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Aprendiendo "tagalo": helper, driver, maid, cooker...

    lunes 2.feb.2015    por Carolina Jaque    0 Comentarios

En mi casa siempre ha habido chica, alguien que venía una o dos veces por semana algunas horas a echar una mano con la limpieza sobretodo, y a lo mejor con la plancha. Pero esto... esto es alucinante.

La mano de obra en Filipinas es muy barata, y es posible tener a alguien 40 horas a la semana o más por unos 230 euros, menos si está interna (al fin y al cabo le estás dando un sitio para dormir, aunque las pobres trabajan como mulas).

El caso es que cuando llegamos, preguntamos por alguien que pudiera venir algunas horas a limpiar. La de la inmobiliaria nos presentó a su hermana, y hemos estado con ella hasta ahora. De los dos niños que tenía el día que la entrevistamos, le han salido en este tiempo dos más de la chistera. El último, de padre americano, así que a la chica le ha tocado la lotería si se puede decir, y se va a Estados Unidos con el mozo (de 65 años) y con la pequeñita (de dos años). A los otros tres los deja aquí. A mi me dio un vuelco el corazón cuando me enteré de que dejaba atrás a tres hijos de padre filipino del que no se sabe nada hace años, ahora parece que me estoy acostumbrando a las historias de este tipo, tan habituales por estos lares. Los niños de padre filipino no pueden vivir en Estados Unidos, y ella les puede mandar dinero desde allí y ayudarles. Pero vamos, que esta es una historia, otra es que la primera mujer de un driver le pide que vuelva porque no tiene dinero. Él ya tiene otra familia, pero el divorcio aquí es ilegal, así que nada de pensiones o acuerdos o juicios. Más, una helper pierde el trabajo porque su hermana (que trabajaba antes como helper en la misma casa) se ha liado con el señorito y el señorito no quiere tener de muchacha a la hermana de su novia. Madres solteras, familiares dependientes... Es una telenovela continua. 

Desde que estoy aquí la gente me dice que acabaré teniendo interna, que eso de nuestra intimidad, que los niños pongan y quiten la mesa, de ser yo la que vaya con ellos a la zona de juegos aunque no me apetezca nada, se me acabará pasando. Dicen que sucumbiré a la tentación de tener a alguien todo el día a tu disposición por poco dinero.

La verdad es que no lo creo, sobretodo porque ya me parece bastante lo que tengo ahora. Sentarnos después de acostar a los niños en el sofá sin tener que poner lavadoras, tender o recoger ropa, poner el lavavajillas o recogerlo, es un lujo asiático, y nunca mejor dicho. Dedicar los fines de semana a estar juntos sin perder toda una mañana en ir a comprar o  en hacer la comida, también está fenomenal. Ahora, de ahí a tener una helper para limpiar la casa, una cooker para que haga la comida en el momento, y maid para que cuide a los niños (una por niño incluso) hay un trecho. Pensar en estar por la noche en casa y que alguien ande por aquí, que recojan todo lo que tú ensucias (incluso una patata que se le cae a un niño al suelo), que se encarguen de bajar a los niños abajo mientras tú te tomas un café, me parece un exceso y un riesgo, el de acostumbrarte (aunque ya bastante es acostumbrarte a no poner lavadoras, eso es verdad). Lo del driver es otro tema, porque aunque no me gusta nada que me lleven de un sitio a otro ni tener a alguien metido en el coche cuando voy con los enanos, la opción B de tener dos coches es mucho más cara, y la de moverme sólo en taxi muy poco práctica. Por otro lado, el servicio doméstico será muy barato, pero al final sale a un pico tener a todas esas personas trabajando para ti.

Por ahora nos quedamos con la opción de una chica para todo que viene entre semana y lleva la casa, que me parece más que suficiente, vamos. Ni en España ni en Alemania soñaríamos con algo así. Por cierto que muchas de las alemanas que conozco por aquí no tienen más que una helper que va una o dos veces por semana a limpiar la casa, ellas se encargan de los niños, de comprar, de cocinar y de fregar los platos (aquí el lavavajillas no existe, “para eso está la helper”). Las alemanas no dejan de ser súper-mamás ni en el extranjero, ni aunque salga baratito.

Pero entre la súper mamá-ama de casa y yo no es que haya un trecho, es que hay un abismo, así que aquí estoy, buscando chica. Y se me da fatal, por supuesto. No sé qué preguntarles, no sé qué contarles, no me gusta decirles lo que tienen que hacer, ni cómo, ni cuándo… No sé si me están mintiendo o no en la entrevista, ni si la persona que me las ha recomendado  tiene las mismas necesidades que yo… Es una posición en la que no me gusta estar. Al final, me guío por el instinto. Y a ver si me ha funcionado. Esta semana debería empezar una chica nueva. Crucemos los dedos, porque también son habituales las historias de gente que cambia de helper o maid cada dos por tres porque un día de repente no aparecen, piden permiso para ir a su provincia y no vuelven (por supuesto no avisan), etc. 

Carolina Jaque    2.feb.2015 04:49    

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Haciendo el mundo pequeño

Bio Haciendo el mundo pequeño

Seguro que hoy algún español ha salido de su casa, ha dejado su barrio, sus amigos de siempre y a su familia para irse a vivir al extranjero. En 2012 fueron casi 60.000 los que hicieron las maletas. Pero ¿cómo es eso de emigrar en el siglo XXI?
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