« Un ganador octópodo | Portada del Blog | Escapada, de Lola Sanabria, guanya aquesta setmana »

El fin del infierno, de Rafa Heredero, guanyador de la setmana

    sábado 27.feb.2016    por Rosa Gil    0 Comentarios

Per al protagonista del relat guanyador d'aquesta setmana sembla que s'apropen temps millors. I per a vosaltres? Mentre els espereu, podeu tornar a escoltar la secció i rellegir els relats!

L'ART D'ESCRIURE 27 FEBRER

 

RELAT GUANYADOR:

El fin del infierno, de Rafa Heredero
Hoy se acaba mi infierno. No lo podía aguantar más. Desde que mis padres decidieron mi ingreso como estudiante interno es este colegio, me imaginé lo que pasaría. Y lo peor no ha sido el frío que hace en las habitaciones, ni la disciplina impuesta por los profesores, ni el hedor de la comida imposible de soportar. El infierno lo he provocado yo, como no dejan de recordarme mis compañeros, con mi aspecto de empollón enclenque al que no le gustan los deportes.
Pero inesperadamente ha llegado un nuevo alumno. Tiene gafas. Es un gordinflón imbécil. Y además parece afeminado.


FINALISTES

21 gramos, Mei Moran
De un resbalón inopinado se me cayó al suelo. Recogí la piltrafa y la guardé sin hacerle mucho caso, en el bolsillo del abrigo. Salió al día siguiente envuelta en el moquero. La esparcí sobre la mesa. Le vi muchos pliegues, fisuras, desconchaduras, las heridas, los cortes. No pude evitar un vahído ni la llantina hipada. Me la puse con dificultad porque no sabía por dónde agarrarla. Salí a la calle. Me saludó el océano con una brisa nueva. Caminé arrebatada por la voluntad y el deseo de mudanza. Lo demás lo pusieron los amigos y el transcurrir del tiempo.

Arte conceptual, Javier Palanca
En el centro de la sala, dos figuras entrelazadas, miran una a la derecha y otra hacia la izquierda encerradas en una caja de vidrio con una única abertura superior.
Julieta no entiende que mal pájaro se le cruzó por la mente al artista para no ponerlos mirándose a los ojos en su amorosa eternidad, y por qué les ofrece esa única y complicada salida ¿O es que acaso quería decirnos algo?
Mientras le da vueltas y vueltas al asunto, con la mirada fija en el techo, Romeo, abrazado a ella, lo hace pensativo en el cabezal de forja toledana.

Desidia, Lola Sanabria
Siempre con evasivas. Si ya lo decía mi madre. Ocho años “hablando” y bajo amenaza de dejarlo, pasó por la vicaría. Nació Carlitos de la pereza que le daba ponerse el condón. Después se quedó en el paro. Así llevamos otros siete años. Yo, deslomada, y él sin dar palo al agua. En cuanto le digo que salga a buscar trabajo, me sale con otra cosa. Lo último que hice por él fue guardarle la ropa y cerrar la cremallera. Pero ahí sigue desde hace semanas, sentado en su sillón, con los calcetines sucios y la maleta en la puerta.

La brújula, Gabriel Perez
— ¿Es usted feliz, Sr. Kershner? —pregunta la joven que asoma la cabeza desde la última fila, simulando ser la marioneta inquisidora de un teatrillo para niños.
Marcus Kershner, sentado en una solitaria silla sobre la tarima, torna gris su mirada. Se levanta. Agranda su anónima sombra por encima de las frentes arrugadas del público. Vuelve la cabeza hacia un lado, hacia otro. Mira atrás. Sólo él conoce lo que no ha vivido. Lo que ansía vivir. Echa mano al bolsillo de su pechera. Agarra la maniatada brújula que extrañamente marca el sur y abandona la sala. Es tiempo de buscarse.

Depredadores, Lola Sanabria
Se creen inmortales. No hacen caso de lo que les dicen sus madres. Suben al coche de cualquier desconocido, se colocan los auriculares y se aíslan del mundo. Todas iguales. Aunque esta última, no. Tiene una mirada fiera y aprieta los labios con fuerza, como hacía mi hija cuando la castigábamos. Mi pobre niña. Creo que la dejaré ir. Paro el coche y estoy a punto de abrirle la puerta, cuando levanta los brazos hasta la cabeza y saca el largo punzón de su pelo. Ahora sé quién es. Demasiado tarde para coger la pistola de la caja del salpicadero.

Dicotomia, Patricia Collazo
Llamar a la puerta para demostrarle respeto, y entrar aunque ella no conteste.
Pronunciar dos o tres frases condescendientes al bulto tembloroso bajo las cobijas, para terminar destapándola con una orden: Levántate.
Abrazarla consolando sus interminables lágrimas y propinarle un tirón de pelo cuando ella no pueda evitar un gesto de rechazo.
Pedirle que se siente para hablar tranquilamente, y empujarla sobre la cama cuando ella lo mire como si no entendiera su idioma.
Acariciarle los hombros, el pelo, la cara, para aparcar las manos cerradas sobre su cuello cuando ella se niegue a mirarlo a los ojos otra vez.

Grifismo, Miguel Angel Flores
Se pasaba la vida hablando de ellos. Que si este tiene una curva preciosa, que si el otro cierra como ninguno, que vaya zapata gasta, que fíjate qué manija tan ergonómica, que mira que chorro más divino... Era obsesivo. Engrifó nuestra relación y llegó la ruptura. Ya ha rehecho su vida. El otro día coincidimos en una fiesta. En un aparte me contó que esta nueva pareja le ha hecho cambiar, que debí tener más paciencia, que ahora es otro. Pero yo sé que no, le conozco demasiado, reconocí enseguida esa caída de ojos suya, como de grifo que gotea.

Rosa Gil   27.feb.2016 16:00    

0 Comentarios

Los comentarios de esta entrada están cerrados.

Rosa Gil

Bio Wonderland

Aquest és el blog del Wonderland. Aquí hi podreu llegir l'actualitat del programa, els relats guanyadors del concurs de Micro-relats i hi podreu escriure els vostres comentaris."
Ver perfil »

Síguenos en...

Últimos comentarios