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Titulitis en los idiomas

    martes 4.feb.2014    por Carolina Jaque    1 Comentarios

Reconozco que soy o he sido víctima de la titulitis en lo que se refiere a los idiomas. Siempre que he podido, he hecho un examen. Hablo un poco de inglés, italiano y alemán, además de mi idioma materno. Pues bien, para todos (menos para el español, claro, hasta ahí podíamos llegar) tengo un titulito que poner en el currículum. Tengo el C1, el Advanced, de inglés, un nivel que está muy por encima del real. Anteriormente, por supuesto, me saqué el B2, el First, y una vez estuve preparando el Toefl. Tengo el B1 de italiano, este nivel, en cambio, creo que es más bajo que mi capacidad de expresión, y el B1 de alemán.

Pues bien, tengo muchas dudas sobre la utilidad de los exámenes de idiomas. Se supone que sirven para demostrar lo que sabes, pero ¿qué demuestra un título sacado hace 10 u 11 años? ¿Que hace 10 u 11 años lo hablabas muy bien? Pues enhorabuena. Si alguien necesita que hables ese idioma ahora para un trabajo, tendrá que comprobar cuánto sabes ahora, digo yo. 

Pero además, creo que la brecha entre aprobar uno de estos exámenes y hablar el idioma a ese nivel es más grande de lo que debería. Hace tiempo un amigo que vive en Nueva York comentaba que, cuando te vas a vivir fuera, da igual que hayas estudiado la lengua del país, que hayas hecho un curso intensivo para mejorar, o que hayas aprobado uno de estos exámenes. No hablas y te vas a enterar más bien de poco cuando intentes comunicarte con la gente por la calle. La teoría no es igual que la práctica (y más si te vienes a una zona con dialecto, como es Baden-Württemberg).

¿Entonces? La gente que he conocido aquí y que habla alemán lo ha aprendido primero con clases teóricas y después con mucha mucha práctica. Todos coinciden en que hay que ponerse a hablar, trabajar es el consejo mayoritario, porque te pones las pilas, sí o sí. Que conste que primero hace falta una base gramatical (que nadie piense que estoy animando a venir aquí sin hablar alemán y, ala, a lanzarse a la aventura).

Y en esa base gramatical estaba yo, a la vez que me lanzaba poco a poco al "yo esto lo aprendo por narices, voy a ponerme a hablar hasta con las piedras", cuando me topé con el monopolio de las pruebas. Porque, señores, ahora creo que es imposible estudiar un idioma sin pasar por su yugo. Me explico. Voy a una academia de idiomas donde aprendo a escribir cartas para solicitar un empleo, escritos de quejas y cartas formales para pedir información; sin embargo, tengo mil dudas a la hora de escribir un email normal y corriente. Escucho prácticamente a diario fragmentos de programas de radio para hacer ejercicios. Pasamos mucho tiempo discutiendo, por ejemplo, si la respuesta "b" es correcta o no, porque en el texto pone Kinder y en el audio decía Jugendlichen. ¿Se pueden considerar niños y adolescentes sinónimos en un audio qe habla de escolares? ¿De verdad eso marca el conocimiento de un idioma? Otra parte del examen oral es hacer una presentación que has preparado en casa y te han corregido, o que directamente te ha escrito un alemán. Te la aprendes y la sueltas en el examen. También tienes que dar tu opinión sobre un texto y discutir con tu compañero. Sí, discutir. Si opináis lo mismo, uno de los dos tiene que pasarse al otro bando para poder decir expresiones como: "entiendo tu punto de vista, pero..", "si te he entendido bien, quieres decir que...", "en ese aspecto estoy de acuedo contigo, sin embargo soy de la opinión de que...". Da igual que después seas incapaz de entender a un amigo cuando te cuenta de que trata la peli que fue a ver ayer al cine. 

No son exámenes de idiomas, son ejercicios. El 50% de la nota es, en mi opinión, que hayas ensayado, que lo hayas hecho mil veces, que te sepas las expresiones que hay que poner en la carta, las que hay que decir al resumir el texto y al discutir con el compañero, y que recuerdes que en la comprensión lectora, si alguna respuesta contiene "siempre" o "nunca" probablemente sea falsa, porque casi nada ocurre siempre o nunca.

Y no hay manera de salirse de ahí. Las academias de idiomas viven de los exámenes y se dedican a preparar a sus alumnos para ellos. Si haces un curso, este termina sí o sí en un examen oficial del nivel correspondiente (también las universidades y las instituciones que certifican tienen que sacarse su dinerillo, claro) y la academia se centrará en que todo el que lo haga lo apruebe, para poder poner en su publicidad un gran porcentaje de aprobados. Da igual que en la clase haya gente que no lo quiera hacer, tiene que emplear media hora en escribir una carta sin diccionario, cuando aprendería mucho más si pudiera ver cómo se dice esa palabra que está buscando. Cuando hablamos se corrige más la cantidad de tiempo que hemos empleado en hacer el resumen del texto, si hemos usado suficientes expresiones hechas o si hemos tenido la opinión contraria al compañero. Correcciones gramaticales, es decir, si hemos hablado bien, poco. Más que un examen, es un teatro, en el que tu nivel real del idioma no creo que cuente más de un 50 o 60%. El resto es üben, üben, üben. Vamos, como la Selectividad, el examen de conducir, etc. No sé por qué me sorprendo.

El caso es que hecho de menos un curso e el que no se "pierda" tiempo en preparar un examen, en el que se esuchen programas de radio para entender lo que dicen, para abrir un debate, para practicar. En el que cuando hable pueda dar mi opinión, hacer frases que me resulten naturales y que se me corrijan los errores gramaticales y de vocabulario. Es decir, primero alcanzar el nivel y después preparar el examen quien quiera. ¿Cómo es posible que la primera semana del curso ya estemos preparando el examen de un nivel superior al que hemos hecho dos semanas antes? Todavía no hablamos mejor, señores. Pero el negocio es el negocio. 

Sin embargo, muchos de los amigos que tengo con un buen nivel de alemán no tienen ningún título en su currículum. Simplemente tienen puesto que lo hablan con fluidez porque así es. Llegan a una entrevista hablando alemán sin problemas, y a todo el mundo le vale, por supuesto. Y aún así, probablemente entre ellos se abriría el debate sobre si Kinder y Jugendlichen se pueden considerar sinónimos en un texto sobre escolares. Así que ese es mi objetivo, poder poner flüssig junto a alemán en mi currículum, sin tener que prepararme una presentación de dos minutos sobre un viaje.

Y una vez hecha la crítica, les envío a mis compañeros toda mi energía positiva y les deseo, de verdad, muchísima suerte en el examen del viernes. 

 

 

Carolina Jaque    4.feb.2014 11:16    

1 Comentarios

Completamente de acuerdo, me quedo con las clases de conversación de mi vecina, espontáneas, locker y por supuesto didácticas

Tu compi de clase

lunes 10 feb 2014, 15:36

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Haciendo el mundo pequeño

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Seguro que hoy algún español ha salido de su casa, ha dejado su barrio, sus amigos de siempre y a su familia para irse a vivir al extranjero. En 2012 fueron casi 60.000 los que hicieron las maletas. Pero ¿cómo es eso de emigrar en el siglo XXI?
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