veteranos de TVE. Desde este blog cuenta sus viajes a los lugares donde viven los más desfavorecidos del mundo. Si hace falta izar una bandera de palabras para definir contenidos e intenciones, puede servir el verso de José Martí que da título a este blog.
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