4 posts de noviembre 2013

La globalización

Continúo con el relato de mis primeras vivencias aquí en Alemania. Después de tres semanas con temperaturas negativas, en un hotel donde a veces nadie en la recepción hablaba español, y dando clases de un idioma que se presentaba imposible, llegó el momento de recoger las llaves de nuestra casa e... ir a Ikea. Hasta ese día ir a esta tienda siempre había sido un suplicio, la penitencia que había que hacer por tener muebles no demasiado caros, un laberinto del que sólo se podía salir después de dos horas y con un montón de artilugios más o menos necesarios que nunca era fácil meter en el coche. Pero en esa ocasión no, entonces entrar en Ikea...

Todos vestidos de invierno

La llegada del invierno, al menos la amenaza de su aparición inminente, tiene fecha: el 1 de noviembre. Por ley, ese día hay que tener puestas en el coche las ruedas de invierno. A mi siempre se me pasa la fecha, y al temor a que me multe la policía o me denuncien los vecinos (varias personas me han advertido de que tenga cuidado), se une un miedo mucho mayor a que nieve. Porque en contra de lo que pensaba en un principio, esas ruedas funcionan, vaya que si funcionan. Mi coche llegó a Alemania con lo que hasta ese momento habían sido simplemente "ruedas" y que ahora son "ruedas de verano". Pese a las advertencias, tardé un poco en cambiarlas...

Trámites I: buscar casa

Nuestra idea antes de venir era buscar una casa desde España con tiempo. Queríamos llegar aquí y tener un sitio en el que meternos, poder hacer nuestra primera compra, recibir nuestros muebles con los brazos abiertos y empezar a desempaquetar cosas. ¡Ilusos! Encontrar casa en el sur de Alemania no es tarea fácil ni, mucho menos, rápida. Muy organizaditos nosotros, un par de meses antes de mudarnos empezamos a mirar por Internet. Al fin y al cabo, este tipo de páginas son iguales en todas partes, así que, una vez descifradas las abreviaturas para referirse al número de habitaciones (entre las que cuentan el salón), los metros cuadrados y si ...

Confirmando tópicos: la honradez

Antes de venir a Alemania, tenía la idea de que los alemanes son honrados. Eso no evita, sin embargo, que me hayan alucinado algunas costumbres. Aquí en el sur, igual que en Austria, es muy típico encontrar puestos de calabazas o de flores sin vendedor. En el caso de las flores selbst schneiden (para cortar uno mismo), el campo está abierto al público para que cada uno pase, corte las flores que quiera y deposite el dinero en una Kasse en función del listado de precios. Las calabazas ahí están, normalmente cerca de una carretera, divididas por tamaños y por precios para que cada uno se lleve la que más le apetezca. Perdón, para que compr...

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